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martes, 10 de febrero de 2026 | Última actualización: 00:31

Pisa continua torcido

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José Antonio Rodríguez. Asesor Fiscal. 

Creo recordar que fue en el verano de 1981 cuando visité por primera vez Italia , y como no podía ser de otra manera recorrí  la Toscana, una de las comarcas más bellas del país. Visita obligada Pisa, donde tras cruzar el río Arno por uno de sus innumerables puentes llegué a la mundialmente conocida y principal atractivo de la ciudad ‘Piazza dei Miracoli’.

 Los cuatro monumentos que la componen construidos en mármol blanco son bellísimos y armoniosos. Si añadimos el contraste con el césped de todo el recinto y un sol de verano, el espectáculo visual es deslumbrante. Allí estaba el campanario del Duomo, su principal atracción mundial ‘La torre inclinada  de Pisa’, que como buen turista aprendí de mi guía de bolsillo que  debía su inclinación a lo endeble de los cimientos. Se intentaron varios remedios a lo largo del tiempo, que a fecha de hoy han conseguido no enderezarla, pero si al menos detener su inclinación y posible derrumbe.

Me permitirán Uds. que traslade lo que acontece a este insigne edificio a nuestro sistema educativo. El pasado martes conocíamos el resultado del informe P.I.S.A. (Programme for International Student Assessmen) que la OCDE publica anualmente correspondiente al año 2012. Este organismo está compuesto por treinta y cuatro países entre los que se encuentra España y lleva a cabo múltiples actividades, entre ellas la de este estudio que se realiza a más de medio millón de estudiantes de sesenta y cinco países, entre los que están los treinta y cuatro componentes y por tanto también  los españoles en un número de veinticinco mil, todos con una edad de quince años, con lo que se evalúa los conocimientos  adquiridos hasta finalizar prácticamente la ESO.

Las materias evaluables  son lengua, matemáticas y ciencias. Por cierto de la Comunitat Valenciana  no han evaluado a ningún alumno, pues nuestros dirigentes  políticos educativos decidieron hace unos años que no era necesario que nos evaluaran desde fuera, pues los valencianos, según ellos, tenemos medidores más fiables y ciertos que los de este organismo internacional y mundialmente reconocido.

Año tras año los resultados obtenidos por los estudiantes españoles son mediocres. Estamos por debajo de la media de los 34 países más avanzados del mundo y nuestras posiciones oscilan entre el 21 y el 25. Este año se ha vuelto a confirmar.

El gasto acumulado por alumno desde los 3 a los 15 años es en España de 65.000 Euros aproximadamente, 16.000 Euros más que hace doce años, lo que no ha servido para mejorar su nivel educativo.

El número de horas que un alumno español está en clase por curso escolar supera  al del resto de los países europeos en más de 100(más de un mes) y de nada ha servido. Ahora bien los estudiantes españoles continúan dando menos horas de matemáticas, lengua y ciencias que el resto de los países europeos  y así nos va.

Dentro de España(los que se han querido evaluar), existe una diferencia entre Navarra y Extremadura de más de 55 puntos, lo que equivale a más de un curso escolar  de conocimientos con la misma edad.

Así podría seguir con más datos, que pueden aburrir, aunque creo que los anteriores son tremendamente significativos.

Lo que dice el informe P.I.S.A. sobre España es que el sistema educativo está torcido o inclinado. Que desde hace diez años no estamos peor, pero seguimos igual de mal, porque los cimientos en los que se basan los resultados en la ESO no se asientan adecuadamente  en Primaria ; además no tenemos planes de estudios comunes, por aquello que en cada autonomía se actúa y legisla casi al libre albedrío.

La recientemente aprobada LOMCE, más allá de la parafernalia que la rodea, con muchas  críticas sin sentido  y que a mi entender  como ley se ha quedado muy corta ,  pretende mejorar la base de conocimientos de nuestros estudiantes, reforzando los cimientos en las asignaturas troncales de toda la vida: lengua, matemáticas y ciencias.

Además pretende que hayan pruebas externas, pero de verdad, en las que  de hecho no se evalúa al alumno sino al centro y a los resultados de su proyecto educativo; eso supone trabajo, esfuerzo y rompe con lo que se ha pretendido y conseguido en los últimos años: un nivel bajo para todos y sumirnos en la mediocridad, dándole visos de normalidad.

Al igual que en el Campanario Italiano de preciosa factura románica nuestro sistema educativo está inclinado, y yo me pregunto ¿Nos conformamos  con que se haya detenido  su inclinación, o vamos a trabajar para reforzar sus cimientos y poder un día enderezarlo abandonando la actual mediocridad en busca de la excelencia para todos? Más allá de ideologías la respuesta es obvia.