Los comerciantes de Sant Antoni alertan del fracaso del mercado gastronómico por la falta de terrazas

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Los comerciantes urgen al Ayuntamiento a devolverles la terraza histórica para salvar un proyecto gastronómico que costó 400.000 euros de fondos públicos

Alarma roja en el comercio local. La Asociación de Comerciantes del Mercado Municipal de Sant Antoni ha lanzado una seria advertencia sobre el riesgo inminente de fracaso que amenaza al proyecto de revitalización gastronómica del recinto. Menos de dos años después de inaugurar una ambiciosa reforma, la estabilidad del espacio pende de un hilo debido a las dificultades operativas que sufren los negocios de su interior.

La crisis ya ha mostrado sus primeras consecuencias tangibles. Un establecimiento especializado acaba de cesar su actividad y renunciar a la concesión, mientras que otros dos operadores independientes estudian seriamente su continuidad. La marcha de estos últimos dejaría nuevamente vacíos tres de los diez puestos disponibles, amenazando con devolver al mercado a la situación de semidesmantelamiento que sufría antes de la remodelación.

El conflicto de la terraza exterior

En el centro de las protestas se encuentra una reclamación muy concreta dirigida al Ayuntamiento: la recuperación de la terraza exterior históricamente vinculada al recinto. Los comerciantes denuncian que, a diferencia de las tiendas a pie de calle, un mercado carece de escaparates hacia el exterior. Por ello, consideran que la falta de un espacio de veladores funcional y visible frente a la fachada condena a los negocios a una invisibilidad comercial insostenible.

Según explica el colectivo en un escrito conjunto remitido al consistorio, el espacio peatonal frente al mercado se asignó a locales hosteleros ajenos ubicados al otro lado de la calzada durante el periodo en que el recinto no tuvo actividad de degustación. Sin embargo, tras la reforma, el Ayuntamiento ha mantenido esa distribución. Para colmo, a los puestos del mercado se les ha ofrecido una ubicación alternativa que requiere el consentimiento de terceros, algo que los afectados tachan de incomprensible.

Inversión pública en juego

Los comerciantes insisten en que la hostelería no es un elemento accesorio, sino el motor de afluencia de todo el edificio. Uno de los negocios que sopesa su salida es el encargado de la oferta gastronómica, que da el proyecto por inviable sin terraza. El segundo es un puesto comercial que anticipa un desplome total de las ventas si la zona de degustación desaparece, pues de ella depende el flujo constante de clientes por los pasillos.

La situación resulta especialmente sangrante si se atiende a las cifras del proyecto. La remodelación integral del edificio concluyó hace escasos 24 meses y requirió una inversión de 400.402 euros procedentes de los fondos europeos de recuperación. Aquella inyección de dinero público se ejecutó bajo la promesa de abrir el recinto a nuevos usos turísticos y gastronómicos, una estrategia que ahora corre el riesgo de revertirse por completo.

Flexibilidad horaria sin salida a la calle

La reforma técnica incluyó innovaciones como cierres individualizados para que los puestos operaran en franjas horarias flexibles, potenciando el tardeo y las cenas. No obstante, la asociación empresarial subraya que es imposible consolidar un modelo basado en la degustación si se mantiene al mercado aislado del flujo natural de la calle y desprovisto de un área de consumo al aire libre físicamente conectada a sus instalaciones.

Ante la gravedad de los acontecimientos, los asentadores exigen una actuación política urgente. El colectivo recalca que no están pidiendo un privilegio ni la creación de un espacio nuevo, sino restaurar el uso funcional de una acera que siempre perteneció a la actividad del mercado. Advierten que, si el Ayuntamiento no reordena el espacio público de inmediato, la ciudad se arriesga a perder tanto el tejido comercial tradicional como los fondos públicos invertidos en su salvación.