Las personas sin hogar se movilizan en Castellón para exigir derechos, vivienda y dignidad social

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Cáritas Diocesana convoca una concentración en la plaza Huerto Sogueros de cara al Día de las Personas sin Hogar tras atender a más de mil afectados el pasado año

Las personas sin hogar han vuelto a alzar la voz este jueves 22 de octubre en la plaza Huerto Sogueros de Castellón para reivindicar sus derechos fundamentales y exigir que se respete su dignidad. El acto de protesta, convocado por Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón, se enmarca dentro de la campaña nacional bajo el lema “Un hogar, un lugar al que pertenecer”. Esta iniciativa busca concienciar a la ciudadanía de cara a la celebración del Día de las Personas sin Hogar, fijado para este domingo 25 de octubre, visibilizando un problema estructural que sufren cientos de ciudadanos en la provincia.

La lectura del manifiesto oficial corrió a cargo de Hugo, un joven argentino residente en la Casa de Acogida San Pascual “El Pati” de Vila-real, uno de los recursos asistenciales clave de la entidad religiosa. Durante su intervención, Hugo recordó que el sinhogarismo va mucho más allá de la imagen estereotipada de quien duerme en un banco con una manta. Existen realidades prácticamente invisibles que engloban a quienes sobreviven en chabolas, caravanas, asentamientos o habitaciones cedidas de forma totalmente precaria, encadenando alojamientos temporales sin estabilidad alguna.

Más que cuatro paredes

“Un hogar es mucho más que cuatro paredes”, sentenció el texto leído ante los asistentes a la plaza castellonense, argumentando que una vivienda real representa el espacio físico y emocional “donde una persona está segura” y “donde te sientes parte de algo”. La pérdida del espacio habitacional arrastra consigo la quiebra de las relaciones personales, la salud, la confianza y el reconocimiento social. Los afectados denunciaron haber sentido de forma reiterada el peso de la soledad, el rechazo y la indiferencia de una sociedad que los esquiva.

La etiqueta de la exclusión

El documento expuesto en el acto también constató que la ciudadanía tiende a mirar a este colectivo a través de etiquetas deshumanizadoras como “sin techo” o “indigente”. El manifiesto subrayó el dolor de sentir que en el día a día “ni siquiera nos miran, como si fuésemos invisibles”, motivo por el cual lanzaron una petición directa y profunda: ser mirados y tratados, ante todo, como personas con plenos derechos y necesidades afectivas.

Exigencia de políticas públicas

Para revertir esta crisis de exclusión residencial, desde Cáritas se reclamaron políticas públicas valientes que garanticen de forma efectiva el acceso a la vivienda, al empleo, a la salud y a la protección social global. La necesidad de estas medidas queda refrendada por los datos de la propia organización, que el año pasado atendió a 1.084 personas en situación de vulnerabilidad en la diócesis. De esa cifra total, 593 usuarios carecían por completo de techo y 491 supervivían en infraviviendas o dependían de la solidaridad temporal de familiares y conocidos.