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jueves, 19 de febrero de 2026 | Última actualización: 19:46

En España somos pioneros en el uso de la IA, pero rezagados en su impacto ¿Qué está fallando en la dirección?

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España se ha convertido en uno de los países europeos con mayor adopción de inteligencia artificial en las empresas según una noticia de Europapress. Sin embargo, los datos revelan una paradoja llamativa: ese liderazgo en uso no se traduce en un liderazgo en productividad.

¿Dónde está el problema?

Desde luego no en la tecnología.

El problema como en casi todo está en el liderazgo.

Mucha herramienta, poca dirección

La implantación de la IA en muchas organizaciones —especialmente pymes— está siendo heterogénea, fragmentada y en ocasiones reactiva. Se adopta porque “hay que hacerlo”, porque la competencia lo hace o porque parece fácil.

Pero la inteligencia artificial no es una herramienta más. Es una transformación estratégica.

Y toda transformación estratégica empieza arriba.

Diversos estudios del McKinsey & Company han señalado que las empresas que capturan mayor valor de la IA son aquellas donde la alta dirección está directamente implicada en su definición, gobernanza y despliegue. No es un proyecto del departamento de IT. Es una decisión de comité ejecutivo.

Cuando el comité directivo no lidera, la IA se convierte en una suma de experimentos aislados. Y esto es lo que veo en muchas empresas con las que colaboro.

El espejismo de que “esto es fácil”

Existe una confianza excesiva en que la IA es intuitiva, accesible y casi automática en su impacto. Pero la realidad es distinta:

  • La IA requiere rediseño de procesos.
  • Exige nuevas competencias.
  • Obliga a revisar indicadores.
  • Impacta en la cultura.

El informe global de IA de Boston Consulting Group muestra que las organizaciones que generan valor real son aquellas que combinan tecnología con cambio organizativo y liderazgo activo. Las que solo implementan herramientas, pero no transforman la manera de trabajar, no ven retornos significativos.

La tecnología acelera. Pero solo acelera lo que ya existe.

Si el liderazgo es débil, la IA amplifica esa debilidad.

El dato más preocupante: líderes sin preparación

Según diversos informes europeos sobre adopción de IA, más de la mitad de los líderes reconocen no haberse preparado adecuadamente para liderar esta transformación.

Al mismo tiempo, los empleados sí lo están haciendo.

¿Por qué? Por miedo. Si miedo.

Cuando el comité directivo no comunica una visión clara, los rumores ocupan el espacio. Y cuando no hay transparencia, aparece la desconfianza.

El World Economic Forum lleva años advirtiendo que el impacto de la automatización no es solo tecnológico, sino emocional y cultural. La percepción de amenaza laboral afecta directamente al compromiso y la productividad.

Sin comunicación clara no hay confianza. Sin confianza no hay compromiso. Y sin compromiso no hay transformación.

El liderazgo como factor diferencial

La IA no fracasa por falta de potencia tecnológica. Fracasa por ausencia de liderazgo visible.

El comité directivo debe:

  1. Ser el primer usuario activo de IA.
  2. Comunicar una narrativa clara sobre su propósito.
  3. Conectar IA con estrategia, no con moda.
  4. Impulsar formación estructurada.
  5. Establecer métricas de impacto reales.

Porque la cultura (y es algo que si me sigues, seguro que ya sabes) no cambia por decreto. Cambia con el ejemplo.

“No me digas qué hacer. Quiero ver cómo lo haces”.

Si el líder no utiliza la IA en su día a día, el mensaje implícito es claro: no es realmente importante.

Por eso y aunque creo que España tiene una ventaja competitiva clara: alto nivel de adopción y apertura al cambio tecnológico, esa ventaja puede convertirse en riesgo si no se acompaña de:

  • Gobernanza clara.
  • Formación directiva.
  • Alineación estratégica.
  • Cultura de aprendizaje.

Estamos en un punto decisivo. La diferencia entre ser un país que usa IA y ser un país que genera productividad con IA está en la calidad del liderazgo.

Y ahí es donde el comité directivo marca la diferencia.

Porque no olvides nunca que:

La inteligencia artificial no sustituirá a los líderes. Pero sí dejará atrás a aquellos que no sepan liderarla.

La pregunta no es si tu empresa está usando IA. La pregunta es: ¿la está liderando el comité directivo?

Porque la tecnología transforma procesos. Pero el liderazgo transforma organizaciones.

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