Las reinas de las fiestas de la provincia siguieron la sexta mascletá del concurso Ciudad de Castellón
El público esperaba más de la mascletá disparada por Pirotecnia Caballer de Liria. Quizá por eso se quedó frío, e incluso decepcionado con un disparo que intentaba combinar todos los efectos posibles, pero que no logró el ritmo que esperaba la plaza. La mascletá de hoy concentraba a todas las reinas de la provincia de Castellón para acompañar a la capital de la Plana y a sus reinas de la Magdalena, Cristina Pastor y Laura Turch en los actos del día y en la Ofrenda de la Mare de Deu de Lledó.
Ambiente de fiesta y de color en la plaza del Primer Molí de Castellón donde se disparaba la sexta mascletá del concurso de Mascletaes Ciudad de Castellón, esta vez a cargo de Caballer de Liria.
Las reinas de las fiestas de la provincia asistían a este disparo acompañando a las reinas de Castellón, Cristina Pastor y Laura Turch y las damas de la ciudad, porque hoy también ellas son protagonistas de Castellón, y esta tarde rendirán homenaje a la patrona de la capital de la Plana, en la Ofrenda a la mare de Deu de Lledó.
El público esperaba mucho de la mascletá de hoy. Caballer tiene merecida fama, y la plaza entera esperaba con ansia ver si Caballer era capaz de superar el disparo de ayer de Pirotecnia Dragon. O los primeros de a semana de Hermanos Herrandez y Turís.
La mascletá de hoy, comentaba Luís Fuentes, de Pirotecnia Caballer, quemaba 198 kilos de pólvora declarada y ajustada a los reglamentos, y con efectos de pirotecnia más de 300 kilos. Constaba de 5 fases, cuatros sesiones de inicio, 5 terremotos, 3 terremotos terrestres, una fase de bombardeo final y dos golpes finales. Además, dijo, Caballer se reservaba un final sorpresa.
Y con esta declaración comenzaba la mascletá. Las reinas de la Magdalea de Castellón, Cristina Pastor y Laura Turch prendieron la mecha.
La primera parte, tal como había anunciado el pirotécnico fue aérea. Se buscaron todos los efectos, carcasas que tronaban y silbaban en el cielo, con toques y notas de color, que se sumaron poco después a los disparos terrestres. Poco a poco los disparos terrestres se complementaron con un fuerte terremoto terrestre, conjuntado con disparos aéreos de gran intensidad. Varios golpes aéreos completaron el disparo.
Fue una mascletá bonita de composición, que buscó todos los efectos posibles, y buscó toda la fuerza en el componente terrestre, pero el público no encontró el ritmo esperado. La plaza se quedó fría. La composición de Caballer no supo contagiar a los aficionados. Un público decepcionado apenas emitió algún aplauso y poco a poco abandonó la plaza para seguir con la fiesta.- EM












































