Domingo Vicent. Portavoz de Ciutadans en el Ayuntamiento de Vila-real.
He decidido tomar prestado el título de la primera novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, ‘La ciudad y los perros’, como punto de partida del contenido de mi artículo de hoy. Sin embargo, no voy a hacer en estas líneas una crítica a la forma de vida y cultura castrenses, como sí lo hace el Premio Nobel. Mi objetivo es más sencillo y más cercano a nuestra vida cotidiana, la convivencia entre personas y perros en nuestra ciudad.
En Vila-real, al igual que en otras localidades, compartir espacio público con los perros y sus propietarios, está afectando al resto ciudadanos, a su calidad de vida, a su salubridad y seguridad.
Quiero antes que nada agradecer a la mayoría de dueños que muestran un comportamiento cívico con sus mascotas, y respetuoso hacía el resto de la comunidad. No dejaré que el comportamiento de unos empañe el saber convivir de otros. No obstante, la suciedad provocada por los canes se ha convertido en un serio problema para muchos vecinos. No solo por las heces que mayormente son recogidas por los propietarios, sino también por los orinas, que inundan las fachadas de nuestras casas, las esquinas, los portales, los parques y aledaños, obligando a los dueños de comercios y negocios a poner carteles pidiendo un comportamiento más cívico y considerado a los propietarios.
Se ha tratado de aportar soluciones, como los parques caninos, pero no han resultado efectivos y su incorrecta ubicación, en algún caso, ha generado nuevas incomodidades. A la suciedad y la insalubridad se le ha añadido la contaminación acústica, provocando un empeoramiento significativo en la calidad de vida de los vecinos.
El Ayuntamiento de Vila-real no ha atendido este problema convenientemente. En demasiadas ocasiones ha hecho caso omiso a las peticiones de los afectados, y lo que es peor, no ha atendido las órdenes de Conselleria o del Síndic de Greuges, e incluso ha incumplido sus propias resoluciones no limpiando y vallando los solares adyacentes.
Pero no solo tenemos el reto de mejorar la convivencia con los perros por un problema de limpieza, salud y calidad de vida, también tenemos el deber de vigilar la seguridad, tal como reza la Ordenanza de Convivencia. Más de una vez, hemos leído en prensa las consecuencias del ataque de un perro de raza peligrosa a niños o mayores. Cabe matizar que en este aspecto también hay una clara distinción entre propietarios responsables y otros que no lo son.
Ciudadanos Vila-real creemos que la solución pasa por la educación, la información y la concienciación. Por ello, en el próximo pleno llevaremos a debate una moción para que se realicen campañas informativas periódicas en relación con las deyecciones y la orina de los perros en la vía; para dotar a las zonas públicas como parques y jardines de rótulos informativos que permitan conocer las normas, las sanciones, las razas peligrosas y un número de contacto para comunicar las incidencias y por último, pediremos que se aumente a largo plazo el número de parques caninos y su equipamiento, respetando la legalidad y la cordura en su ubicación y en su mantenimiento.
























