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sábado, 13 de abril de 2024 | Última actualización: 00:21

Chema Prades canta el Pregó desde el ayuntamiento y la plaza Mayor se convierte en una gran fiesta

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Calles llenas, música ‘a tope’ y lluvia poca, suficientes para que toda la ciudad se metiera de lleno en la Magdalena

No hubo Cabalgata del Pregó pero si Pregó, cantado por Chema Prades y recibido con inmensos aplausos por toda la plaza Mayor de Castellón, completamente llena. No importó ni el poco de agua que cayó, despejó pronto y tanto las reinas como el pregonero fueron ovacionados. Con mucha gana de fiesta, la gente coreó el himno de las fiestas de Castelló. Después llegó la batukada de la Bacalao, y luego fueron los dolçainers quienes añadieron la música, bailada por las madrinas de todas las Gaitas de Castelló.

Esperanza Molina/ Castellón Información

Suspendida la Cabalgata del Pregó, dejó de llover. Pero ojo, el cielo lloró a ratos, de forma desacompasada, y Castelló en su totalidad era ya una fiesta completa.

Poco antes de la 18:00 horas, el público ya llenaba todos los espacios de la plaza Mayor para escuchar a su pregonero, Chema Prades, que debía cantarlo desde el balcón del ayuntamiento.

Así, poco a poco llegó la música de los dolçainers, la comitiva oficial de fiestas de Castelló con sus reinas Carmen Molina y Gal·la Calvo, a las que acompañaron las belleas del Foc de Alicante, ciudad hermana.

Todas ellas se colocaron en el centro de la plaza, con la mirada puesta en del balcón principal, que da al salón de la Alcaldía.

 

A la hora convenida, Chema Prades salió a la balconada, desde donde dedicó el Pregó a la reina y solicitó el permiso de la alcaldesa.

Y entontes comenzó a cantar los versos que Bernat Artola, el poeta de Castelló compusiera para el primer día de fiesta. Unos veros en los que se anuncia a la ciudad y a toda su provincia, que “El dia ja es arribat de la nostra Magdalena”, y en el que se insta a la ciudadanía a vivirla con el corazón, en hermandad y con el ‘orgull de genealogía” que llena las fiestas de la Magdalena, "i que la Gaiata siga el seu millor Pregó".

Mientras Chema Prades recitó el Pregó, la plaza se mantuvo en un silencio absoluto, solo roto por los masclets que niños y mayores explosionaban en otros puntos cercanos de la ciudad.

Las últimas palabras del Pregó fueron coreadas por todo el público de la Plaza. La Banda Municipal interpretó el himno de las fiestas de la ciudad, el ‘rotllo i canya’, que el público acogió encendido, con aplausos y cantando al compás de la música.

La Plaza Mayor se convirtió en una fiesta, una gran fiesta en la que había muchas, muchas ganas de Magdalena, tantas como suele haber siempre en esta celebración de fiestas fundacionales, pero con el valor añadido de no haberlas podido celebrar durante los dos últimos años.

Las reinas subieron al balcón y fueron aclamadas por la multitud. Después, Chema Prades posó con ellas, y se redoblaron los aplausos.

Tras el Rotllo i Canya, hubo guiños entre el público y sus reinas. Similares a los que se producen en la última noche del Magdalena Vitol.

La batukada de la Colla Bacalo comenzó a tocar sus sones, y el grupo de música de ‘los piratas’ a danzar desenfrenadamente ante las reinas, y ante el público de la plaza, que pronto se puso a palmear y a bailar.

Los miembros de las comisiones de sector también se sumaron a la fiesta y se pusieron a bailar mientras la piratas berberiscas iniciaban el retorno al Cau.

Y fueron los doçainers i tabalaters de Castelló los que pusieron la música con canciones de fiesta.

La lluvia no solo no ha abandonado Castelló, sino que esta tarde, y después de un tiempo de esperanza con las nubes que querían abrirse en el cielo, ha vuelto a mostrar su cara mojada.

Pero entre chaparrón y chaparrón, todo Castelló ha sido una fiesta. En cada sector de Gaiata, en cada colla, la gente bailaba y brindaba al son de la Mgdalena, las churrerías hacían su agosto, y hasta los lugares con delicias más inusualmente insospechadas hacían ‘su agosto’.

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Jornada óptima para los negocios de hostelería y también para los vendedores de cohetes y masclet. La cola llegaba casi hasta la plaza Tetuán.