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- 28 junio, 2013 -

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado. Los que me leen u oyen habitualmente, saben bien que mis críticas desde hace más de un año... Wert: Otra víctima del populismo irracional

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.

Los que me leen u oyen habitualmente, saben bien que mis críticas desde hace más de un año se centran más en los errores del Gobierno, que en la incongruencia de una oposición que se desintegra sin necesidad de que nadie colabore a su autodestrucción.

Pero esta vez, tengo que salir en defensa de un Ministro, que con un componente muy importante de sensatez y madurez, está tratando de poner en orden la Educación en España, tratando de ir recuperando paulatinamente un cierto grado de Excelencia, absolutamente perdida y olvidada en los últimos ocho años.

Y cuando yo estaba convencido de que era una política decidida y que iba a ser defendida con uñas y dientes, resulta que desde dentro del propio Partido Popular, se presentan ‘apóstoles del populismo’, añadiendo sus voces al coro socialista, pidiendo cuando no exigiendo, que sea suficiente acabar el bachiller con un cinco peladito, para optar a tener una beca universitaria.

Parto de la base, de que todos los españoles que cursan sus estudios en Universidades Públicas, son becarios en mayor o menor medida, ya que las tasas que pagan apenas cubren un 20 % de los gastos que ocasionan,  lo que se discute es la cuantía de lo que yo llamaría ‘beca complementaria’,con exención de la matricula e incluso con aportación económica para subvenir a su sustento durante el curso académico.

Pues bien con esos considerandos, teniendo en cuenta la lamentable situación económica y financiera de las cuentas públicas y ante la denuncia innegable de todos los organismos educativos europeos, criticando a España por su desmedida pasión universitaria en detrimento de las enseñanzas técnicas medias de la Formación Profesional, no parece de ningún modo descabellado (a mi me parece mas bien insuficiente) la exigencia de un 6,5 de nota media al final del Bachillerato, para optar a una ‘beca complementaria’.

Me parece bien que a todos los que hayan aprobado el Bachiller, se les otorgue el derecho a seguir estudios universitarios, pero  entra dentro de la mas pura lógica que para obtener una beca con exención de tasas de matricula y aportación económica, la exigencia debería de ser mayor, e incluso en mi opinión  escalonada, de forma que a fin de rentabilizar al máximo el capital intelectual de los estudiantes, y estimularles a dar a cada uno de ellos el tope de sus capacidades, la bolsa económica de la beca, yo la tabularía en función de las notas sacadas a lo largo de cada curso, y la anularía en el caso de no aprobar algunas de las materias.

No se trata de que sólo los hijos de familias adineradas tengan acceso a los estudios universitarios, como tratan de vender una izquierda populista y una derecha desnortada, sino que se trata de dos cosas muy importantes:

1) Rentabilizar al máximo los recursos públicos dedicados a la Educación, en una época de crisis muy profunda, procurando no malversarlos en personas no capacitadas para llevar adelante una carrera universitaria, tratando de derivarlas a enseñanzas técnicas o de Formación Profesional, sean ricos o pobres, ya que seguramente en esos terrenos, les resultara mucho más fácil reorientar su vida académica primero y profesional después.

2) Motivar y estimular adecuadamente a los estudiantes, haciéndoles ver que si aplican en su máxima expresión las dos cualidades que tienen en sus propias manos, saber y querer, la tercera se la facilitará el Estado, para que puedan terminar sus estudios y se presente ante ellos un brillante porvenir.

Y de ese modo, los que o no saben o no quieren, quedan automáticamente descartados por ellos mismos, y los que no pueden, sabiendo y queriendo van a poder fácilmente.

Nada sería más motivador y rentable para los estudiantes brillantes con pocos recursos, que ese sistema.

Y para las clases más favorecidas, que son en general aquellas en las que mas abundan los que menos ‘quieren’, aunque ‘sepan’ y ‘puedan’, quedarían las Universidades Privadas, en las que podrían perpetuarse a voluntad de sus padres, sin que le costara un solo euro a los Fondos del Estado.

Para mi es tan evidente y elemental, que nunca he comprendido que ese socialismo tan ‘sui generis’ que sufrimos en España, sienta la aversión que siente por la Enseñanza Privada, cuando lo único que hace es liberar medios económicos de dinero público, para poder dedicarlo a la Enseñanza Pública.

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