Rafa Cerdá Torres. Abogado.
¿Tienen el gusto de conocer a Don Francisco Nicolás Gómez Iglesias?, ¿no les suena?...ahí va una pequeña pista: al sujeto en cuestión también se le denomina "el pequeño Nicolás". ¿A qué van poniendo rostro a este nombre?, se trata del jovenzuelo que, con escasos veinte años, ha acaparado la atención pública tras conseguir codearse con las figuras más importantes de nuestro país., pavoneándose de ejercer una influencia totalmente imposible dada su juventud. Se le ha visto con verdaderos primeros espadas de la política y de la economía, con especial cercanía a los círculos de poder del Partido Popular.
Simulando un ficticio puesto de colaborador de la Vicepresidencia del Gobierno, y con una aparente confianza de altos cargos del Gobierno, el chavalillo consiguió crear una red de contactos, con extrañas gestiones nada claras. Con pocos escrúpulos y mucho don de gentes, el personajillo consiguió colarse en actos institucionales, y al socaire de los mismos, se arrimó a poderosas compañías inmortalizando el momento con fotos que ha exhibido como aval de sus pretendidas conexiones ‘high level..
Mucho me temo que su meteórico ascenso social, sea fruto de unas indudables cualidades para las relaciones públicas pero sobre todo, de una personalidad trastocada con algún tipo de trastorno psicológico.
No se entiende su pretensión de erigirse como un personaje a quien el Gobierno, la Casa Real y el Centro Nacional de Inteligencia, han encomendado gestiones relativas a los problemas judiciales de la Infanta Cristina de Borbón, tratos en mega proyectos como Eurovegas o tanteos con dirigentes independentistas catalanes. Todas las instituciones aludidas han desmentido de forma tajante los delirios de este fulano, y a quién inexplicablemente, se le concede una entrevista con gran despliegue en un programa de Telecinco en horario de máxima audiencia, al tiempo que el diario El Mundo ha publicado este fin de semana (¡en primera plana!) las declaraciones del personajillo de marras. Queda claro que todo su discurso no supone más que un patético e incomprensible ejercicio de auto alarde.
Con toda lógica, simular el ejercicio de un cargo público supone una vulneración de la ley, y la justicia ya se ha puesto manos a la obra para poner en su sitio al trepa del año. Lo triste, lo que verdaderamente refleja el bajísimo nivel al que cómo sociedad hemos llegado, es el interés social que este paranoico sujeto ha despertado. Que medios de comunicación de cobertura nacional hayan concedido atención a un fantasmón que lo único que puede exhibir es una cara más dura que el cemento armado, no dice nada bueno de cuáles son nuestras prioridades como país.
En Vallecas, una pobre anciana de 85 años era desahuciada de su casa, dada su condición de avalista de su propio hijo por una deuda de 70.000 euros. Su trágica situación ha pasado de refilón en muchos medios, destacando gracias al apoyo del Rayo Vallecano a esta pobre mujer al ofrecerse la entidad a pagar un alquiler. Mientras tanto, un gilipollas ejerce como tal, y concita muchísimo más interés...el tío más que fantasma, es un ectoplasma, pero también nos retratamos de cuerpo entero, los españolitos de a pie por seguir las andanzas de un pobre infeliz. Así nos luce el pelo...




















