Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.
Si atípica y turbulenta fue la llegada de la Segunda República Española, no menos lamentable y caótico fue su desarrollo desde Abril de 1931 hasta Julio de 1936, como consecuencia de sus lamentables gobiernos y del peculiar carácter de los españoles, empeñados en destruirse entre si.
Proclamada la II República, inmediatamente el Primer Gobierno Provisional convoca elecciones para unas Cortes Constituyentes, en las que resultó ganadora como era de esperar la Coalición Republicano-Socialista, siendo nombrado Presidente de la República y Jefe del Estado D. Niceto Alcalá Zamora y Primer Ministro y Jefe del Gobierno D. Manuel Azaña.
Meses después, se aprobó la nueva Constitución el 9 de Diciembre del mismo año 1931.
Dicho Gobierno, como todos los que le sucedieron, fue tan breve que apenas tuvo tiempo de consolidarse una mínima parte de su programa, ya que en Noviembre de 1933 cayó victima de sus propios errores y de su revolucionario programa laboral, sociológico, político y de casi todas las estructuras del Estado.
La presión ejercida sobre su programa por una Derecha agrupada en torno a la CEDA de Gil Robles, acabó con ellos.
Y es que la Reforma Agraria llevada a cabo por el Instituto creado al efecto para expropiar sin indemnizaciones los latifundios, le granjeó la antipatía de la nobleza y del capital, que veía como desde el Estado se les negaba el elemental derecho a la propiedad privada, y a la administración de sus propios bienes.
El Estado ofició de Sánchez Gordillo y Cañamero juntos, como si se tratara del Sindicato de Obreros del Campo andaluz en la actualidad, pero gobernando.
La disolución de la Orden de los Jesuitas y la incautación de todo su Patrimonio así como la prohibición de ejercer la enseñanza, o participar en proyectos industriales o comerciales a las restantes comunidades religiosas, pusieron también a la Iglesia en contra del nuevo Gobierno.
Y finalmente la reestructuración del Ejército, reduciendo las 16 Regiones Militares a 8 y la politización de las Fuerzas Armadas cambiando sustancialmente los nombramientos de los militares en función de los parámetros anteriores, consiguieron la animadversión de las Fuerzas Armadas.
Pero la guinda de ese pastel tan difícil de digerir por la sociedad española (enfrentándose al capital, a la Iglesia y a las Fuerzas Armadas) fue la promulgación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, cediéndoles muchas competencias legislativas y económicas de Hacienda, Educación, Enseñanza, Sanidad, Transportes y Comunicaciones, reservándose el Gobierno Central tan sólo Asuntos Exteriores, Defensa y Control de las Fronteras.
Bien pronto hubo un conato de Golpe de Estado del General Sanjurjo abortado en su origen, pero debido al descontento general se adelantaron elecciones a Noviembre de 1933 y el Gobierno de Azaña las perdió y pese a que la CEDA consiguió el mayor número de escaños, el Gobierno lo Presidió D. Alejandro Lerroux líder del Partido Radical Republicano, que empezó por revertir la situación.
Con la contrarreforma conservadora, se generalizan las tensiones sociales de difícil solución, y se inicia el proceso de las dos Españas enfrentadas.
En Octubre de 1934 se produce la Revolución de los Mineros en Asturias, y poco después, le Generalitat Catalana declara el Estado Catalán ante el temor de que fuera anulado su Estatuto de Autonomía.
La represión de estos dos focos de conflicto, por el Gobierno Republicano de Lerroux dejó unas heridas sangrando, y D. Alejandro recompuso su Gobierno, dándole entrada a D. José María Gil Robles como Ministro de Defensa y este nombró a Francisco Franco como Jefe del Estado Mayor del Ejercito.
A los pocos meses se destapa el tema del “estraperlo”, que arrastra consigo a Lerroux.
El tema de corrupción mas flagrante de la época (un juego de niños comparado con los casos actuales de Los Eres Andaluces, Gürtel, Barcenas o los ya casi olvidados de la época de Felipe González), se llevó consigo no solo un Gobierno, sino la carrera política de un Presidente de Gobierno como D. Alejandro Lerroux, que fue destituido por el Presidente de la República.
Una medida ejemplar, que lamentablemente no creó jurisprudencia entre nuestra clase política, como podemos comprobar ahora día a día.
Y con ese caldo de cultivo, en Enero de 1936 se disuelven las Cortes y se convocan nuevas elecciones, que tuvieron lugar el 16 de Febrero.
En esa ocasión se crean dos coaliciones de amplio espectro:
1-El Frente Popular aglutina republicanos, socialistas, comunistas y seudo anarquistas.
2-El Frente Nacional Antirrevolucionario a todo el arco de derechas.
Se impuso en las elecciones el Frente Popular, dentro de la nefasta y maquiavélica alternancia, en la que cada vez el que entraba, hacía bueno al que se veía obligado a salir.
Nadie comía, ni dejaba comer.
España moría de inanición, en una lucha fratricida, de momento sin derramamiento de sangre……..que no tardaría en llegar.
De nuevo el binomio Alcalá Zamora-Azaña toma las riendas, pero esta vez mucho mas condicionado.
Las huelgas empezaron a generalizarse, Franco es mandado a Canarias, Goded a las Baleares y Mola a Pamplona a fin de evitar tentaciones golpistas, pero empezaron los enfrentamientos callejeros, la toma de tierras por los campesinos, y los extremistas de izquierdas y los anarquistas empezaron a ensañarse con curas y religiosas irracionalmente, ante un Gobierno superado por los acontecimientos.
En estas circunstancias las Cortes destituyen a Alcalá Zamora como Presidente de la Republica, cargo que pasa o detentar Azaña que nombra Primer Ministro a Casares Quiroga.
Ese breve Gobierno vive inestable, entre el temor a la subversión social de las izquierdas y el ruido de sables del Ejército, absolutamente disconforme con el caos.
Los asesinatos de Calvo Sotelo (un evidente crimen de Estado) y del Teniente Castillo prenden la mecha que hará estallar nuestra Guerra Civil que duró desde el 18 de Julio de 1936 al 1º de Abril de 1939.
José Sanjurjo, Emilio Mola y Francisco Franco, separados por la distancia pero muy cerca por sus convicciones, llevaban preparando ya un tiempo lo que se conoció como el Alzamiento Nacional, aunque los dos primeros fueron víctimas de sendos accidentes aéreos en los movimientos logísticos de los inicios del levantamiento.
La semana que viene si Dios quiere, trataré de analizar el período 1936-1939, no solo desde la óptica de lo que he leído, sino de lo que vivieron mis familias paterna y materna.
En todas estas confrontaciones fratricidas, no hay “buenos ni malos”
No hay verdades absolutas.
Buenos y malos hubo en las dos partes.
Nobles e innobles también.
Y evidente ‘victimas y asesinos’ fueron inevitables.
Lo que si hubiera sido no sólo evitable, sino deseable, es aprender a convivir con sensatez, perdonar y olvidar y dejar descansar a unos y otros en paz.
Pero los españoles somos tan viscerales y tan poco inteligente, que preferimos regodearnos en el fango del odió, a disfrutar de la paz del perdón, unos y otros.
Y la conclusión más evidente, es que ese sueño republicano de nada nos sirvió a los españoles durante esos breves 5 años, y muchos siguen añorándolo.
Un sin fin de gobiernos que nunca gobernaron, solo nos trajeron inestabilidad y conflictos permanentes, y por eso me sigo preguntado: ¿MERECIÓ LA PENA?



























