Antonia García Valls. Portavoz del PSPV en el Ayuntamiento de la Vall d'Uixó.
En todos los ámbitos y circunstancias de la vida hemos de ser coherentes. Aunque a veces es muy complicado, ¿o, no?. Si esto es lo que, como mínimo, se nos debe exigir como ciudadan@s, más si cabe, debemos exigir y exigirnos como representantes públicos.
Y, me atrevería a afirmar que, aún más, si se tiene responsabilidad de gobierno y de decisión, la coherencia ha de manifestarse a todos los niveles, en las instituciones, desde el Gobierno de España hasta el más pequeño de los ayuntamientos; y también en las asociaciones, entidades, partidos políticos…
Si no es así, hacemos un flaco favor a la sociedad.
Sobre todo, si los gobernantes no son creíbles, la ciudadanía se decepciona y la democracia se resiente. Y, en ocasiones, nos lamentamos de lo que pasa en la sociedad, pero no hacemos nada para cambiarlo.
En las últimas semanas estamos asistiendo al tema “estrella”, de la primavera, del verano, del otoño y, ya casi, del invierno. A la consulta en Cataluña.
Y escuchamos a Rajoy, a Sáez de Santamaría y otros del PP hablar de cumplir la ley, que en un Estado de derecho, donde prima el imperio de la ley, no se puede ir contra la ley. Y se llenan la boca con este mensaje.
Que a mí me parece acertado. La garantía de la convivencia es la aplicación a rajatabla del principio de legalidad y la garantía de la democracia es nuestra Constitución. Y si no nos gusta alguna cosa, la cambiamos. Eso sí, por los mecanismos “legalmente” establecidos para ello.
Pero claro, el discurso ha de ser el mismo en todos los casos. Y cuando esto no sucede, “algo se tambalea”. El imperio de la Ley también debe aplicarse “en sentido estricto” en las votaciones de los plenos municipales. Tod@s estamos sometidos a la ley.
¿Qué pasa cuando se vota en contra de que se aplique la ley?
Esto ha sucedido en el pleno de la Vall d’Uixó. Ante una moción del Grupo Municipal Socialista en que se proponía la aplicación del art. 15 de la ley 52/2007, conocida como Ley de la Memoria Histórica, el PP votó NO.
¿En unos casos debe aplicarse la Ley y en otros no? No es coherente. No es creíble. Por tanto no merecen ninguna confianza aquellos que utilizan unos argumentos en un contexto determinado y el contrario en otros.
Por tanto podemos afirmar que el PP no es en absoluto creíble. Podemos afirmar que tenemos unos gobernantes que no son creíbles. Podemos afirmar que estamos en manos de una gente que no cree en la democracia ni en las reglas del juego que nos hemos dado para la mejor convivencia en nuestro país.
























