En Benicàssim se aprueban y se rechazan mociones en el Pleno Municipal, se anuncian acuerdos y se votan compromisos que, sobre el papel, deberían mejorar la vida de nuestros vecinos y vecinas. Pero hay una pregunta incómoda que sigue sin respuesta:
¿qué pasa después del Pleno?
Hoy, saber si una moción aprobada se ha cumplido, está en marcha o simplemente ha sido olvidada es, para la ciudadanía, una auténtica carrera de obstáculos. Actas interminables, lenguaje técnico y la obligación de asistir presencialmente a los plenos para enterarse de algo tan básico como si el Ayuntamiento cumple lo que aprueba. Ídem para una moción que se rechaza. Esto no es transparencia. Es opacidad. Es un muro de hormigón.
Por eso he presentado una propuesta de moción clara y necesaria a los grupos políticos presentes en el Pleno del ayuntamiento de Benicàssim para que la analicen y si procede que la presenten al Pleno: exigiendo al equipo de gobierno que informe de manera transparente, completa y veraz sobre el grado de ejecución de las mociones aprobadas y rechazadas durante esta legislatura. No es una petición caprichosa ni una maniobra política. Es una obligación democrática que, a día de hoy, no se está cumpliendo en e Ayuntamiento de Benicàssim.
Las mociones aprobadas por el Pleno no son brindis al sol. Son acuerdos adoptados por el máximo órgano de representación municipal. Ignorarlos, retrasarlos indefinidamente o no informar sobre su ejecución es una forma de vaciar de contenido la voluntad democrática expresada en el Pleno.
Resulta especialmente llamativo que, más de diez años después de la aprobación de las leyes de transparencia, el Ayuntamiento de Benicàssim siga sin ofrecer una herramienta tan básica como una tabla pública de seguimiento de las mociones. No hablamos de grandes inversiones ni de complejos desarrollos tecnológicos. Hablamos de voluntad política del actual equipo de gobierno.
¿A qué se teme? ¿A que la ciudadanía compruebe qué se cumple y qué no? ¿A que se sepa qué acuerdos siguen en un cajón y cuáles avanzan a paso lento? La transparencia no debería incomodar a quien gobierna con responsabilidad.
Esta falta de información no es un problema menor. Impide la participación real, alimenta la desconfianza y aleja a los vecinos y vecinas de la política municipal. Y mientras tanto, muchas propuestas que nacen del diálogo con la ciudadanía quedan diluidas en el tiempo sin explicación alguna.
Lo que propongo es simple y contundente: una tabla clara, accesible y actualizada donde se pueda ver qué mociones se han aprobado, en qué punto se encuentra su ejecución, qué concejalía es responsable y qué presupuesto se ha destinado. Nada más. Y nada menos.
Benicàssim no necesita más discursos sobre transparencia. Necesita hechos. Cumplir los acuerdos del Pleno y explicarlos con claridad es el mínimo exigible a cualquier gobierno municipal que se tome en serio la democracia local.
Porque gobernar no es solo aprobar mociones. Gobernar es cumplirlas. Y rendir cuentas.



















