La organización agraria atribuye la situación a la caída de las exportaciones, los conflictos internacionales, los aranceles y el aumento de las importaciones, y reclama medidas urgentes para el sector
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha advertido de una parálisis comercial que, según la organización, afecta al sector vitivinícola valenciano cuando falta aproximadamente un mes para el inicio de la vendimia. La entidad asegura que la ralentización de las ventas está provocando la acumulación de existencias en las bodegas y una caída de la rentabilidad de los viticultores.
AVA-ASAJA sostiene que esta situación afecta tanto al mercado nacional como a las exportaciones y reclama la adopción de medidas para equilibrar la oferta y la demanda.
La organización apunta a factores internacionales
Según AVA-ASAJA, entre las causas de la crisis figuran las consecuencias de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, los aranceles impuestos por Estados Unidos y el incremento de las importaciones procedentes de terceros países.
La organización también afirma que algunas bodegas valencianas se enfrentan a la competencia de vino francés comercializado a precios muy bajos, una circunstancia que, según indica, agrava la presión sobre los precios en origen.
Preocupación por los precios de la uva
AVA-ASAJA señala que la caída de los precios afecta especialmente a la uva destinada a vinos tintos, aunque asegura que también repercute en las variedades para vinos blancos y para la elaboración de cava en la comarca de Requena-Utiel.
La organización recuerda que, según sus datos, los precios ofrecidos la pasada campaña a los productores de uva para cava en Requena fueron inferiores a los del ejercicio anterior.
Reclamaciones a las administraciones
Ante esta situación, AVA-ASAJA solicita a las administraciones la aplicación de distintas medidas para apoyar al sector.
Entre ellas figuran la puesta en marcha del denominado Paquete del Vino aprobado por la Unión Europea, ayudas para el arranque voluntario de viñedos, el mantenimiento de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), mecanismos para adaptar la producción a la demanda, una mayor vigilancia del cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, una destilación extraordinaria de excedentes y el refuerzo de las campañas de promoción y del enoturismo.







































