El Juzgado de Castellón ha declarado resuelto el contrato que unía a la empresa Concesiones Aeroportuarias, con Aerocas y el Aeropuerto de Castellón. Según el juez, Concesiones Aeroportuarias deberá cobrar el dinero que se le adeuda por las obras realizadas, pero no una indemnización por la gestión que ha quedado pendiente. Esto supone, según fuentes consultadas, un montante de más de 120 millones de euros, que según Aerocás ya estarían contempladas en el presupuesto, y que se reducirán al final a 76 millones de euros. El Aeropuerto de Castellón, mientras, sigue sin aclarar su futuro.
El juzgado de primera instancia de Castellón ha emitido sentencia sobre el conflicto judicial que afecta a la sociedad pública Aerocás y a la ex concesionaria de las obras y gestión, construcciones Aeroportuarias.
Según la sentencia, el juzgado desestima la demanda de Construcciones Aeroportuarias, y estima por su parte la demanda de Aerocás, por lo que las costas tendrán que ser sufragadas por Construcciones Aeroportuarias (Conaer). La sentencia reconoce, sin embargo, el derecho de Construcciones Aeroportuarias a cobrar lo que se le debe por la realización de las obras del Aeropuerto de Castellón, que se estima en 120 millones de euros (Algo más de 111 millones de euros más los intereses que se habrían producido); pero no a recibir una indemnización por su despido, ni por los 50 años de gestión futura, como demandaba Concesiones Aeroportuarias.
Según el contrato que ligaba a ambas sociedades, Construcciones Aeroportuarias, contratada inicialmente por Aerocás, tenía que realizar la construcción y puesta a punto del Aeropuerto para su puesta en servicio, cuya financiación quedaría cubierta, en parte, por la explotación a 50 años.
Pero ambas sociedades llegaron a un conflicto de intereses cuando Construcciones Aeroportuarias denunció a Aerocás de incumplimiento de sus obligaciones, que le impedían llevar a buen término la concesión, y pedía la rescisión del contrato. Paralelamente, Aerocás denunció el incumplimiento de contrato por parte de Construcciones Aeroportuarias y determinaba optar por otra entidad explotadora para su gestión.
El juzgado de Castellón estima en su sentencia, que la sociedad debe cobrar por el trabajo realizado, la obra civil. Pero al mismo tiempo, el juzgado no admite la indemnización solicitada por Construcciones Aeroportuarias por su despido, ni por la gestión que ha asumido Aerocás, al entender que, efectivamente Construcciones Aeroportuarias no habría cumplido el contrato suscrito en su día. Según esta sentencia, que desestima la demanda de Conaer y estima la de Aerocás, la sociedad pública deberá abonar a Conaer más de 120 millones de euros, resultantes de la suma de los 111.392.915’39 €, más IVA, acordados, más diversas cantidades aplicables en concepto de intereses.
La sentencia no es firme todavía y puede ser apelada por Construcciones Aeroportuarias.
Según publicaba Europa Press en su página Web, fuentes de Aerocás, estiman que los 120 millones que, según el juez, se adeudan a esta entidad, eran ya un gasto ‘sobrevenido’. Es decir, que entra dentro de las previsiones de Aerocás y no supondrán un gasto añadido para la gestión y puesta a punto del Aeropuerto de Castellón, porque se trata de abonar el importe de la construcción de las instalaciones, tal como se acordó en su día.
Al mismo tiempo, y según las mismas fuentes, Esta cantidad se vería reducida a 76 millones de euros, ya que el resto estaría incluido en el préstamo participativo de 44 millones de euros a Concesiones.
Así las cosas, el Aeropuerto de Castellón, sigue donde estaba, pero con el mismo futuro incierto que hasta ahora.
Cabe recordar, que el Aeropuerto de Castellón se comenzó a construir en el año 2003. Fue promovido por la sociedad pública Aerocás, fundada en su momento por la Generalitat Valenciana y la Diputación Provincial, y con el visto bueno del Ministerio de Fomento cuando Álvarez cascos era ministro. Originalmente las obras fueron presupuestadas en 113 millones de euros y adjudicadas a una UTE (unión temporal de empresas) por 127 millones a finales del 2003, con un plazo de ejecución de 36 meses. Es decir debería haberse inaugurado a finales del 2006. La gestión de la construcción y la explotación fue adjudicada a Construcciones Aeroportuarias, que se haría cargo de todo el proceso de construcción con las empresas de la UTE y su posterior explotación.
Pero a partir de entonces, las suspensiones temporales de las obras y los problemas añadidos forman parte ya de una historia interminable. Suspensiones judiciales, que posteriormente serían archivadas; problemas con el desvío de la línea de Alta Tensión; problemas con los permisos de la Confederación Hidrográfica; falta de la obtención de los permisos; defectos de construcción... Aún así Aerocás llegó a recibir las obras, aunque afirmó que estas presentaban de defectos y hacían falta numerosas reparaciones. El aeropuerto llegó a inaugurarse oficialmente, aunque no tenía permisos, había que modificar parte de la obras y no tenía aviones.
Pero el conflicto entre Construcciones Aeroportuarias y Aerocás fueron a más. Según Conaer, porque Aerocás no facilitó ni el desvío de la línea de Alta Tensión, ni cumplió las tramitaciones que debía realizar; encargó obras y modificaciones que no estaban en el proyecto con anterioridad; e incluso, incumplió pagos que llevaron a la empresa a su estrangulamiento económico por falta de liquidez. Tema al que también se sumó la falta de prorroga de la Carta de Pago de la Generalitat. Estos temas fueron los que sustentaron la primera demanda de Conaer para pedir la rescisión del contrato; demanda que se vio ampliada después.
Por su parte, Aerocás en su defensa, señaló que si bien Conaer se vio sometida a suspensiones y problemas con la obra ajenas a esta entidad; Construcciones Aeroportuarias habría forzado la resolución del contrato, al entender que las condiciones de explotación del Aeropuerto no iban a ser tan ventajosas como habría supuesto inicialmente. De esta forma, Aerocás culpa a Conaer, de defectos en la obra; de haber retrasado intencionadamente parte de su ejecución, al no tramitar como le correspondía tanto el desvío de la línea de alta Tensión, como la obtención de los permisos necesarios para la puesta en marcha del Aeropuerto. De carecer de infraestructura suficiente para desarrollar el proyecto sobre lo previsto, o de haber tomado decisiones unilaterales y haber ocultado información a Aerocás.
El resultado del conflicto fue la ruptura entre Aerocás y Construcciones Aeroportuarias, al tiempo que Aerocás buscaba la cesión a un nuevo gestor- explotador para el aeropuerto
A finales del pasado año, se anunció la presentación de una oferta para la gestión del Aeropuerto de Castellón, que no llegó a consolidarse. Ante esta circunstancia, el hasta entonces presidente de Aerocás, Carlos Fabra, presentó su dimisión y posteriormente fue sustituido en el cargo por el vicepresidente del Consell, José Ciscar. La Generalitat Asumió el control de Aerocás a principios de año y desde entonces trabaja para la obtención de los permisos necesarios para poder poner en servicio el Aeropuerto de Castellón.
Según el conseller de Economía, Industria Turismo y Empleo, Máximo Buch, los plazos y, por tanto, los permisos para ello, tendrían que haberse conseguido en estas fechas. Pero en estos momentos nadie se pronuncia sobre el futuro del Aeropuerto de Castellón y sobre una fecha fiable que garantice por fin su puesta en marcha 7 años después de la fecha inicialmente prevista cuando se iniciaron las obras.











































