El Ayuntamiento ha informado de que la única novedad de esta edición es que no se aceptarán facturas escritas a mano
La campaña de bonos comerciales de Castelló sigue dando de qué hablar. En esta ocasión el éxito de esta iniciativa, que ha vendido en 24 horas 743.690 euros de los 800.000 disponibles, ha quedado opacado por las críticas del grupo municipal Compromís.
Y es que la formación ha reclamado la convocatoria urgente del Consejo de Comercio “ante las dudas” que han trasladado varios comerciantes sobre cómo reflejar los bonos en las facturas y contabilizar las operaciones.
En este sentido, el Ayuntamiento de Castelló ha aclarado que la tramitación de los bonos comerciales de Abonem Castelló sigue el mismo procedimiento que en años anteriores y que la única novedad de esta edición, según ha confirmado el consistorio, es que no se aceptarán facturas escritas a mano.
Desde el Ayuntamiento ha señalado que ayer Confecomerç, entidad encargada de gestionar los bonos, remitió a los establecimientos una infografía con un modelo de factura que, en lugar de facilitar el procedimiento, acabó generando confusión. Por ello, la entidad está contactando con los comercios adheridos para aclarar las indicaciones.
Compromís pide aclaraciones sobre el tratamiento fiscal
El portavoz de Compromís, Ignasi Garcia, ha señalado que "el gobierno de Carrasco se ha empeñado en imponer una manera de contabilizar los bonos comerciales que está generando una enorme confusión entre los establecimientos. No puede ser que una campaña pensada para ayudar al comercio local acabe convirtiéndose en un quebradero de cabeza para los comerciantes, que ahora se preguntan si las instrucciones del Ayuntamiento les pueden ocasionar problemas con Hacienda”.
Según ha explicado Compromís, varios comerciantes han trasladado su preocupación por las indicaciones recibidas, que les llevarían a incorporar los bonos como conceptos negativos o descuentos en las facturas. “Esta manera de reflejar las operaciones genera dudas entre los establecimientos, ya que el bono comercial no es un producto que vendan ni necesariamente un descuento que asuman, sino un instrumento de pago vinculado a una aportación municipal”.
Por ello, según denuncian, “los comerciantes temen que una aplicación incorrecta de estas instrucciones pueda alterar el importe de las ventas registradas y generar discrepancias en la contabilidad y las declaraciones tributarias.
Por este motivo, Compromís exige convocar de manera inmediata el Consejo de Comercio, con la participación de las asociaciones comerciales, representantes de los establecimientos y Confecomerç, para resolver las dudas y ofrecer instrucciones claras por escrito.












































