Federico Arnau. Comerciante jubilado.
El ser humano, dependiendo donde haya nacido o se haya criado, tiene ventajas agradables o miserias desagradables, simplemente por el hecho de vivir en unos países cuyos políticos gestionen su país pensando en sus ciudadanos o pensando en sus propios beneficios.
En el planeta Tierra hay diversidad de regímenes diferenciados, tanto que los más pobres de África pueden servir sus habitantes como conejitos de indias para empresas sin escrúpulos.
Otros esclavizan incluso a los niños haciéndoles trabajar desde muy pequeños por una miseria sin horarios y en pésimas condiciones, algunos en fábricas o almacenes sin ningún derecho haciendo artículos para grandes marcas (incluso de lujo) que se venden en las zonas más caras de la grandes ciudades.
Todo esto manejado por el gran capital, que es quien mueve el mundo según le plazca, y que las organizaciones mundiales critican pero no actúan, ¿porque?, posiblemente, estén untadas por dicho capital.
Y cuando el capital se dedica al negocio de las armas, se crea una rebelión o guerra duradera para poder negociar con las armas y hacer experimentos, porque el capital no tiene escrúpulos, solo es dinero y quien lo maneja no percibe nada desagradable desde su despacho o mansión, mientras los ciudadanos de esos países se ven en la necesidad de escapar dejando sus casas y sus vidas en la tierra que les vio nacer, y que por desgracia tienen que dejar para huir a otra parte de la tierra en la que no nacieron, para poder tener una vida más digna.
Todos los días vemos imágenes de los refugiados que quieren entrar en Europa huyendo de la barbarie de la guerra en su país, producida por intereses comerciales. Pero no solo son estos ciudadanos, en distintos puntos del planeta tenemos comunidades atrapadas y sin derechos, incluso en países como México, sobre todo en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez; en todos estos casos el ciudadano no vale nada. El jueves 18 de febrero, la cadena de televisión, la Sexta, emitió un reportaje grabado a finales del 2015 en las islas Griegas. Nadie, en su sano juicio, puede admitir que esto esté ocurriendo. Es intolerable que un país como Turquía que quiere ser miembro de la Comunidad Europea haga negocio con dichos refugiados, y que no acuda al rescate de embarcaciones dejando ahogarse a las personas, incluso niños, mientras los socorristas de la ONG Española que está actuando, y protagonistas del reportaje, están a la espera de que dicha embarcación pueda salir de aguas turcas para poder actuar.
Todos estos países que han puesto vallas que cierran fronteras que dejan a la gente a la intemperie, luchando contra el frio y la lluvia, empapados, sin servicios higiénicos, comida y sanitarios, están desbordados con la llegada masiva; y los países del norte de Europa, que presumen de su bienestar, que se atreven a dar lecciones a los demás, son tan miserables, mezquinos e indignos que no mueven un solo dedo.
Si el problema que estos países tienen y su forma de actuar, que es la que es, con el beneplácito de todos; si esto hubiese ocurrido en España, en nuestras costas, las críticas de todo el mundo se hubiesen cebado contra España y los españoles, como así ha ocurrido en los asaltos a la vallas de Ceuta y Melilla. ¿Y ahora qué? ¿Estos países sí que están actuando como corresponde?
Europa está fallando estrepitosamente. Es cierto que acoger a estos emigrantes supone unos gastos adicionales a los presupuestos de los distintos gobiernos de Europa, pero no se puede asesinar a la gente; hay que actuar, hay que terminar con la guerra y que esta gente vuelva a sus casas, a su tierra, y empezar de nuevo. Pero mientras, hay que acogerlos, darles alimentos y servicios aunque sean en barracones, acuartelamientos, pero dignamente, dentro de las posibilidades. Tampoco hay que actuar individualmente como quiere la vicepresidenta de la Comunitat Valenciana Mónica Oltra. Esta señora tiene en su comunidad muchísima gente a la que atender en precarias condiciones; para lo demás está el Gobierno de España que, como miembro de la Comunidad Europea, se debe a lo que dicte Bruselas.
Pero no solo Europa es responsable, es que las organizaciones mundiales como la ONU, que recibe aportaciones de todos sus miembros (menos un pequeños porcentaje que no ingresa, ni se le ve ni se le oye)… ¿Dónde están los cascos azules? Que deberían estar montando campamentos, dando alimentos y ayudando a estas personas. ¿Dónde está UNICEf? Protegiendo a todos los niños que han podido salvarse de las aguas.
¿Dónde están los servicios de inteligencia de EEUU, de Rusia, incluso Israel? Pueden detectar cualquier movimiento que se produzca en el terreno que les interesa así como poder retrasmitir en directo los ataques como ocurrió con la guerra del Golfo, y ahora no pierden ni un segundo en poder averiguar, a través de sus equipos, los movimientos que se producen en las costas donde las mafias hacen lo que les da la gana, embarcando a una gente a la que cobran 2000 dólares por un sitio en una barcaza que no tiene ninguna seguridad; ni tan siquiera los chalecos son reglamentarios, en el caso de hundimiento. Sabemos de aquellos a los que se ha detectado y que no han llegado a las costas quedando sus cuerpos a merced de ser carne de tiburón, ¿pero cuantos no se han detectado y se han ahogado en esas aguas?
Todos los gobernantes de los países productores de armamento que venden para las guerras; todas las organizaciones que se lucran de estas masacres, incluso los griegos que cobran 10 euros por trasladar a los que han llegado a la costa a una carretera más decente en un viaje de 30 minutos; todo el capitalismo que permite esta indecencia, debería ser juzgado por el tribunal que juzga a aquellos militares a los que se acusa por crímenes de guerra. Porqué todas estas organizaciones son responsables de los asesinatos que se producen.
Y todas están personas que están sufriendo estas miserias, así como los ciudadanos que, por suerte, hemos nacido en una tierra que no es hostil, salvo aquellos territorios o Comunidades que por acciones dictatoriales, anti democráticos y sin respetar las leyes, la Constitución , en vez de inmigrar a países que actúan como quieren actuar ellos , imponen sus leyes sin respeto al resto de ciudadanos, como es el ejemplo de la Comunidad Autónoma de Cataluña y los independentistas de otras Comunidades como en el caso de Podemos con el derecho de decidir en la Comunitat Valenciana.
Pues yo, como ciudadano de Castellón, del ‘Antiguo Reigne de València y Comunitat Autónoma de València’, les digo a estos personajes, que si no se encuentran a gusto que se marchen a otro sitio, pero jamás consentiré que me impongan, que mi tierra Castellón, se independice del resto de España porque estas personas decidan ser los dueños para llenarse más los bolsillos y volver a la edad medieval donde los señoríos son los que mandaban y el pueblo mal vivía y debía de pagar al señorío.
Pero al final de todo esto, a los políticos les interesan los inmigrantes, con derecho a voto y les alaban y los necesitan para que puedan cotizar y mantener las pensiones la Seguridad Social siempre que sean capaces de crear puestos de trabajo, ¡claro está!, pero lo malo es que no es así, solo buscan y así todos los partidos políticos te dan la mano, te sonríen te prometen y te admiten críticas con una sonrisa.
¿Por qué? Muy sencillo, tú como ciudadano solo vales un voto.


























