La Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València reúne a investigadores y empresarios para analizar el relevo generacional, la profesionalización de la gestión y la continuidad de los negocios familiares
La sucesión generacional, la profesionalización de la gestión y la capacidad de adaptación son tres de los principales desafíos para garantizar la continuidad de las empresas familiares. Expertos internacionales y empresarios valencianos han coincidido en la necesidad de preparar con antelación el relevo, abordar los conflictos familiares y permitir que las nuevas generaciones asuman responsabilidades y desarrollen sus propios proyectos.
Estas cuestiones han centrado la IX Jornada «Empresas Familiares en el mundo», celebrada este viernes, 6 de noviembre, en EDEM Escuela de Empresarios, en València, bajo el lema «Transformar la familia en una ventaja competitiva».
El encuentro, organizado por la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València (CEFUV), ha contado con las intervenciones de los profesores Kimberly Eddleston, de Northeastern University, y Thomas Zellweger, de la Universidad de St. Gallen, junto a representantes empresariales como Ignacio Bertolín, consejero delegado de Grupo Bertolín, y Sergio Pérez, CEO de Fritoper.
La jornada ha coincidido, además, con la celebración del vigésimo aniversario de la Cátedra, que durante estas dos décadas ha desarrollado actividades de investigación, formación y transferencia de conocimiento relacionadas con la gestión y la continuidad de las empresas familiares.
La sucesión y las conversaciones pendientes, entre los principales riesgos
Una de las cuestiones abordadas durante la jornada ha sido la dificultad de las familias empresarias para afrontar conversaciones que pueden condicionar el futuro de sus compañías.
Kimberly Eddleston, profesora de Northeastern University, ha advertido de que asuntos como la sucesión, el patrimonio, el reparto de responsabilidades o la preparación de los futuros dirigentes pueden convertirse en temas difíciles de tratar por temor a provocar conflictos familiares.
Según ha explicado, aplazar estas decisiones puede incrementar las tensiones y generar expectativas que nunca se han expresado abiertamente entre los miembros de la familia.
Para evitar estas situaciones, la investigadora ha recomendado abordar los asuntos de manera progresiva, identificar primero los objetivos compartidos y establecer conversaciones basadas en el respeto y la escucha.
También ha destacado que la generación que actualmente dirige la compañía debe asumir la iniciativa y reconocer a sus sucesores como profesionales con capacidad para tomar decisiones propias.
Las diferencias entre generaciones respecto a la autoridad, la autonomía y la gestión empresarial constituyen, según Eddleston, otra posible fuente de conflictos cuando no existen mecanismos adecuados de comunicación.
Por ello, ha defendido la construcción de relaciones profesionales basadas en la confianza y el aprendizaje mutuo, sin que los vínculos familiares sustituyan los criterios de gestión.
La supervivencia de las empresas familiares y el papel de cada generación
Por su parte, Thomas Zellweger, profesor de la Universidad de St. Gallen, ha aportado datos sobre la continuidad de las empresas familiares y ha defendido que el objetivo de cada generación no debe limitarse a conservar el negocio heredado.
Según ha señalado durante su intervención, la supervivencia de las empresas familiares experimenta una caída de alrededor del 30% con cada relevo generacional.
Ante esta situación, ha planteado que cada generación debe asumir un papel emprendedor, con capacidad para identificar nuevas oportunidades, decidir dónde invertir y determinar qué actividades empresariales deben desarrollarse o abandonarse.
El investigador también ha incidido en la necesidad de preparar a los miembros de la familia para ejercer la propiedad de forma responsable y organizar con antelación el traspaso del control empresarial.
Uno de los datos expuestos durante la jornada apunta a las diferencias entre los modelos de sucesión.
A partir de estos resultados, Zellweger ha defendido un proceso de relevo gradual, con funciones definidas y un equilibrio entre la experiencia de quienes han dirigido la compañía y la autonomía de las nuevas generaciones.
El profesor también ha señalado que las 500 mayores empresas familiares incluidas en el Global Family Business Index tienen una antigüedad media de 93 años.
Además, ha explicado que únicamente en el 40% de estas compañías la dirección ejecutiva corresponde a un miembro de la familia.
Estos datos, según su análisis, muestran que la continuidad de la propiedad familiar no exige necesariamente que la gestión cotidiana permanezca en manos de los propietarios, ya que puede encomendarse a profesionales externos.
Grupo Bertolín defiende la formación y la experiencia profesional fuera del negocio familiar
El coloquio «Transformando a la familia en una ventaja competitiva» ha trasladado las reflexiones académicas a la experiencia de empresas valencianas.
Ignacio Bertolín, consejero delegado de Grupo Bertolín, compañía familiar del sector de la construcción con más de 50 años de trayectoria y especializada en proyectos de gran envergadura y complejidad, ha destacado la visión a largo plazo como uno de los principales rasgos de este modelo empresarial.
Sin embargo, ha advertido de la importancia de diferenciar entre la condición de propietario y la capacidad para desempeñar responsabilidades dentro de la organización.
Bertolín ha defendido que las decisiones deben responder prioritariamente a las necesidades de la compañía, ya que considera que su buen funcionamiento favorece también la estabilidad de la familia propietaria, pero no necesariamente sucede lo contrario.
En relación con el relevo generacional, ha insistido en que los futuros responsables deben contar con una preparación académica y profesional superior a la de sus predecesores.
También ha destacado la importancia de transmitir los valores empresariales mediante el ejemplo y la convivencia cotidiana, en lugar de limitarse a establecer principios teóricos.
Uno de los aspectos en los que más ha incidido ha sido la conveniencia de que los sucesores adquieran experiencia laboral fuera de la empresa familiar antes de incorporarse a ella.
Según ha explicado, demostrar la capacidad profesional en otras organizaciones permite afrontar posteriormente la incorporación al negocio familiar con mayores garantías.

Fritoper reivindica el sentimiento de pertenencia y la cercanía con los trabajadores
La experiencia de Sergio Pérez, CEO de Fritoper, ha aportado otra perspectiva sobre la continuidad de las empresas familiares, centrada en la cultura corporativa y la relación con los equipos de trabajo.
La compañía, fundada por Juan Pérez, comenzó su actividad en 1979 con la elaboración artesanal de patatas fritas y fue pionera en España en la fabricación de palomitas para microondas.
Durante la década de los noventa también desarrolló el formato de bolsa lazo para patatas fritas, dentro de su estrategia de innovación en el sector de los aperitivos.
Pérez ha explicado que su vinculación con la empresa comenzó durante la infancia, cuando participaba en la actividad cotidiana de la fábrica durante los meses de verano.
Esa experiencia, según ha señalado, contribuyó a desarrollar un sentimiento de pertenencia que incluía tanto a los miembros de la familia propietaria como a los trabajadores.
En su intervención ha defendido un modelo de liderazgo basado en la cercanía, la confianza y el contacto directo con los equipos.
Actualmente, la empresa, que cuenta con factorías en Benifaió y Alaquàs, dispone de una amplia gama de productos y sabores dentro del sector de los aperitivos.
Bajo la dirección de Sergio Pérez, la compañía ha ampliado su actividad y mantiene una estructura de gestión en la que participan distintos miembros de la familia.
Este modelo pretende anticipar el relevo generacional y compatibilizar la conservación del legado empresarial con la incorporación de nuevas iniciativas de desarrollo.
La Cátedra de Empresa Familiar celebra veinte años de colaboración entre universidad y empresas
La jornada ha concluido con la conmemoración del 20º aniversario de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València, un proyecto que combina investigación académica y colaboración con el tejido empresarial.
En el acto de clausura han intervenido Alejandro Escribá, catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València y director de la Cátedra, y Diego Lorente, secretario general y director de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE).
Escribá ha repasado la evolución del proyecto y ha señalado que mejorar la competitividad y la continuidad de las empresas familiares sigue siendo su principal objetivo.
Desde que asumió la dirección en 2016, ha explicado, la Cátedra ha reforzado su actividad investigadora y ha desarrollado trabajos orientados a ofrecer aplicaciones prácticas para la gestión empresarial.
También ha destacado la consolidación de encuentros entre investigadores y empresarios, así como la elaboración de publicaciones sobre diferentes aspectos de la empresa familiar.
El director de la CEFUV ha incidido en la importancia de escuchar las necesidades de las compañías para orientar la investigación hacia problemas concretos y facilitar la transferencia de conocimiento desde la universidad.
Por su parte, Diego Lorente ha reconocido el trabajo de los equipos de investigación, los responsables que han dirigido la Cátedra durante estas dos décadas y los empresarios que han compartido sus experiencias.
Lorente ha destacado el proyecto como ejemplo de colaboración entre el ámbito universitario y el empresarial.
La Cátedra está promovida por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), EDEM Escuela de Empresarios, el Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (IVEFA), el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) y la Universitat de València, y cuenta con la colaboración de CaixaBank y Broseta.
Durante sus veinte años de trayectoria ha desarrollado investigaciones sobre gobierno corporativo, competitividad y sucesión empresarial, además de publicaciones divulgativas y encuentros como los desayunos CEFUV y las Jornadas «Empresas Familiares en el mundo».
Su actividad está orientada a facilitar herramientas para mejorar la toma de decisiones, profesionalizar la gestión y favorecer la continuidad de los proyectos empresariales familiares.







































