Reciplasa investiga nuevos plásticos compostables para evitar residuos de microplásticos y sustancias nocivas

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La entidad castellonense participa en el proyecto ADISAFE, dotado con 552.120 euros, que desarrolla aditivos de origen biológico para mejorar la descomposición de los materiales y garantizar la calidad del compost

Reciplasa participa en una investigación para desarrollar plásticos compostables más seguros para el medio ambiente, capaces de descomponerse en instalaciones industriales sin liberar sustancias perjudiciales ni dejar residuos de microplásticos. La iniciativa, denominada ADISAFE, cuenta con un presupuesto de 552.120,86 euros y se desarrollará hasta 2027 con la colaboración de centros tecnológicos, universidades y empresas de la Comunitat Valenciana.

El proyecto busca resolver uno de los problemas asociados al uso de materiales compostables: aunque están diseñados para biodegradarse en determinadas condiciones, algunos de los aditivos químicos que contienen pueden plantear dudas sobre su comportamiento durante el proceso de descomposición y sus posibles efectos sobre el medio ambiente.

La investigación está liderada por AIMPLAS y cuenta con la participación de Prime Biopolymers, la Universitat Politècnica de València (UPV) y Reciplasa, que aporta su experiencia en el tratamiento de residuos orgánicos y sus instalaciones para comprobar el comportamiento de los nuevos materiales en condiciones próximas a las utilizadas en el compostaje industrial.

Nuevos aditivos biológicos para sustituir componentes químicos

Uno de los principales objetivos de ADISAFE es desarrollar aditivos de origen biológico que puedan sustituir determinados componentes químicos utilizados en la fabricación de plásticos compostables.

Estos aditivos desempeñan funciones importantes en los materiales plásticos, ya que permiten modificar o mejorar determinadas propiedades necesarias para su utilización industrial y comercial.

Sin embargo, su presencia también puede influir en el comportamiento del material cuando llega al final de su vida útil y se somete a procesos de biodegradación.

La investigación pretende identificar alternativas que permitan mantener las prestaciones técnicas de los plásticos y, al mismo tiempo, reducir los riesgos ambientales asociados a su descomposición.

El reto consiste en conseguir materiales que no solo se degraden en condiciones de compostaje industrial, sino que también sean compatibles con la obtención de un compost seguro, de calidad y apto para su posterior aprovechamiento.

En este sentido, el proyecto aborda una cuestión que va más allá de la capacidad de biodegradación del plástico: la necesidad de evaluar qué sustancias pueden permanecer en el material resultante y si estas pueden comprometer su utilización posterior.

Los investigadores trabajan, por tanto, en el desarrollo de formulaciones que combinen funcionalidad industrial, biodegradabilidad y seguridad ambiental.

Reciplasa utilizará su compostador piloto para evaluar los nuevos materiales

La participación de Reciplasa se centra especialmente en la validación de los materiales desarrollados durante la investigación.

La entidad aporta su conocimiento sobre los procesos de tratamiento de residuos orgánicos y compostaje, así como las instalaciones necesarias para realizar pruebas que permitan comprobar el comportamiento de los plásticos en condiciones controladas.

Para ello, los ensayos se llevan a cabo en su compostador piloto, una instalación experimental que permite analizar la evolución de los materiales durante su descomposición.

Estas pruebas servirán para estudiar si los nuevos aditivos favorecen la biodegradación de los plásticos y si el proceso se desarrolla sin alterar negativamente las características del compost obtenido.

La utilización de esta instalación permite trasladar los avances de laboratorio a un entorno experimental más próximo a las condiciones reales de tratamiento de residuos.

De este modo, los resultados podrán aportar información sobre la viabilidad de incorporar estos materiales a los procesos industriales de compostaje y sobre las posibles limitaciones que puedan presentar.

La participación de Reciplasa también permitirá evaluar la compatibilidad de los nuevos materiales con los sistemas de gestión de residuos y contribuir a determinar sus posibilidades de aplicación futura.

No obstante, el proyecto todavía se encuentra en fase de investigación, por lo que la información facilitada no permite concluir que se haya conseguido ya eliminar completamente la presencia de microplásticos o sustancias potencialmente perjudiciales.

Una inversión de 552.120 euros con financiación europea

El proyecto ADISAFE dispone de un presupuesto global de 552.120,86 euros y tiene un periodo de ejecución comprendido entre 2025 y 2027.

La investigación se desarrolla dentro de la convocatoria de Proyectos Estratégicos en Cooperación de IVACE+i, impulsada por la Generalitat Valenciana.

Además, cuenta con financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI-IVACE+i Innovación) y está cofinanciada por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

La aportación europea se enmarca en el Programa FEDER de la Comunitat Valenciana 2021-2027, destinado, entre otros objetivos, a impulsar la investigación, la innovación y la mejora de la competitividad empresarial.

La colaboración entre AIMPLAS, Prime Biopolymers, la UPV y Reciplasa permite abordar el desarrollo de estos materiales desde distintas perspectivas, que incluyen la investigación tecnológica, la formulación de productos y la evaluación de su comportamiento durante el tratamiento de residuos.

El proyecto pretende generar conocimientos y soluciones que puedan trasladarse posteriormente a la industria, aunque la información disponible no concreta todavía un calendario para su posible comercialización.

El compostaje industrial, clave para evaluar la seguridad de los bioplásticos

La investigación parte de una distinción importante: que un plástico sea compostable no significa necesariamente que pueda descomponerse en cualquier entorno natural.

Los materiales diseñados para compostaje industrial requieren unas condiciones específicas de tratamiento, entre ellas determinados niveles de temperatura, humedad y actividad biológica, que no siempre se reproducen en el medio ambiente o en los sistemas domésticos de compostaje.

Por este motivo, ADISAFE se centra en estudiar su comportamiento dentro de procesos controlados y en analizar la seguridad de los componentes que pueden permanecer tras la biodegradación.

La composición química de los materiales y de los aditivos empleados resulta determinante para establecer si el compost final reúne las condiciones necesarias para su aprovechamiento.

La investigación también busca contribuir a una utilización más responsable de los plásticos compostables, de manera que sus características respondan tanto a las necesidades de los fabricantes como a los requisitos ambientales de los sistemas de tratamiento de residuos.

Este enfoque pretende evitar que la sustitución de plásticos convencionales por alternativas compostables genere nuevos problemas asociados a la presencia de sustancias no deseadas en el producto resultante.

Reciplasa amplía su participación en proyectos de investigación sobre residuos

La incorporación a ADISAFE forma parte de la estrategia de Reciplasa para impulsar proyectos de investigación, desarrollo e innovación relacionados con el tratamiento de residuos y la economía circular.

La entidad ha participado anteriormente en iniciativas orientadas a mejorar los procesos de compostaje, facilitar la biodegradación de determinados materiales y reforzar la calidad del compost.

Entre estos proyectos figura COMBOOST, centrado en mejorar la biodegradación de bioplásticos en instalaciones de compostaje industrial mediante la utilización de aditivos microbianos.

Esta línea de investigación analiza cómo determinados microorganismos o componentes biológicos pueden contribuir a mejorar los procesos de degradación de los materiales.

Otra de las iniciativas es COMPOLABEL, que ha trabajado en el desarrollo de sistemas de evaluación, trazabilidad y etiquetado destinados a reforzar la calidad del compost y facilitar su utilización en aplicaciones agrícolas y ambientales.

Ambos proyectos comparten con ADISAFE el objetivo de mejorar el comportamiento de los materiales y los procesos de tratamiento, aunque abordan aspectos diferentes de la gestión de los residuos orgánicos.

Mientras COMBOOST se centra en favorecer la biodegradación y COMPOLABEL en la evaluación y trazabilidad del compost, ADISAFE pone el foco en la composición de los plásticos compostables y en la seguridad ambiental de los aditivos utilizados para fabricarlos.

Con esta nueva investigación, Reciplasa pretende avanzar en la aplicación de soluciones tecnológicas que permitan mejorar el aprovechamiento de los residuos, reducir los impactos ambientales y reforzar la calidad de los materiales recuperados.

Los resultados del proyecto, cuya finalización está prevista para 2027, permitirán determinar hasta qué punto los nuevos aditivos biológicos pueden convertirse en una alternativa viable para la fabricación de plásticos compostables destinados a sistemas de tratamiento industrial.