Con alma albinegra y periodista de corazón y de profesión dedicó su vida a contar las luces y sombras de su amado Castellón

Vicente Cornelles, periodista de 64 años y compañero de profesión durante toda una vida se marchaba esta mañana para emprender un nuevo camino. Una nueva ruta donde, sin duda no faltarán los colores turquesa y naranja de su capital de la Plana, ni el albinegrismo del Club Deportivo Castellón.
Conocí a Cornelles hace ya tantos años, que parece haber discurrido toda una vida.

Él era periodista de Mediterráneo. ¿Dónde mejor podía desarrollar todo aquello que tanto le apasionaba sino en el que él consideraba el mejor periódico de Castellón, del que tan orgulloso se sentía?

Se había educado profesionalmente de la mano de Paco Pascual, maestro de una generación de periodistas que aprendieron del antiguo maestro a conocer los secretos de una ciudad tan singular como desconocida: Castellón.
Isabel, Vicente, Gustavo, Paco, Ximo, por citar solo a algunos, bebieron de aquel periodismo de Paco Pascual que enlazaba los valores del mejor periodismo con el relato de las historias más apasionantes.
Eran momentos en los que Castelló resurgía como una explosión de tradiciones que luchaban por recobrar la identidad de la ciudad: El orgull de genealogía.
Fue la época en la que Castellón daba un giro de tuerca para recobrar lo mejor de sus fiestas: Las gaiatas, las collas, los entes vinculados, las tradiciones...
Se abrían paso las asociaciones vecinales, la participación ciudadana y la conexión con los barrios periféricos. Y fue entonces cuando nació la universidad Jaume I.
Los martes por la mañana, rueda de prensa con el alcalde Gozalbo; entre semana, las entrevistas con las comisiones de sector; las ruedas de prensa que convocaba Vicent Grau, siempre a horas intempestivas para reivindicar el desvío de la N-340. Los sábados, presentación de Gaiata. Y, a lo largo del mes, los especiales con los vecinos de todas las latitudes de la ciudad.
En aquel de entonces decidimos que él sería mi 'caballero acompañante'. No por nada, sino para confabularnos y poder asistir a presentaciones y actividades que se convocaban en la ciudad; él como periodista de Mediterráneo; yo, como su competencia en Castellón Diario. Los dos, como reporteros con ganas de aprender y de conocer.
La rivalidad entre periodistas siempre ha sido algo promovido más por los jefes que por las personas, al final solo éramos compañeros de trabajo en medios diferentes.
Y en verano, por las noches, fiesta en 'Sabor' hasta la madrugada...
Fueron buenos tiempos... tiempos en los que pasaban cosas y se avecinaban cambios.

El desvío de la N340 comenzaba a ser ineludible. El alcalde convenció al Ministerio para hacer una consulta popular que decidiera por dónde había de desviarse la N-340 a su paso por Castellón. El Ministerio llevaba una década cerrado a una sola alternativa: desvío por el este.
Aquel alcalde estaba convencido de que si lograba explicar a los vecinos las ventajas de aquella alternativa toda la ciudad lo apoyaría. Pero también él se equivocó. Castellón se pronunció por el desvío por el oeste y ya no hubo alternativa.
Se construyó por el oeste. Y no faltó ni 'la manifestación del 600' cuando comenzaron las obras. Todas las protestas se resumieron a eso, 6 en un Seat 600.
Luego llegarían los cambios de los gobiernos y el acuerdo histórico para el enterramiento de la vía a su paso por Castellón... y el cubrimiento del río Seco.
Vicente Cornelles no solo estuvo allí, lo vivió, lo contó y contribuyó a que esa ciudad turquesa y naranja creciera y se desarrollara.
Los periodistas, como otros compañeros de trabajo de una actividad concreta, son como una secta. Cuando se reúnen solo saben hablar de lo mismo, analizar la actualidad, la información...
Había momentos fundamentales para reunirnos en casa de Cornelles: después de la mascletá de inicio de las fiestas de la Magdalena; y cada vez que nos urgía comentar, cuestionar, criticar... analizar como periodistas.
En aquellas cenas llegamos a formar lo que denominamos con toda ironía: "La colla impopular, ni cumplimos ni avanzamos" ¡Cuantos años y cuantos sueños! No era cuestión de ideologías, ni de posicionamientos políticos, era la capacidad de dialogar y expresar cómo veíamos cada uno de nosotros el avance del día a día.
Aquel pequeño grupo no se disolvió, aunque cada uno tomó caminos diferentes y las reuniones fueron cada vez más aisladas. El día a día, las obligaciones familiares marcan la realidad de las personas.
Cambiaba el mundo, nuestro entorno. Cerraron periódicos, se abrieron otros medios y se fueron algunos de nuestros referentes.
Y llegaron malos tiempos para los profesionales de mayor edad, aquellos que podían aportar mayor experiencia a los medios en los que trabajaban. Los grandes medios de comunicación decidieron que podían ser 'prescindibles'. Los cambiaron por otros profesionales, más jóvenes, más 'manejables'.
Lo peor que puede perder un periodista, que lo es de corazón, es la ilusión por lo que hace.

Vicente Cornelles abrió nuevas ventanas en su vida. Asumió los cambios de las nuevas tecnologías para crear vías de expresión personal, que consideró que no le podían dar los medios establecidos. Buscó estrellas propias en su ciudad turquesa y naranja. Pero cuando se lo proponía, todavía escribía las mejores historias y relatos de una ciudad que se transformaba a medida que se desarrollaba.
Cornelles no pudo y no supo transformarse para asumir como propias directrices que le resultaron extrañas. Acertada o equivocadamente intentó luchar por un mundo propio que no siempre tenía cabida en los derroteros que poco a poco le marco su propia existencia.
Otros hablarán de todo lo que hizo, en cuantas asociaciones estuvo, y en tantos sitios donde tuvo representación, o los libros que escribió y publicó.
Yo solo quiero esbozar mi mejor recuerdo para 'el compañero acompañante', periodista de corazón que hoy se ha marchado con su maleta de recuerdos bajo el brazo. Ojo, no andará lejos. En alguna parte Vicente Cornelles observa su Ciudad Turquesa y Naranja con aquella mirada crítica que hiczo de él un compañero y un amigo increíble.
Hasta siempre, Vicente.
Un profundo abrazo a toda su familia. DEP
Atención: Quienes deseen darle el último adiós podrán hacerlo este jueves, a partir de las 10.00 horas, en el Tanatorio de la Magdalena, situado en la carretera de Borriol, 16, en Castelló de la Plana.
La misa funeral se celebrará a las 18.30 horas en la Concatedral de Santa María de Castellón, donde familiares, amigos y allegados podrán despedirse de quien dedicó buena parte de su vida al periodismo y a contar la historia de su ciudad.



















































