Si recibiera un euro por cada vez que cuando hablo con un manager o directivo escucho esta frase de su boca: “Javier, el problema es que a mi equipo le falta (o no cambia de) actitud". ¡Estaría montado en el dólar!
Quizás te suene. Y ojo, te entiendo. Porque yo mismo he sufrido en mi propia piel lo que es empujar (solo), explicar las cosas (mil veces), insistir (más que con mis propios hijos), .... y si al final cansa. Cansa mucho.
Ahora bien, déjame también decirte que las personas no cambian su comportamiento porque tú se lo digas o pidas. Cambian cuando tiene sentido para ellas hacerlo.
Y justo de eso va la imagen que acompaña a este post.
¿CUÁNDO DECIDE REALMENTE UNA PERSONA CAMBIAR SU CONDUCTA?
En la práctica, la mayoría de las personas solo cambian su mentalidad y su comportamiento cuando se dan cuatro condiciones clave. Si falla una (ojo), el cambio no llega. O llega “de boquilla”.
Vamos una a una:
1️⃣ CUANDO EL LÍDER ES UN MODELO A SEGUIR
La primera pieza del puzle es incómoda, pero fundamental. Las personas observan más de lo que escuchan. Y comparan lo que dices, con lo que haces. Si tu equipo ve:
- incoherencias,
- dobles discursos,
- comportamientos que contradicen el mensaje,
el cambio no llegará nunca.
El liderazgo empieza por el ejemplo.
2️⃣ CUANDO HAY ENTENDIMIENTO Y CONVICCIÓN
Aquí fallan muchas organizaciones. Se comunica qué hay que hacer, pero no:
- el por qué,
- el para qué,
- ni el impacto real del cambio.
Cuando una persona piensa: “Sé lo que se espera de mí; estoy de acuerdo y es significativo”, entonces aparece la convicción. Y sin convicción, no hay compromiso. Solo cumplimiento mínimo (cumplir el expediente)
3️⃣ CUANDO TIENE LAS HABILIDADES Y LOS RECURSOS
Este punto es clave y se ignora más de lo que debería. A veces pedimos a las personas que cambien:
- sin haberlas formado,
- sin darles herramientas,
- sin acompañarlas en el proceso.
Resultado: frustración, inseguridad y resistencia pasiva. No puedes exigir un comportamiento nuevo con habilidades antiguas. Aquí es donde el desarrollo, la formación y el coaching marcan la diferencia.
4️⃣ CUANDO EXISTEN MECANISMOS DE REFUERZO
Última pieza, pero no por ello, menos importante. Si una persona:
- hace el esfuerzo,
- se expone,
- cambia su forma de actuar,
pero luego:
- nadie lo reconoce,
- todo sigue igual,
- incluso se penaliza el intento,
- o se trata exactamente igual al "perro" que al que "curra" ...
el mensaje es demoledor.
👉 “¿Para qué voy a cambiar si en esta empresa da igual lo que hagas, nadie te reconoce nada y, encima, el que menos hace, mejor vive y menos le piden?”
EL GRAN ERROR DE MUCHOS DIRECTIVOS
Pensar que el problema es la actitud de las personas cuando en realidad es el contexto que hemos creado. Las personas no son resistentes al cambio. Son resistentes a cambiar sin sentido, sin apoyo y sin coherencia.
¿Y AHORA QUÉ?
Si eres empresario, directivo o manager y sientes que:
- tu equipo no termina de implicarse,
- los cambios no se consolidan,
- o siempre empujas tú solo,
quizás no necesites “más control”, sino reflexionar sobre todo lo que te he compartido.
Desde la consultoría, el mentoring, el coaching ejecutivo o la formación en liderazgo y gestión de equipos, acompaño a profesionales que quieren cambios reales. Que desean dejar de apagar fuegos y empezar a construir equipos que funcionan de verdad.
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