Parece que en España tenemos especial interés en destrozar el prestigio de nuestros famosos. Hace siete años le tocó el turno a Plácido Domingo quien se vio denunciado por una veintena de mujeres que dijeron haber sido acosadas por el cantante quien se vio forzado a pedir disculpas a las denunciantes aunque sin reconocer su culpabilidad.
Julio Iglesias es sin duda el cantante pop mas famoso que ha dado España. Aún ahora, a sus 82 años, el número de descargas de sus canciones se cuentan por millones aunque en los últimos días, la denuncia por acoso de dos de sus ex empleadas domesticas está afectando su popularidad.
El asunto parece que pudo ocurrir hace cinco años en la residencia del cantante en la República Dominicana. La cuestión está teniendo no solo repercusiones musicales y económicas para Iglesias, sino también consecuencias políticas. Los partidos de izquierdas se han volcado a dar por buenas las acusaciones y promueven un proceso judicial inmediato dando por supuesta la culpabilidad del acusado para el que piden, entre otras penas, retirar las distinciones que le fueron entregadas a lo largo de su carrera.

La presunción de inocencia se ha transformado en todo lo contrario: presunción de culpabilidad y ello pese a la escasa lógica que tiene la denuncia.
Julio Iglesias fue considerado siempre como uno de los artistas con mayor éxito entre las damas en los últimos tiempos. Se contaban por miles el número de parejas que Iglesias tuvo a lo largo de su vida. Aún ahora, a su avanzada edad, no dudo que seguía teniendo éxito entre el sexo femenino y nunca había habido denuncia alguna de que mostrara conducta incorrecta con ninguna de sus parejas aunque, eso si, se negara a reconocer la paternidad más que de los tres hijos que tuvo con Isabel Preysler y los cinco con Miranda Rijnsburger.
Es notorio que la Presidenta de Madrid, Diaz Ayuso y el alcalde de la ciudad Martínez Almeida hayan tomado partido con uno de sus más notables ciudadanos. Quizá haber mantenido prudencia hasta conocer el punto de vista judicial habría sido más neutral.
Solo puedo decir que mi deseo sería que esta acusación resultara ser falsa y nuestro famoso cantante puede acabar su carrera y su vida con la mayor tranquilidad posible.
Digo esto no solo como admirador del cantante sino también como amigo -quizá más justo sería decir, como conocido- que fui de Iglesias. En mis primeros años como licenciado universitario y cuando me encontraba en Londres mejorando mi inglés para intentar ingresar en la carrera diplomática, se me presentó en el College en que vivía un joven ex futbolista lesionado, a quien di cobijo durante algunos días hasta que encontró el alojamiento mas adecuado a sus necesidades que por entonces estaban aun poco definidas.
Iglesias y yo recordamos aquel encuentro cuando, pasados los años, pude aplaudir sus actuaciones en los países en que yo estaba destinado. Siempre me pareció un joven educado, con gran carisma y no me sorprendió el éxito que cosechó a lo largo de su vida.



















