Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado
Se me agotan los adjetivos calificativos, para mostrar mi admiración por nuestro Submarino Amarillo, en la Champions 2021-2022.
Tocado por la varita mágica de la Mare de Déu de Gràcia y San Pascual Bailón, van cosechando éxitos contra los mejores equipos ingleses, italianos y alemanes y se plantan en las semifinales, junto al Real Madrid y probablemente contra el Liverpool (nuestra presunta próxima víctima) tras haber apeado hoy al Bayern de Múnich a falta de dos minutos para el final del partido en el estadio bávaro.
Los amarillos hemos sufrido lo indecible durante un partido, en el que todos sabíamos que nos lo iban a poner poco menos que imposible.
Son un equipo de muchos quilates que multiplican por mucho nuestro presupuesto, pero no nos han ganado durante los 180 minutos de la doble confrontación, ni en fe, ni en sacrificio y esfuerzo, ni siquiera en la suerte que siempre es imprescindible para ganar, cuando te enfrentas a equipos superiores en teoría.
Nos tuvieron encerrados ordenadamente en nuestro medio campo, más de una hora para marcarnos Lewandowsky el 1-0 que igualaba el resultado del primer partido.
Pero como suele ocurrir en los grandes acontecimientos de nuestro equipo, llegó el momento cumbre y definitivo del encuentro a falta de dos minutos para acabar el tiempo reglamentario, en el que la fuerza creativa de los nuestros, la inició Parejo recuperando un balón en la salida de nuestra área, para combinar con Lo Celso que apenas había aparecido hasta ese momento, pero tuvo una lucidez importante para buscar a un Gerard Moreno desmarcado cerca del área alemana y rápidamente, encontró a Samu Chukwueze a su derecha, que se perfiló para engatillar un zurdazo a la escuadra del primer palo de Neuer, que nada pudo hacer para detener el obús.
Sin tiempo para reaccionar el Bayern, los nuestros siguieron defendiendo por acumulación unos seis minutos en total, para hacer estallar a los mil quinientos aficionados que les acompañaron al estadio alemán y a los cientos de miles de seguidores y admiradores de su futbol, que estuvimos viéndoles en la pequeña pantalla y deseando íntimamente lo que finalmente lograron en la Plana y en otros muchos lugares de España y del mundo ya que se ven camisetas amarillas por los cinco continentes, desde hace ya algunos años.
Otra página a incorporar al Libro de Oro del Villareal, equiparable a la que se consiguió hace ya casi dos décadas cuando nuestro equipo alcanzó por vez primera unas semifinales de Champions, que perdimos contra el Arsenal y en las que Riquelme falló un penalti poco antes del final del partido, que nos habría llevado a la prórroga.
Esta vez la suerte que nos faltó entonces, nos ha sonreído y personalmente me ilusiona la presencia del Villarreal en la final que se jugará en Paris a finales de Mayo y a la que me gustaría asistir, después de haber estado ya presente en otras dos con el Valencia a principios de siglo que se perdieron lamentablemente.
Les vi ganar la final de la Eurocopa en Gdansk (Polonia) el año pasado y me encantaría poder volver a ver levantar la de Champions a nuestro equipo en Paris.
Entre tanto, a intentar clasificarnos por esa vía para la Champions del 2022-2023, ya que de otro modo será prácticamente imposible hacerlo.
Real Madrid y probablemente Liverpool y Manchester City o Atlético de Madrid, nos acompañen en semifinales.
¡Es decir, que estamos a tres partidos de otra gesta deportiva importantísima!


























