Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.
Por vez primera en mucho tiempo, aparece un dato en los términos macroeconómicos españoles, que parece invitar al optimismo.
El martes 2 de Julio, se nos informa que durante el mes de Junio la bolsa de parados oficiales en España, ha conseguido reducirse en unas 127.000 personas, lo cual sin la menor duda es un dato muy positivo, ya que pese a ser estacionalmente una época propicia al empleo temporal de verano, nunca había sido tan numerosa la reincorporación de parados al mundo laboral.
Pero este dato que en si mismo es positivo, no debe nuestro gobierno de convertirlo en ‘peligroso’, si pierde el norte que se había mercado apenas dos semanas antes, con la propuesta de reducir la Administración Pública a partir de ya, y hasta el año 2015, de una forma muy importante.
Imagino que muchos, de los miles de integrantes de esa legión de ‘colocados improductivos’ en la Administración Pública, habrán sentido un profundo alivio al enterarse de la buena nueva del paro, imaginando que ante esa eventualidad, quizás el Gobierno se replantee aflojar en su política restrictiva de gastos y duplicidades entre la administración central y las autonómicas e incluso municipales.
Pero quiero pensar que ni a Rajoy ni a Soraya le va a temblar el pulso a la hora de llevar a cabo su proyecto, en función de unos datos tan positivos como coyunturales.
Y no hay mejor momento para engrosar las listas del paro con miles de improductivos generalmente caros, que en los momentos en los que se crean miles de puestos de trabajo productivos y generalmente baratos.
Decía nuestra Vicepresidenta del Gobierno al presentar su Proyecto de Ley que “por cada euro que se ahorra la Administración con esas medidas, el ciudadano se ahorra dos euros”.
Pues adelante, y no pierdan la brújula en este aspecto.
El Estado según sus cuentas se va a ahorrar 37.700 millones de euros hasta 2015, y de ser así y de acuerdo con sus considerandos, los ciudadanos dispondremos de 75.400 millones más para poder sobrevivir e inyectarlos en la economía dinámica del país, en vez de ir destinados a sueldos oficiales, tan innecesarios como improductivos.
Por mucho que Mas Colell insistiera en que Cataluña no iba a devolver ninguna competencia al Estado, y otros muchos le apoyen, no se dejen doblegar su decisión, por el bien de España en su totalidad.
Obren en conciencia, y quien quiera gastar lo que no tiene, que sepa que el Estado no se lo va a proporcionar, si no cumple con las normas establecidas.
























