Miguel Soler: “todos somos corresponsables y con ese dinero se podrían hacer más cosas por la ciudad”.

El vandalismo urbano le costó a Castellón más de 25.000 euros el año pasado. Los ataques al mobiliario de la ciudad, papeleras, contenedores, maceteros o señales de tráfico, se multiplican en fiestas o en vísperas de fin de semana. El concejal Miguel Soler afirma, que se trata de un “gasto extraordinario que sale del bolsillo de todos los ciudadanos. Todos somos corresponsables, y con ese dinero se podrían hacer más cosas por la ciudad”
Cuando los ciudadanos pagan sus impuestos y les duele el bolsillo, lo primero que piden al Ayuntamiento es una ciudad digna donde vivir con unas infraestructuras adecuadas a lo que pagan. Pero lo que no se tiene en cuenta, es que mantener una ciudad es también tarea de todos, afirmaban fuentes municipales.
El vandalismo contra el mobiliario urbano le costó a todos los ciudadanos de su bolsillo más de 250.000 euros solo el año pasado. Los ataques se centran sobre todo en el destrozo de papeleras, contenedores, bancos, señales de tráfico, y más recientemente maceteros u otros enseres que embellecen la ciudad.
Recientemente los ataques se han dirigido también contra otros objetos ornamentales como los maceteros, plantas y elementos que adornan y embellecen Castellón durante las fiestas. La reposición de estos elementos, origina nuevos gastos a la ciudad.
El vandalismo se multiplica en verano, cuando llegan fiestas, por la noche, o en vísperas de fiesta, como sucede los jueves por la noche. En el caso de las papeleras o los contenedores muchas veces se les prende fuego con toda la basura dentro, lo que origina también suciedad, malos olores y otras molestias al vecindario.
Miguel Soler, concejal del Ayuntamiento afirmaba que poco o nada se puede hacer para evitarlo, salvo que los ciudadanos se sientan también corresponsables con lo que ocurre, denuncien estas actitudes anti urbanas y defiendan lo que es suyo. Porque lo que se gasta en reponer todos los destrozos supone un coste muy alto para la ciudad, que se podría invertir en otras mejoras o servicios públicos. “No se destroza y lo pagan los concejales, lo pagamos todos, nos afecta a todos”.






































