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- 2 febrero, 2020 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. Después de tres años de dudas y vaivenes, por fin el 31 de Enero se arrió la bandera británica... Good bye, UK!

Jorge Fuentes. Embajador de España.

Después de tres años de dudas y vaivenes, por fin el 31 de Enero se arrió la bandera británica de las instituciones europeas. ¿Será esto bueno para la UE y para el Reino Unido (UK)?

No cabe duda que la presencia de Londres en la Unión Europea era muy importante y ello a pesar de que UK fue siempre un socio a medio tiempo del club europeo. Ni aceptó integrarse en la moneda común ni tampoco aceptó el espacio abierto de Schengen.

Desde el momento de su incorporación a la CEE, junto a Irlanda y Dinamarca en 1973, en la primera ampliación de la organización después de la firma del Tratado de Roma en 1956 por los seis países fundadores, el Reino Unido fue siempre un socio difícil y exigente imponiendo todo tipo de condiciones y excepciones para aceptar las reglas del juego europeo que los restantes socios aceptábamos disciplinadamente.

Y es que en el fondo, UK era siempre como una parte de los EEUU situada a esta parte del Atlántico. Ahora, con el Brexit, Trump y Johnson, que parecen estar hechos el uno para el otro, podrán estrechar ese lazo anglosajón que esperemos les vaya bien siempre que no sea, como es de temer, a costa de Europa.

Con el Reino Unido se va el 15% del PIB de la Unión, algo así como si se fueran 4 Grecias o 2 Españas. La UE que en conjunto era la primera potencia económica del mundo dejará de serlo en favor de los Estados Unidos y pronto de China, ese coloso económico que come ratas, serpientes y hasta los murciélagos que parece ser produce epidemias como el Coronavirus.

A UK el Brexit le complicará la vida ya que más del 50% de su comercio import-export dependía de Europa, incluidos casi todos los productos alimenticios, frutas y verduras muchas de los cuales proceden de España. Ahora tendrá que renegociar cientos de acuerdos comerciales que hasta hoy tenia resuelto dentro de la UE.

El referéndum del Brexit cometió un error básico: sin duda UK tenía un saldo positivo respecto a la UE. El beneficio que obtenían con sus exportaciones compensaba sobradamente las aportaciones solidarias con que debían contribuir a la Unión. Pero el inglés medio no era consciente de ello porque carecía del sentimiento de solidaridad que si sigue existiendo entre los restantes países de la UE.

Ahora el Reino Unido queda fraccionado entre sus cuatro reinos, entre sus segmentos generacionales, regionales y sociales. Deberá resolver el status de sus millones de residentes fuera del país (unos 250.000 en España) y Europa deberá resolver el status de los millones de ciudadanos residentes en UK.

Y España, por añadidura deberá ver cómo exporta sus verduras y frutas, como mantiene su sector pesquero, automovilístico, textil y turístico. Y, por cierto, como resuelve el contencioso de Gibraltar.

Quedan once meses, hasta el 30 de Diciembre de 2020, para negociar todo ello.

 

 

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