lunes, 23 de noviembre, 2020  |  

- 28 octubre, 2020 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. Precisamente cuando nuestro Gobierno acababa de tomar unas drásticas medidas y propugnado de nuevo un Estado de... Pésimos ejemplos de nuestros políticos

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

Precisamente cuando nuestro Gobierno acababa de tomar unas drásticas medidas y propugnado de nuevo un Estado de Alarma, que nos impedía a todos los españoles reuniones en locales públicos con nuestros familiares o amigos de más de seis comensales, El Español de Pedro J. Ramírez, reunía en un local de Madrid a ochenta comensales representando a la flor y nata de nuestra clase política.

Seguro que el local disponía de todos los permisos y parabienes para ese evento, de eso no me cabe la menor duda.
Lo más sorprendente para mí y para la mayoría de los españoles razonablemente informados, he sido poder ver entre los asistentes a varios ministros del Gobierno y especialmente al de Sanidad, el filósofo Salvador Illa, que se ha concedido a sí mismo y a todos sus compañeros de Gobierno presentes, como al resto de los comensales lo que se nos niega al resto de los españoles.

Y la crítica la quiero hacer extensiva a cuantos asistieron al acto, a sabiendas que los españolitos de a pie, no podemos reunirnos en núcleos familiares de más de seis comensales a comer con nuestros padres, hermanos, hijos y nietos, porque así lo ha decidido el Sr. Illa y su Gobierno, para protegernos del pandémico Covid-19.

¿Acaso la clase política dirigente del PSOE, PP o Ciudadanos, todos ellos congregados para el evento se sienten inmunes?

Y no sólo eso, en los videos reproducidos a través de las televisiones, se podía ver a gente que se protegía con las mascarillas de rigor, pero también había muchos sin llevarlas, así que la falta era doble para estos últimos.
A ojo de buen cubero he podido ver a varios ministros del PSOE y también creo recordar a la Presidente de la Comunidad Madrileña, al alcalde de Madrid del PP y a Inés Arrimadas y Edmundo Val de Ciudadanos, sin embargo aunque carezco de la lista exacta de asistentes no recuerdo haber visto a nadie de VOX , la tercera fuerza del Congreso, ni de Podemos pese a formar parte del Gobierno ni siquiera a nadie del PNV ni de los partidos Independentistas Catalanes ni Vascos.

No puedo asegurarlo, porque no estaba allí, pero al menos los cámaras de las televisiones que yo he visto, no han captado sus imágenes, lo cual puede obedecer a dos razones solamente:

O Pedro J. Ramírez no tuvo a bien invitarles o ellos declinaron su invitación por considerar impropia su asistencia, cuando al resto de los españoles se nos niega ese derecho.

Eso sería lo lógico y normal en un país normal y unas circunstancias normales.

Pero desde el pasado viernes, en España ya nada parece caer dentro de la normalidad.

El PSOE y el PP o mejor dicho Pedro Sánchez y Pablo Casado, parecen no sólo haber fumado la pipa de la paz, como solían hacer los indios norte americanos, sino que por lo visto tratan de resucitar el bipartidismo, que les ha permitido gobernar alternativamente desde hace ya casi medio siglo, pero en una nueva versión más atípica y torticera, a partir del discurso de Casado, cerrando la Moción de Censura contra Pedro Sánchez.

Mucho me temo que lo que han buscado, es “repartirse la tarta del poder judicial” entre ellos, rematando a un Montesquieu, que ya dejaron herido de muerte en los años ochenta Felipe González y Alfonso Guerra.

De esa forma y controlándolo a medias siempre desde un Poder Legislativo en el que tienen una mayoría suficiente para actuar como más les convenga a los dos y manipulando desde el Poder Ejecutivo que siempre estiman ellos que estará en manos de uno o del otro, blindarse ellos y sus partidos “in eternum”.

Los dos saben que sus formaciones están siendo investigadas y juzgadas por numerosas faltas o delitos pendientes de sentencias.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

Si ellos controlan el poder judicial como pueden hacer conjuntamente, problema resuelto.

Por eso mucho me temo, que ni a uno ni al otro les interesa que el Poder Judicial vuelva a manos de la Judicatura y por eso han decidido que no vale la pena discutir más del tema.

Mitad para uno y mitad para el otro y problema solucionado.

Esa es mi interpretación de las distancias que ya ha marcado Pablo Casado con VOX (Ciudadanos ya había sido seducida anteriormente por el PSOE) y no se sorprendan si a corto plazo observan un distanciamiento similar entre el Presidente del Gobierno y tanto los Comunistas de Podemos, como los Independentistas Vascos y Catalanes ya que ya no le van a resultar imprescindibles y además soltará ese lastre tan pesado que representan todos ellos dentro de una España Constitucional y Monárquica a la que tanto odian, tantos unos como los otros.
No encuentro otras razones lógicas para que dos señores como Pedro Sánchez y Pablo Casado que hasta anteayer se llamaban de todo menos “bonitos” y no perdían ocasión de mostrarse su aversión personal, de repente empiecen a coincidir en todo o casi todo y demonicen radicalmente y al unísono a VOX, que sigue defendiendo lo que siempre ha defendido, que es la unidad de España, el respeto a la Monarquía Constitucional y a todas las Instituciones del Estado, aunque encuentre mejorable el excesivo gasto de las Autonomías y su excesivo dimensionamiento burocrático al igual que el de la Unión Europea, pero sin pretender romperlos, sino reducirlos.

Nada de que no sea lógico y sensato, aunque no lo vean así ni socialistas ni populares, que tienen a mucha gente suya colocada en chiringuitos creados exclusivamente para darles acomodo a afiliados y simpatizantes.

La consecuencia negativa para ellos desde mi punto de vista, es que sin pretenderlo, han elevado a VOX a la categoría de tener que liderar la Oposición a ese Gobierno que yo intuyo con evidente riesgo de equivocarme.
Pero al menos me equivocaré con mis percepciones e intuición, pero no me sentiré engañado y defraudado como lo estoy ahora.

Y si pasado mañana, VOX me decepcionara como me ha decepcionado el PP, no tengan la menor duda que lo denunciaría como lo hago ahora, porque no le debo nada a nadie ni tengo mi opinión sujeta a nada ni a nadie.
Miro, observo, analizo y expreso lo que siento, sin más pretensión que desearles lo mejor a España y a los españoles de buena voluntad que somos la mayoría.

Entre los políticos hay de todo, pero de los que llevan actualmente el timón del Gobierno y de la Oposición Virtual (PSOE y PP) no me fio en absoluto, porque suelen mentir cada vez que hablan y son tan desmemoriados, que al día siguiente pueden decir todo lo contrario y defenderlo sin ruborizarse.

Esos no son políticos, tal como yo lo entiendo.

Son mentirosos compulsivos, ególatras manifiestos y veneno puro para la sociedad a la que dicen representar.
Hasta la semana que viene amigos

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