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viernes, 01 de julio del 2022 | Última actualización: 01:07

2021 ha sido amarillo

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Daniel Bernat. Especialista en series y aficionado del Villarreal.

En líneas generales, este año que va a cerrarse en pocos días ha sido mejor que el anterior; tampoco era difícil, eso sí. Aún siendo algo más llevadero, seguimos en una situación bastante triste, dado que la coyuntura actual no invita al optimismo de cara a unas fechas muy señaladas, en las que las reuniones familiares y sociales son una de las señas de identidad. No obstante, si dejamos de lado (aunque cueste) el drama pandémico, y nos centramos en lo deportivo y lo que ha sido el año natural futbolístico, el 2021 va a ser el que todos los aficionados amarillos recordemos para siempre.

Hace unos años, parecía una utopía pensar que el Villarreal pudiera ganar algún título. Con el paso de las temporadas, el equipo fue aspirando a objetivos más ambiciosos, pero manteniendo una filosofía de club que siempre tenía presente sus orígenes y de dónde venía. Ocasiones como la semifinal de Champions ante el Arsenal, la de Copa del Rey contra el Barcelona, o las de Europa League frente a Oporto, Valencia y Liverpool dejaron a la parroquia amarilla con la miel en los labios, y con la sensación de que faltaba algo para dar ese salto definitivo de colarse en una cita histórica y, por qué no, obtener el título.

La llegada de Unai Emery y la marcha de Calleja creo que fue un punto de inflexión, ya que el club prescindió de los servicios de un hombre de la casa, que había alcanzado el objetivo de clasificar al equipo para Europa y, a priori, parecía lo más sencillo y cómodo para todas las partes. Sin embargo, jugar la carta del técnico vasco respondía claramente a eso que muchos aficionados llevábamos demandando del Submarino, el seguir creciendo hacia esa meta que algunas voces decían que el fútbol nos debía, y otras que simplemente soñaban con ella. Yo soy de los que piensan que en esta vida, nadie te regala nada, y te lo tienes que ganar; el Villarreal se lo ganó a pulso, y alzó la copa en Gdansk, el 26 de mayo.

En casi cien años de historia, los amarillos no habían disputado una final, y en un margen de apenas tres meses se vieron en otro momento histórico, la Supercopa de Europa ante el Chelsea. Estuvieron a punto de llevarse el trofeo a casa, pero esta vez, la suerte de los penaltis favoreció a los ingleses. A pesar de ello, el desempeño de los de Emery fue encomiable, llegando a ser superior a los blues en muchas fases del encuentro, y con opciones reales de haber ganado el encuentro en el tiempo reglamentario, o en el suplementario.

La otra ventaja de ganar la Europa League ha sido la participación en la actual Champions. En un grupo complicado, el Submarino se ha clasificado para octavos de final, algo que conjuntos como Sevilla o Barcelona no pueden decir. Compitiendo de tú a tú (otra vez) a todo un Manchester United (ahora reforzados con un tipo histórico como es Cristiano Ronaldo); a un Atalanta vistoso, peligroso y que apuesta por un modelo futbolístico raro de encontrar a día de hoy; y a un Young Boys que tampoco puso las cosas fáciles, se ha plantado en octavos de la competición por tercera vez en su historia y competirá ante la Juventus, rival que, de entrada, no le correspondía, como consecuencia de un sorteo también histórico, pero por lo ridículo y bochornoso que fue para una entidad, a priori, respetable, como debería ser la UEFA (por cosas como estas, se comprende que haya voces que aboguen por la Superliga). De verse casi apeado si se hubiera medido frente al City, a tener todas las opciones ante la Vecchia Signora, que no atraviesa por su mejor momento. La flor de Emery dicen, y yo que me alegro.

Quizá el apartado a mejorar es que es este equipo debería posicionarse en escalones superiores en la competición doméstica, que es la que te acaba dando acceso natural a pasearte por Europa, y lucir el emblema de campeón. La vuelta de un Gerard Moreno que fue nominado para el Balón de Oro de 2021 ha impulsado al equipo, y espero que en próximas jornadas sigan subiendo en la tabla. Además, no olvidemos la Copa del Rey, que viendo el nivel de los principales candidatos, y las sorpresas ya tradicionales de la competición, si los cruces favorecen y se sigue con la misma ambición que en las rondas previas, no descarto al Villarreal como candidato a ganarla. Pero eso ya se andará.

Lo complicado no es llegar, sino mantenerse. Disfrutemos del momento actual de este club, porque puede que, dentro de unos años, no esté en una situación tan fantástica como la actual. Esperemos que la dinámica de este año continúe durante mucho tiempo, y podamos seguir viviendo más momentos históricos. Endavant, i feliç any groguets !