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- 30 noviembre, 2013 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. Siempre nos hemos sentido muy felices en nuestro retiro de Benicàssim por mil razones obvias y por alguna menos... Castellón–Madrid

Jorge Fuentes. Embajador de España.

Siempre nos hemos sentido muy felices en nuestro retiro de Benicàssim por mil razones obvias y por alguna menos evidente. Una de estas últimas era que, gracias a RENFE teníamos Madrid a menos de tres horas de distancia. Ir a Madrid siempre es bueno. Deben hacerlo cada vez que acusen una crisis de identidad nacional: en Madrid se sentirán de veras en España. Verán banderas españolas ondeando por todas partes sin rubor,  Todo el mundo le hablará en español sin reparos. Desde allí se aprecia a todos los españoles por igual aunque los regalos se los lleven los más díscolos.

Para viajar a Madrid, en rigor podía uno salir de Castellón temprano, llegar a la capital a las 10:30, resolver gestiones y estar de regreso alrededor de las 8 de la tarde. Pues bien, eso se ha acabado. No solo es que no nos ponen el tan solicitado AVE sino que la nueva programación de RENFE aleja a Castellón de la capital de España unos cien kilómetros ¿Cómo es ello posible? Verán.

Cuando uno estudia el panel indicador de nuestra estación, la vieja indicación Castellón–Madrid se ha transformado en Castellón–Gijón. Algo así como el Transiberiano o el Unión Pacífico en versión española. Dentro de esa línea que cruza todo el país, Madrid es solo una escala que está sujeta a los retrasos de rigor. En nuestro último viaje a Madrid la semana pasada, tal retraso fue de 55 minutos ya que el trayecto Gijón–Madrid se demoró en ese tiempo.

Como por añadidura, el tren de las 17:00 ha sido sustituido por otro a las 20:00  la llegada a Castellón suele producirse alrededor de medianoche. El desconcierto de los pasajeros en la madrileña estación de Atocha era considerable pues los ya de por sí confusos altavoces daban informaciones equivocadas. Puesto que era la primera vez que me ocurría, pensé que era un fallo puntual de una compañía que suele ser formalísima.  Un ingeniero de caminos que viajaba cerca, rompió nuestro optimismo: el último mes había viajado tres veces a Madrid y en las tres había sufrido retrasos semejantes.

De forma que, calculen ustedes mismos: si antes los 400 kilómetros de Castellón a Madrid se hacían en tres horas y ahora hacen falta cuatro, ¿Cuántos kilómetros se ha alejado nuestra ciudad de la capital? Respuesta: más de cien.

Al menos hay una buena noticia: RENFE, acostumbrada a una puntualidad rigurosa le reintegrará el 25% del precio de su billete. Lo justo para tomar una copa a la salud de la Compañía y confiar en que se recuperen los antiguos horarios y trayectos.

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