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- 1 marzo, 2014 -

José Antonio Rodríguez. Asesor Fiscal.  La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en contra del Reino de España en la... Céntimo a céntimo

José Antonio Rodríguez. Asesor Fiscal. 

La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en contra del Reino de España en la que declara ilegal el cobro en los hidrocarburos (gasolina y gasoil) del llamado céntimo sanitario, que no fue uno sino hasta 4,8 desde el año 2002 al año 2012, y se fundamenta en no tener el referido impuesto un fin vinculado al uso de los combustibles, vuelve a poner encima de la mesa la falta de claridad del sistema Tributario Español, la financiación de la Sanidad en España y consecuentemente el mantenimiento del Estado del Bienestar tal y como hoy lo conocemos.

La sanidad universal y gratuita es junto con la educación y los servicios sociales pilar conceptual del Estado del Bienestar y eso en una sociedad con nuestra historia está bien, es bueno y ha ayudado a cohesionarnos.

Por otra parte, esto hay que pagarlo, siempre ha habido que pagarlo, y no lo cuestionamos ahora cuando aún estamos viviendo la tan traída y llevada crisis, fue en el año 2001 hace ya trece años, cuando el partido que ahora gobierna introdujo esta fórmula, que por cierto su oponente político no tocó los ocho años que gobernó.

Lo hicieron unos y continuaron los otros; aún viviendo épocas de bonanza, con muchas cotizaciones a la Seguridad Social, con muchos ingresos en las arcas Estatal y Autonómica, tuvieron ya entonces la certeza de que no generamos dinero suficiente para sostener un Estado del Bienestar que la derecha y la izquierda ni quieren, ni pueden tocar mucho, pues les va en ello el puesto y los votos.

El uso de la tributación indirecta ha sido políticamente mucho más agradecido para la recaudación, aunque más injusto porque grava a todos por igual sin tener en cuenta la capacidad económica y además, se diluye como un incremento del precio, sencillamente “ha subido la gasolina”.

De vez en cuando hay que repensar, particularmente fuera de época de elecciones en la viabilidad del actual sistema tal y como está concebido tanto en prestaciones, como en su financiación.

Recordar a modo de ejemplo que durante tiempo fuimos país de turismo sanitario para Europeos del Norte, países en los que ciertas intervenciones quirúrgicas no son gratuitas en su totalidad desde hace años.

El ‘todo gratis’ se ha mostrado como una fórmula envenenada pues en el tiempo lamentablemente devalúa la calidad del servicio por quienes lo prestan y dejan de apreciarse sus virtudes por parte de quien lo recibe.

No queda otra que profundizar en las reformas del sistema y racionalizar sus prestaciones  si queremos que este modelo perdure en el tiempo y que sea pagable por los ciudadanos laboralmente activos sin que haya rebelión o insumisión, que suele traducirse en aumento desmedido de la economía sumergida.

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