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jueves, 30 de junio del 2022 | Última actualización: 09:36

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Fernando Sos. Presidente de SOM CASTELLÓ

Hoy es un día cualquiera de una semana cualquiera, donde la gente corriente tiene sus obligaciones, sus horarios, sus alegrías y, cómo no, también sus penas.

Pero yo os voy a contar la experiencia de un día cualquiera y de una persona anónima en una ciudad especial como es Castelló. Y no por lo que nos cuentan nuestros gobernantes no. Especial porque vivir en ella se está transformando en una carrera de obstáculos donde la crispación invade el día a día. Al contrario de lo que se pregona, está siendo un caos organizado.

Hoy este ciudadano ha decidido ir a su parcela en la Marjaleria donde tiene su vieja casa y un pequeño huerto. Cuando coge su coche se le plantea su primera duda, ¿Por donde ir? por la Avenida Lidón, imposible. Hay en marcha unas obras que no comparte y que le impiden circular por la zona. Puede buscar alguna alternativa más larga en distancia y llegar al Camí La Plana, recién arreglado, lleno de badenes. Suficiente pero estrecho. Se debería de haber dotado de algún palmo más a los vehículos a motor, pero es lo que hay.

También tiene otra alternativa: el camino que bordea el RíuSec, el cual se ha convertido en un territorio donde las cañas y la vegetación silvestre campa a sus anchas por el nulo mantenimiento que recibe. Esperemos que no venga una crecida importante. Solo los que han pasado por allí saben de la dificultad que este camino supone. Los agujeros en el asfalto están cogiendo un tamaño y una profundidad que han pasado de molestos a muy peligrosos. Pero al menos es otra alternativa. Y es que nos quejamos de vicio. Una vez en la parcela otro nuevo obstáculo se plantea. La  misma está inundada. A pesar del tiempo que no llueve el nivel freático sigue muy alto. Señal de que los tornillos de arquímedes no funcionan desde hace tiempo por causas que desconozco y que, desde luego, no benefician ni a nuestro ciudadano, ni a sus vecinos de la huerta.

Y ya como colofón una vez allí tiene que refugiarse en el vehículo, pues de momento aparecen los mosquitos. Y no uno, ni dos, no, son una nube que ataca sin compasión. Son grandes y tienen tácticas de ataque que te dejan indefenso, como si hubieran ido a una academia militar. A partir de aquí cada uno de nosotros lo lleva en silencio, edemas y picores que te dan para varios días.

Y ya con todos estas fantásticas experiencias en este día que debería de ser normal y que se ha convertido en especial, inicia la vuelta a casa. Como es normal una frustración le invade y piensa en todos esos discursos que proclaman nuestros dirigentes de que nuestra ciudad es modélica. ¿Modélica para quien?

Y aquí es donde concluyo y donde SOM Castelló quiere poner énfasis: Gestión. Estoy seguro de que la mayoría de situaciones que acabo de detallar el tiempo las amortiguará. Puede que hasta nuestros políticos locales den o les estén dando una solución. Seguramente parcheando los problemas. Pero nos preguntamos, ¿no sería mejor anticiparse a la situación que todos vemos que vendrá? Gestionarlo antes de que la ciudadanía nos demuestre que es un problema porque lo está sufriendo y, máxime, sabiendo que estas situaciones se repiten año tras año.