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Joel, Carla y Cong, estudiantes de la Universitat Jaume I de intercambio en tiempos de Covid-19 Joel, Carla y Cong, estudiantes de la Universitat Jaume I de intercambio en tiempos de Covid-19

- 8 abril, 2020 -

Los alumnos, que cursan sus estudios universitarios en Argentina, Perú y Chipre, narran la experiencia que están viviendo Joel, Carla y Cong, estudiantes de la Universitat Jaume I de intercambio en tiempos de Covid-19

Los alumnos, que están cursando sus estudios universitarios en Argentina, Perú y Chipre, narran la experiencia que están viviendo

S. B./Castellón Información

Realizar un intercambio de estudios en un país extranjero es una de las experiencias más enriquecedoras para un estudiante universitario. Pero llevar a cabo esta experiencia en estos momentos en el que el Planeta está viviendo una pandemia por el coronavirus supone un gran desafío para los estudiantes que han decidido quedarse en el país de destino de sus intercambios. En esta situación se encuentran, entre otros muchos, tres estudiantes de la Universitat Jaume I de Castellón que actualmente cursan sus estudios en Argentina, Perú y Chipre.

Son Joel Chaou, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Belgrano (Argentina), Carla Suárez de Publicidad y Relaciones Públicas en la Pontificia Universidad Católica de Perú y Cong Wang de Comunicación Audiovisual en la Cyprus University of Technology.

-¿Cuál es la situación actual en la ciudad/país en el que te encuentras?

Joel Chaou. Aquí en Argentina la situación creo que es bastante estable. Se tomaron medidas rápidas desde el primer momento. Creo que la cifra de infectados no llegaba a 150 cuando decretaron la cuarentena en todo el país y supongo que fue por el temor de ver cómo se desarrollaba la situación en Europa principalmente. La OMS lo reconoció como uno de los países que había actuado con mayor rapidez y visto así, tranquiliza; por lo menos me hace pensar que no va a llegar a ser una curva tan ascendente como en España.

Joel Chaou, estudiante UJI intercambio en Argentina

Carla Suárez. A día de hoy, Lima se encuentra en una situación de aislamiento social obligatorio. La actividad laboral se ha reducido a servicios primarios y solo pueden circular vehículos autorizados, así pues, pasamos de ver una ciudad caótica a ver calles desiertas. Tenemos toque de queda de 6 p.m a 5 a.m, sin embargo, sí que nos dejan salir en grupo si es por algo justificado (ir a la farmacia, hacer la compra…). Las fronteras se encuentran cerradas hasta nuevo aviso.

Cong Wan. Hasta el día de hoy (2 abril) hay 320 casos positivos y 10 casos de muerte. Ha cerrado el país, pero aún hay ‘cross infection’ interna.

-¿Cómo estás viviendo esta situación?

J. Chaou. Por ahora normal, supongo que con el mismo estrés que todo el mundo por el devenir, pero sin mayor preocupación que eso. Intento distraerme o adelantar la faena del Trabajo Final de Grado (TFG) que tenía pendiente para este mes y por suerte las clases las estamos dando on-line, lo que por ahora rebaja la inquietud de no saber cuándo vamos a volver a la universidad. La ansiedad se transforma en insomnio la mayoría de las noches, y llevo el horario trastocado como cuando estoy en verano: me acuesto a las seis o siete de la mañana trabajando en el proyecto o entretenido con cualquier otra cosa, y me levanto muy tarde. Intento que aun con ese impedimento el resto del día no decaiga. Me ducho, me arreglo y hago algo de ejercicio cada día para no caer en un círculo de monotonía constante.

 

C. Suárez. Bien, pero es una situación complicada puesto que, pese a que se hayan tomado medidas muy rápido, Perú no tiene los mismos recursos para afrontar esta pandemia y eso es algo que se podría volver en nuestra contra. Nuestra cuarentena empezó el lunes 16 de marzo cuando todavía había pocos casos.

C. Wan. Estoy en la cuarentena desde el día 13 de marzo hasta ahora, no he salido de la casa todavía. Intento comprar comida online con mucha cantidad. Aquí no se puede salir sin permiso, has de enviar una solicitud por mensaje de móvil hasta que recibes la confirmación, si no tiene una multa de 200 euros.

Cong Wang, estudiante UJI de intercambio en Chipre

-¿Compartes piso con otros estudiantes? ¿Cómo vivís este momento?

J. Chaou. Compartía piso con otros seis estudiantes. Desde que empezó la cuarentena se fueron yendo poco a poco: unos por exigencia de sus países y otros por recomendación de amigos y familiares. Al final, de siete que éramos, nos hemos quedado tres, lo cual pues es un poco chocante porque de la noche a la mañana se fue casi todo el mundo. Por una parte, se agradece un menor volumen de personas encerradas en el piso porque nos coordinamos mejor para todo, pero se echa en falta las pequeñas amistades que llegamos a hacer, aunque no llegaron a ser del todo intensas por la falta de tiempo.

C. Suárez. Actualmente comparto domicilio con tres españolas, dos franceses y un mexicano; otras compañeras han decidido volver a sus países de origen por el miedo a vivir esta situación en un país con bajos recursos y tan lejos de casa.  Hemos hecho mucha piña ya que somos el único apoyo que tenemos aquí. Todos estamos en una situación de incertidumbre respecto a nuestro futuro académico e intentamos animarnos unos a otros.

C. Wan. La mayoría de los Erasmus se han ido, solamente han quedado 2 italianos, yo y mi compañera de piso, ella es de Letonia.  El día 10 de abril terminamos las clases virtuales. De momento estoy haciendo los trabajos de la universidad de aquí y además tengo el TFG para acabar. Veo mucha series y animes, video juegos, leo libros, tengo app de Karaoke, hago estiramientos en mi cuarto, así que aburrida no estoy.

-¿Por qué has decidido quedarte a realizar tu intercambio de estudios?

J. Chaou. En un principio tenía claro que yo iba a exprimir el intercambio hasta el último día. Me vine un mes antes del inicio de las clases para hacer un viaje por la Patagonia con unos amigos y lo acabamos justo a tiempo antes de que empezasen a anunciar las noticias en España la suspensión de las clases. Al principio era de los que le restaba importancia y enviaba el vídeo de Lorenzo Milá a todo el mundo con la famosa muletilla de “es solo una gripe”. Cuando la histeria colectiva empezó a ser real y se produjo el primer contagio en un familiar mío me empecé a preocupar y me planteé volver en el primer vuelo. Por suerte la situación mejoró durante los últimos diez días y no quise complicarme más. Un vuelo ahora mismo es extremadamente caro para mí y prefiero quedarme aquí hasta que la situación mejore o se acabe mi intercambio, lo que llegue antes.

C. Suárez. Como he nombrado anteriormente, ahora mismo se encuentran las fronteras cerradas y no tenemos noticias de la embajada, además de que las universidades han tenido que retrasar el inicio de clases y con ello todos los trámites. Así pues, estoy a la espera de instrucciones del Consulado Español y ver si debo seguir con mi intercambio o regresar a España.

Carla Suárez estudiante UJI de intercambio en Perú

C. Wan. En primer lugar, en España ya no tengo piso, además la cifra en España era super alta, así que no tenía intención de volverme a España en este momento. En segundo lugar, sí que estaba dudando sí volvía a China o no, pero el precio del vuelo es 5 veces más alto, además son más de 30 horas, encima tendría que hacer dos veces de cuarentena, una vez para entrar a Beijing y otra vez para entrar mi ciudad. Comparando el riesgo y tal, había decidido quedarme aquí, hasta final de mayo de momento. El único dilema tengo ahora es como tengo el TFG para presentar, no sé hasta cuando puedo hacerlo en España, voy a enviar un email a UJI para saber la posibilidad de hacerlo virtualmente para que pueda volver a China en mayo o junio.

-¿Cómo es tu relación con la UJI en estos momentos?

J. Chaou. Me he sentido verdaderamente respaldado por la UJI en los momentos que más se nos complicaba todo aquí en Argentina. Muchos trámites se quedaron a mitad; desde aquí nos pedían contratar un seguro local porque el internacional no cubría el coronavirus y empezábamos a ver cómo realmente no había nada asegurado en cuanto a nuestro intercambio. Por suerte, desde la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) siempre han estado detrás de nosotros para que actualizásemos nuestra situación y nos han ofrecido alternativas para volver y continuar los estudios desde casa, y tanto la vicedecana de la facultad como la tutora de intercambio nos apoyaron en las situaciones de mayor incertidumbre con los trámites de nuestra estancia.

C. Suárez. La universidad me ha sorprendido gratamente ya que he recibido toda la ayuda y atención necesaria desde el primer momento. Actualmente hay siete horas de diferencia horaria entre países, lo que pensaba que iba a ser un problema; sin embargo, he recibido respuesta en todo momento y agradezco la preocupación de todo el personal (Oficina de Relaciones Internacionales, tutora y coordinadora de mi intercambio…).

C. Wan. Se han preocupado mucho por mí, cosa que agradezco. La oficina de la ORI también me ha preguntado de la situación

-¿Cómo ves el futuro a corto plazo en el país donde resides? ¿Te ha sorprendido algo de lo vivido?

J. Chaou. Confío en que la situación vuelva a la normalidad en un par de meses, o por lo menos que se estabilice los suficiente como para poder salir de casa sin problema. Uno aprovecha este tipo de movilidades internacionales para demostrarse a sí mismo que es lo suficientemente maduro como para poder vivir de forma independiente, pero cuando ocurren cosas así te das cuenta de que la soledad es más real que nunca, y que en momento así lo que más deseas es estar en casa y no preocuparte de nada más. Analizándolo fríamente, me siento más seguro aquí que en España, y el contacto lo mantengo ahora mucho más seguido con familiares y amigos que cuando llegué, así que, por ese lado, aun a 10.000km de distancia, me siento respaldado.

C. Suárez. Me ha sorprendido la tranquilidad y el optimismo con el que están afrontando la situación teniendo en cuenta los medios con los que cuenta el país. Las entidades públicas, en mi opinión, están dando expectativas demasiado positivas a la población, la cual confía en que en un par de semanas todo volverá a la normalidad.

C. Wan. Espero que termine todo pronto. Lo único que podemos hacer es tener paciencia, intento aprovechar a este “descanso” para acabar las cosas que no terminé antes.

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