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Tirar la bolsa de la basura ya no será tan fácil y la irresponsabilidad de hacerlo mal costará dinero Tirar la bolsa de la basura ya no será tan fácil y la irresponsabilidad de hacerlo mal costará dinero

- 3 diciembre, 2021 -

El Plan de Residuos de Castelló, fundamental para controlar qué se hace con los residuos y cómo se gestionan Tirar la bolsa de la basura ya no será tan fácil y la irresponsabilidad de hacerlo mal costará dinero

El Plan de Residuos de Castelló, fundamental para controlar qué se hace con los residuos y cómo se gestionan

Esta mañana se ha presentado el borrador del Plan de Residuos de Castelló, que modificará rotundamente los conceptos de consumo y tratamiento de la basura y cómo deberán actuar los ciudadanos para adaptarse a las nuevas normativas que llegan de Europa. El Plan recoge los datos pero también planifica las actuaciones para reducir la basura que va a los vertederos, incentivar la separación de los residuos y promover su reciclaje. Todo ello se trasladará a una nueva ordenanza municipal. Tirar la basura ‘de forma irresponsable’ costará dinero.

Esperanza Molina/ Castellón Información

El tiempo de tirar la basura sin preocuparse de qué pasará con los residuos que se producen, ya se ha terminado. Las directivas europeas son muy claras al respecto, y Castelló se adaptará a ellas con modelos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Así lo explicaba Ignasi Garcia, concejal de Castelló y diputado provincial en las Jornadas que Vila-real Informació realizó en Vila-real el pasado 25 de noviembre.

Este es  también el planteamiento que recoge el borrador del Plan de Residuos de Castelló, que han presentado esta mañana el concejal Ignasi Garcia y el doctor y funcionario Cristóbal Badenes.

Se trata de un documento muy amplio en el que se analizan todos los factores que afectan a los residuos: quien y cómo se producen; los nuevos usos y costumbres destinados a la reducción de los residuos en origen; la separación de la basura en función de los elementos que se generan tanto dentro de casa como en las empresas; y cómo se tratan los residuos para reciclar la mayor parte de ellos y limitar hasta reducir a un 10% los ‘genéricos’ que acaban en los vertederos.

Para poder realizar estos planteamientos, el documento incluye una amplia información técnica, recoge información sobre las prácticas actuales y las directrices futuras; plantea procesos participativos y sesiones de trabajo. Recoge 4 ejes fundamentales con 14 líneas diferenciadas y 56 tipos de actuaciones. La inversión prevista asciende a 1.616.000 euros.

En su presentación, García ha resumido los cuatro ejes bajo las siguientes definiciones:

1.- Consumo responsable. Este apartado implica a los ciudadanos en general pero también a las empresas. Se trata de producir elementos menos contaminantes y más reciclables que permitan una vida útil más prolongada en un sistema de economía circular. Las empresas deberán asumir compromisos, pero los ciudadanos también habrán de mentalizarse para modificar sus usos y costumbres de consumo. El último paso de ese consumo responsable se centrará en dónde se depositan esos residuos para permitir un tratamiento efectivo, o lo que es lo mismo, separar en función de los elementos.

2.- Mejorar la gestión de residuos, puntos de recogida, frecuencias, y tratamientos. Coordinado con el punto anterior, los residuos separados en la basura en función del material de que estén compuestos permitirán que puedan reciclarse de forma adecuada con mayor facilidad y menores costes. Porque la basura ya llegará a las plantas fragmentada y seleccionada para poder ser redirigida a las empresas de tratamiento.

Para ello, habrán de revisarse también: los puntos de recogida, tipo de contenedores, frecuencia de vaciado y promover que la costumbre de la separación de la basura sea cercana y factible para los ciudadanos.

3.- Transparencia y sostenibilidad: El Plan analiza las dificultades en la aplicación de estos nuevos sistemas y la entrada en función de las nuevas normativas europeas. Entiende que se debe producir un cambio de mentalidad en los ciudadanos y en las empresas; y plantea que la mejor forma de conseguirlo pasa por multiplicar la información y la educación ambiental.

Si los ciudadanos son conscientes de los efectos negativos de su basura; si conocen la diferencia de poder separar en origen y no en las plantas de tratamiento; si además ven una eficiencia en la gestión de esos residuos, contribuirán con mayor facilidad a conseguir estos nuevos retos de futuro.

4.- Educación Ambiental: en este punto se integran los tres puntos anteriores. Es preciso un cambio de mentalidad. No es una tarea fácil pasar de tirar la basura sin más, a comprender que cada familia o empresa que la genera ha de estar comprometida también con su tratamiento.

El trabajo realizado por Cristobal Badenes y todo su equipo es serio y concienzudo, hasta el punto de que ha recibido también la felicitación de la oposición municipal.

Ahora, ese borrador del Plan de Residuos deberá cumplir con los procesos administrativos. Necesitará la aprobación en el pleno municipal (prevista para el mes de enero); un periodo de exposición pública que promueva la participación ciudadana para recoger las alternativas y sugerencias ciudadanas. Esas alegaciones deberán ser analizadas para ser incluidas en el Plan o rechazadas por los motivos que corresponda. El Plan, ya superado este trámite, todavía tendrá que pasar por el pleno del Ayuntamiento. Si no surgen dificultades, Castellón contaría con un Plan de Residuos para el próximo verano.

La segunda fase de todo este planteamiento se plasmará en una nueva ordenanza municipal donde se establezcan los procedimientos, las obligaciones y las posibles sanciones. Garcia mencionaba en este sentido, que también esta ordenanza habrá de superar los numerosos trámites administrativos que marca la ley, por lo cual es poco previsible que se pueda poner en vigor antes de 2023.

Dicho de otra manera, la irresponsabilidad con la basura que se produce, y hacerlo mal, costará dinero.

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