jueves, 29 de octubre, 2020  |  

- 18 septiembre, 2020 -

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón Esta semana ha sido el Debate sobre el Estado de la Ciudad... Cuestión de prioridades

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón

Esta semana ha sido el Debate sobre el Estado de la Ciudad de Castellón. Frente a la retahíla de excusas de PSOE, Compromís y Podemos, desde el Partido Popular hicimos una pregunta muy clara al gobierno municipal: ¿Están ahora mejor los castellonenses que hace un año? ¿Ha hecho el tripartito todo lo que estaba en su mano para mejorarles sus vidas? La respuesta a la primera pregunta es clara: No rotundo. Y a la segunda, comparando la situación actual con las iniciativas de otros municipios, es evidente que tampoco.

Hoy, los únicos castellonenses que están mejor que hace un año son los concejales del equipo de gobierno, que cobran un 52% más. La subida de sueldos de la alcaldesa del PSOE Amparo Marco y su equipo, ligado a que los asesores han pasado de 14 a 21, arroja un sobrecoste en salarios de 850.000 euros solo en el primer año. ¿Cuántos test se podían haber realizado y cuántas mascarillas se podrían haber distribuido entre los vecinos con ese dinero?

En el último año, la alcaldesa no se ha bajado de sus dos nuevos coches oficiales a pesar de que prometió que serían sus zapatos. Se ha comprado dos móviles iPhone 11 valorados en 3.000 euros que ahora están en un cajón tras la denuncia del Partido Popular, y se ha gastado un millón de euros en autobombo y propaganda. Y lo primero que ha hecho tras las vacaciones de verano es ponerse a reformar el Palacio Municipal, donde tiene su despacho, gastándose otros 500.000 euros. ¿De verdad que no hay otra prioridad?

En la peor pandemia sanitaria, tenemos los centros de salud colapsados, atendiendo solo por teléfono, y cuatro consultorios cerrados. Las colas en las Urgencias del General llegan a ser de hasta 13 horas. Y los dos hospitales de referencia en la ciudad, el Hospital Provincial y el Hospital General, tardan en operar casi 200 días. Tampoco se han distribuido mascarillas entre los vecinos ni se ha contribuido desde el consistorio a realizar test masivos.

Castellón tiene hoy 3.000 parados más, y ya son 16.000. No se ha realizado ninguno de los colegios prometidos –Vicent Marçá, Herrero y Sebastián Elcano–. Ni se ha creado ni una plaza para mayores en residencias públicas. Y los Servicios Sociales tardan entre uno y dos meses en tramitar las ayudas de emergencia. ¿Esto es bienestar?

Hoy, los castellonenses no han notado en su bolsillo ni una sola medida económica y social de apoyo para minimizar el efecto del Covid-19, entre otras cosas porque el presupuesto ha entrado en vigor el 25 de agosto. Y debemos ser de las pocas ciudades que todavía no ha aprobado ni su plan de reconstrucción. Nuestras playas han perdido una bandera azul y por no tener, no tenemos ni el AVE que tanto nos costó conseguir.

¿Es esto estar mejor? Desde luego que no. Falta acción y falta ambición. Así, es difícil conseguir resultados. La ciudad está atascada. No es cuestión de culpas, sino de soluciones. Y las izquierdas que gobiernan en Castellón han demostrado que son incapaces de aportarlas.

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