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Solo Varea consiguió arrancar una oreja en una corrida deslucida por la lluvia o por las lágrimas de Victorino Solo Varea consiguió arrancar una oreja en una corrida deslucida por la lluvia o por las lágrimas de Victorino

- 11 marzo, 2018 -

Castella no supo matar su segundo y, tras recibir tres avisos, ‘Hebijón’ volvió a corrales entre abucheos Solo Varea consiguió arrancar una oreja en una corrida deslucida por la lluvia o por las lágrimas de Victorino

Castella no supo matar su segundo y, tras recibir tres avisos, ‘Hebijón’ volvió a corrales entre abucheos

Tarde de Victorinos pasada por agua, o por las lágrimas del ganadero desde el cielo. Chaparrón potente en la Feria de la Magdalena, donde solo Varea consiguió arrancar una oreja en el tercero. Toros pequeños pero para dar y tomar, que plantaron cara y no se dejaron lidiar. Castellá no supo matar al segundo, ‘Hebijón’, que tuvo que ser devuelto a corrales entre el abucheo del público. Pese a todo, corrida interesante. 

Castellón Información

Corrida de Feria de la Magdalena para los diestros: El Fandi, Castella y Varea con toros de Victorino que volvían de nuevo a la Feria de la Magdalena de Castellón.

Plaza casi llena, en homenaje al ganadero ya desaparecido que esperaba más y que tuvo que padecer un fuerte chaparrón. Algunos no lo aguantaron.

Trofeos: solo uno, una oreja para varea en el tercero de la tarde, ‘Bombacho’.

Toros: Protestados por su peso, el que más alcanzó los 549 Kg. Buena presentación, nerviosos, difíciles de lidiar y con el abecedario aprendido antes del segundo capote. Interesantes y complicados.

La divisa: negra, en señal de respeto y luto por la muerte de Victorino.

El presidente: Vicente Oliver.

El ambiente: pasado por agua, ‘mojado’ y con mucho paraguas.

Crónica de la Corrida

Habían dado agua para las cinco de la tarde y las predicciones no se equivocaron. El cielo se fue tornando negro y comenzó a caer una lluvia fina que amenazaba ir a más. Pero la gente quería toros y quería Victorinos. Los palcos llenos, para guarecerse de la lluvia pero, a pesar de todo, una plaza casi llena con el ruedo completamente empapado, que intentaron secar a base de serrín.

Aplauso generalizado para el grupo que procedía de Cataluña, con un cartel en el que podía leerse: “Cataluña es taurina”. Aplauso también para el hijo del ganadero desaparecido, en cuyo honor se realizó una suelta de palomas tintadas con los colores amarillo y rojo.

El público había llegado con ganas después de ‘la gloriosa’ de ayer, pero fue una corrida muy discutida. Los unos porque protestaban el peso de los toros. Los otros porque pitaban una lidia en la que los toros, los victorinos eran lo que eran, una raza especial, de mirada fija, cabeza en alto, boca cerrada hasta después de morir, y catedráticos apenas unos segundos después de pisar el ruedo. Nunca fueron fáciles pero hoy lo fueron todavía menos.

La corrida comenzaba con retraso.

¿Era por la lluvia? ¿Por el estado de la arena? ¿o es que ocurría algo antes de comenzar el espectáculo?. Lo cierto es que el paseíllo se retrasó. ¿Se suspenderá la corrida?

Pero no, la fiesta siguió adelante.

Primer toro, ‘Jaqueca’, cárdeno bragado, 527 kg, para El Fandi.

Corrida Victorinos 100318 El Fandi

Jaqueca era bonito, como lo fueron todos los de la tarde, guapo en hechuras, y con una presencia que quitaba el hipo.

Salió rápido, veloz de toriles y arremetió contra la barrera. El suelo, mojado y con grumos propició que el astado clavara las manos y los cuernos y diera una voltereta sobre si mismo.

Entró bien al caballo. Una vara.

Tres pares de banderillas, la última de ellas muy ovacionada, y con saludo del subalterno.

Corrida Victorinos 100318  El Fandi

El Fandi lidió con Jaqueca buenos pases. Pero en ningún momento consiguió dominar al toro como hubiera querido. Jaqueca plantaba cara y lo miraba fijamente antes de arrancar.

Corrida Victorinos 100318  El Fandi

Mató con media estocada. No acabó de gustar al público. Jaqueca parecía tan entero como al principio. Cuando el Fandi retiró el estoque, el toro se desplomó muerto, sin abrir la boca.

Silencio.

Corrida Victorinos 100318  Castella

La lluvia comenzó a caer con más fuerza cuando salió el segundo toro: ‘Hebijón’, Negro entrepelado, 474 Kg para Castella.

Hebijón fue recibido con pitos por su tamaño, pero el astdo recorrió la plaza y plantó cara desafiando al público.

Una vara. Se pidió el cambio de tercio, pero el toro seguía sin fijar su atención y quiso entrar al otro caballo. No logró hacerlo.

Tres pares de banderillas

Castella brindó al público que, mojado hasta las pestañas agradeció el gesto.

Corrida Victorinos 100318  Castella

Pero ese fue el momento más brillante del diestro con este astado. Porque cuando Castella quiso demostrar su maestria con el capote, había más toro que torero, y Hebijón fue el que dominó cualquier intento del matador.

Seguía lloviendo, el chaparrón cada vez caía más fuerte, Castella estaba nervioso. Hebijano miraba la capa pero también al torero. Se giraba con rapidez, levantaba la cabeza y amenazaba. Y el diestro se rindió.

Quiso acabar cuanto antes, pero estaba nervioso, mucho, o quizá descentrado, o puede que el astado le inspirase terror. Cuatro pinchazos sin fundamentos, y la gente se movía en la plaza para guarecerse del agua. Faltó el respeto al toro y al torero. El que mejor estaba en esos momentos era el Victorino, campeaba por su casa.

El presidente daba un aviso, el primero.

Corrida Victorinos 100318  Castella

Finalmente, Castella volvió a entrar y consiguió una estocada, atravesada.

Hebijón seguía entero, más aún que al principio.

Y Castella ya no supo que hacer. No entró al descabello, dejó que pasara el tiempl, no le retiró tan siquiera el estoque.

Y así, entre lluvia, pitos y abucheos, sonaron el segundo y el tercer aviso.

Un Castella con los hombros en tensión se retiraba. Salían los cabestros a por el astado, para llevárselo de nuevo a toriles.

Y aún así hubio que esperar mucho hasta que el toro, el Victorino, decidiera que quería hacerlo y abandonara el ruedo.

Corrida Victorinos 100318  Varea

Tercer toro, ‘Bombacho’, Cárdeno bragado, de 469 kilos para Varea.

Nuevos abucheos por el tamaño del toro.

Si había alguien que pudiera torear esta tarde a ‘estos bichos’, ese tenía que ser Varea.

Y lo hizo.

Un recibimiento bonito, coreado con los ole del público, que se deslució por los continuos enganches del cuerno del toro con el capote.

Corrida Victorinos 100318  Picador

Entró al caballo. Una vara. Tres pares de banderillas. Pero en uno de los lances la plaza gritó de susto, porque Castella no se sabía si estaba centrado o no, pero el toro estuvo a punto de hacerle una desgracia.

Bien con el capote, Varea se lució. Consiguió fijar a bombacho a la muleta, y realizar series bonitas, en las que fue el torero el que dominó el lance.

La Plaza volvía a sonreir y a corear los pases de Varea. No lo alargó mucho. El Victorino ya apuntaba maneras pero había sido noble.

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Entró a matar y no le fue la suerte en el primer intento. Un pinchazo. Pero lo intentó de nuevo y esta vez, si que lo consiguió.

Aún así el toro se resistió a morir, dobló manos pero volvió a levantarse, ahora por fin abría la boca. Varea y sus subalternos lo siguieron con la mirada, con respeto. Bombacho cayó por fin fulminado, mientras Varea le rendía un aplauso como homenaje.

Por fin dejaba de llover. La plaza pidió la oreja. El presidente aceptó . Varea se llevaba trofeo.

Corrida Victorinos 100318 El Fandi  El Fandi

Cuarto toro, ‘Muchovino’, cárdeno bragado, de 469 Kg para El Fandi.

El diestro intentó lucirse con el capote y el recibimiento. Pero el toro clavó la pata en el terreno irregular y se cayó. Una vara.

El Fandi intentó recobrar el calor del público con las banderillas. Tres pares bonitos y bien puestos que brindó al público.

A continuación brindó la muerte del toro a Victorino, pero Muchovino no dio juego a nada. Flojeaba de las patas traseras y agachaba el culo, y finalmente se desplomó de lado.

El Fandi intentó todavía sacarlo adelante y Muchovino ya no quiso saber de nada. Flojeaba de manos y flojeaba de patas. Y mientras tanto estudiaba.

No hubo nada que hacer.

Corrida Victorinos 100318  El Fandi

En la última suerte tampoco acertó de pleno. Un pinchazo y media estocada. Muchovino cayó en redondo muerto.

Silencio y abucheos al toro

Corrida Victorinos 100318  Castella

Quinto toro, ‘Minerito’, Cárdeno Bragado, 541 Kg para Castella.

Tras el agravio con su segundo, el diestro intentó recomponer figura y toreo. Recibió bien y agradó. Pero Minerito también era un Victorino y lo demostró enseguida, rápido, veloz, ágil, capaz de revolverse en un segundo, y encelao con lo que quiso.

Entró con mucha fuerza al caballo y estuvo a punto de tumbarlo. Dos varas.

El tercio de banderillas se cumplió de aquella manera. Pitidos del público.

Y Castella lo volvió a intentar pero tampoco esta vez logró lo que quería.

Era mucho toro, no tanto por el tamaño como por la presencia. Olía a peligro por los cuatro costados y Castella no supo por donde tirar. El toro lo notó. Olió el miedo, la desesperanza o la falta de confianza. Y Minerito se impuso en todo lo que pudo que fue casi todo.

En la suerte del estoque Castella tampoco supo. Un pinchazo y media estocada.

Parecía que Minerito estaba muerto, pero cuando iban a apuntillarlo se levantó y volvió a plantar cara. Un aviso

Aplausos

Corrida Victorinos 100318  Varea

El sexto de la tarde, ‘Venadito’, negro entrepelado, de 549 Kilos. Era el más grande de la jornada, para Varea

Buen recibimiento con el capote.

En el caballo, una vara, y en las banderillas tres pares. Varea brindó al público.

Y fue una sin mucha historia. Varea intentó hacerse con Venadito en la muleta, pero el toro no le dio el juego que buscaba y cuando el diestro quería confiarse el astado le tocaba la capa y la enganchaba. No hubo faena porque el toro rehuyó los lances. Llegó un momento que Varea intentaba sin éxito arrastrar al toro al centro del ruedo, pero Venadito no quería y no quiso.

Buena estocada pero fue necesario el descabello.

Aplausos.

Final de corrida con un público enfadado que gritaba y abucheaba, y con muchos maleducados que arrojaron las almohadillas al ruedo mientras los torreros salían de la plaza. Lamentable.

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