Domingo, 24 de mayo, 2020  |  

- 13 mayo, 2020 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. Tenemos un Gobierno, que vive de la riqueza del lenguaje y morirá de la falta de criterio... Hablan de rastreadores cuando han podido rastrear

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

Tenemos un Gobierno, que vive de la riqueza del lenguaje y morirá de la falta de criterio y sensatez para aplicar las soluciones fáciles y sencillas, que tiene ante sus narices pero no quiere ver.

Paso a explicarles las razones en las que apoyo esta afirmación una vez más.

En el curso de los últimos quince días y en mi entorno más próximo, se han dado cinco casos de familiares amigos y conocidos, que sufriendo otro tipo de afecciones y teniendo seguros privados, al recurrir a esos seguros y de una manera preventiva les hicieron los test oportunos y resultó que en estos cinco casos que he conocido había una carga vírica más o menos importante, muestra de haber pasado la enfermedad sintomáticamente leve por lo que no le dieron importancia o siendo asintomáticos.

Entre ellos, algunos que trabajaban rodeados de compañeros, informaron a su empresa y han quedado aislados durante una corta cuarentena, con el compromiso de repetir pruebas en dos semanas, para reincorporarse si la carga vírica bajaba.

Automáticamente, al ser alertados sus compañeros más próximos en el centro de trabajo han optado por hacerse las pruebas y ya se ha iniciado de manera espontánea lo que en todos los demás países escandinavos o centro europeos, se ocupó de hacer el Gobierno, clasificando a todo el mundo infectado, buscando sus relaciones directas y tratando de evitar el contagio involuntario de posibles vectores portadores, tanto sintomáticos como asintomáticos.

En otros casos, se han hecho las pruebas familias enteras para saber que varios miembros de la familia habían pasado la enfermedad y conservaban distintos niveles de carga vírica y tomando las medidas oportunas.

En mi caso y pese a haber sido atendida mi esposa como ya dije en otra ocasión, primero en una visita personal en la que se le diagnosticó la posibilidad de sufrir el virus y durante varios días más seguir telefónicamente su evolución aconsejando ingresarla en La Plana durante la semana previa a San José, decidimos sus hijos y yo, esperar algo más ante el evidente riesgo de ingresarla y contagiarse allí.

Acertadamente lo hicimos así y paulatinamente remitió la fiebre y la tos seca, pero siguió con los sentidos del sabor y el olor desactivados hasta hoy.

Pese a mi insistencia, ni siquiera han querido hacerme su test y el mío, que llevo exactamente sesenta días confinado con ella.

Ahora he querido hacerme los test privadamente y tampoco me han querido facilitar la receta médica imprescindible para poder hacérmelos, porque no se lo permite el protocolo del Ministerio, aunque lo cierto es que tampoco es fácil conseguirlos en Laboratorios Privados.

En fin que después de todas esas barbaridades y mentiras, se ha producido un choque de trenes entre el Ministerio de Sanidad y nuestra Consejera, quedando fuera de la Fase 1 las tres capitales de provincia y otras zonas sanitarias de Comunidad Valenciana, con unos datos sanitarios infinitamente mejores que los del País Vasco, la Rioja, Navarra y Aragón y nos hemos quedado los valencianos con un palmo de narices porque nuestro Gobierno Autonómico el jueves pasado había sido calificado “con matrícula de honor” según su Consejera y el sábado fue suspendido sin darle ninguna razón objetiva ni los motivos para tener que esperar para dar ese paso.

¿Nos miente el gobierno de Ximo Puig?

¿Se burla de nosotros el de Pedro y Pablo?

Parece ser, que como de costumbre, el Gobierno Nacional va dando tumbos y pagando apoyos a la prolongación del Estado de Alerta con favores puntuales a los vascos y navarros en este caso, con unos datos sanitarios incomparablemente peores a los nuestros.

Empezaron hablando de protocolos, pero nadie parece ponerlos en negro sobre blanco y sin dejar lugar a dudas.

Luego de desescaladas, cuando seguían muy alto algunos a los que les dejan bajar, mientras a otros que deberíamos estar bajando antes, nos dejan arriba.

Desde ayer se empieza a oír hablar de rastreadores, cuando llevan casi tres meses, sin haberse interesado en “Rastrear” el origen del problema para solucionarlo.

Funcionan como perros de presa para acallar a sus críticos en las redes sociales, con Newtral y Maldita pagadas a precio de oro a sus sicarios.

Pero no permiten a la sanidad mejor estructurada y con los mejores profesionales del mundo, rastrear con los test útiles y homologados a todos los españoles, para prevenir el nuevo brote que nos llegará en pocos meses, como ha llegado ya a Corea y China.

Si lo hubieran hecho o incluso lo hicieran ahora, ya estaríamos todos los españoles prácticamente clasificados, entre los portadores del virus, con la carga vírica restante más o menos conocida, los asintomáticos y los que no han pasado aún por ese trance y en función de esos datos podrían actuar con mayor eficacia y rapidez.

Son tan insensatos que prefieren jugar con las palabras, en vez de prevenir y atajar el problema.

Están condenados a fracasar por ineptos y mentirosos.

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  • Ciudadano del mundo o cosmopolita (del griego κοσμοπολίτης, y este de κόσμος, «universo», «orden», y ciudad) es una persona que desea trascender la división geopolítica que es inherente a las ciudadanías nacionales de los diferentes estados y países soberanos.
    No se ponga como titulo lo que no es ni será nunca.

    Responder

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