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- 30 enero, 2020 -

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular y presidenta del PP de Castellón. Castellón marcha a dos velocidades. De un lado están los castellonenses,... Ralentí

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular y presidenta del PP de Castellón.

Castellón marcha a dos velocidades. De un lado están los castellonenses, los vecinos de la ciudad que todos los días madrugan para acudir a sus puestos de trabajo, levantar la persiana, que luchan por mejorar sus negocios y que, por supuesto, pagan desde el primer día del año, religiosamente y sin rechistar, los muy altos impuestos que hay en vigor. Del otro lado está el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Castellón, el que han formado PSPV, Compromís y Unidas Podemos, que llevan su propio ritmo, lento, muy lento, y con tendencia a pararse…

Desde que en el año 2015 tomaron las riendas de la ciudad, han convertido al consistorio en ‘la Casa de los líos’, troceando la institución en departamentos estancos que trabajan de manera independiente, sin fiarse unos de otros.

Y durante todo este tiempo, la cosa ha ido de mal en peor, hasta el punto de que el estallido de la crisis del ‘Desacord de Fadrell’ ha terminado parando el motor de la actividad municipal, puesto que la gasolina que hace que funcione, que es la aprobación del Presupuesto Municipal 2020, todavía no está, ni se le espera a corto plazo. Podríamos decir que ahora mismo, el Ayuntamiento de Castellón marcha al ralentí, y que marcha por la inercia del trabajo de los 1.200 funcionarios de la casa. Y así no puede ser.

No lo decimos por decir, a los hechos nos remitimos. En diciembre estalló el ‘Desacord de Fadrell’, y desde entonces todos los órganos que tramitan los acuerdos han pasado vacíos de contenido. Es el caso de las Juntas de Gobierno Local o el propio pleno de este mes de enero, que solo ha llevado dos asuntos, y ninguno con repercusiones directas sobre los castellonenses.

Y es que sin presupuesto ni hay inversiones, ni pueden sacarse nuevas contrataciones, de manera que eso explica el porqué constantemente se tienen que pagar las facturas por vía extrajudicial, es decir, sin contrato y a dedo. De hecho, desde el año 2015, el equipo de gobierno de Amparo Marco ha pagado más de 40 millones de euros fuera de contrato.Ahora mismo hay 11 contratos caducados, algunos desde 2016, mientras que otros tantos vencen a lo largo de este año y no hay todavía previsión de que se vayan a renovar.

Por si todo esto no es suficiente, el Ayuntamiento acaba de cerrar la ventanilla de atención al público de la oficina de urbanismo, de manera que si los trámites ya eran lentos, ahora todavía lo serán más, dificultando también la tramitación de los asuntos que preocupan a los ciudadanos, que ahora tardarán más en resolver sus dudas para conseguir licencias urbanísticas o abrir negocios, por poner dos ejemplos. Es un bloqueo a la actividad económica de nuestra ciudad que es una muy mala noticia para los más de 14.000 parados que por desgracia no encuentran un empleo.

Tenemos un equipo de gobierno que está desorganizado y funciona sin control.
Exigimos que se pongan a trabajar cuanto antes, aprueben las cuentas de la ciudad, escuchen a los vecinos y resuelvan los problemas de los castellonenses. Ellos sí cumplen desde el minuto 1 del año y a toda velocidad. Lo mínimo que puede hacer el equipo de gobierno de Amparo Marco que se ha subido el sueldo un 52%, cobrando en su caso hasta casi 80.000 euros, es cumplir a la misma velocidad que se lo exigen a todos los vecinos de la capital.

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