sábado, 31 de octubre, 2020  |  

- 7 octubre, 2020 -

Enrique Domínguez. Economista Ojalá los datos del paro registrado en la provincia de Castelló fueran el inicio de una nueva trayectoria de la economía... No se fien de las apariencias

Enrique Domínguez. Economista

Ojalá los datos del paro registrado en la provincia de Castelló fueran el inicio de una nueva trayectoria de la economía castellonense. Y es posible que alguna persona lo piense si el próximo trimestre, como suele ser habitual, continúa la reducción del número de parados.

Pero el entorno económico y sanitario, nacional e internacional, no presagia que los datos de septiembre sean el reflejo de un cambio de dinámica en nuestra economía; estamos inmersos en una segunda ola de contagios, aunque la Comunitat Valenciana (CV) sea por ahora una de las que menos tienen, con más de cinco mil personas todavía incursas en Ertes y, sobre todo, con muchas empresas y autónomos afectados por la fuerte reducción de su actividad desde el pasado marzo.No creo que esta reducción del paro registrado sea un signo de cambio; más bien una manifestación de la menor actividad económica.

Dadas las características de la economía castellonense, muy estacional, con una parte de los meses veraniegos influidos positivamente por la actividad turística y el último trimestre por la campaña citrícola, lo habitual en septiembre es la reducción de la actividad relacionada con el turismo, lo que aumenta las cifras de parados registradas.

Hay que indicar que en los últimos veintisiete años solamente se han producido descensos del paro registrado en seis, de 1999 a 2001 y de 2005 a 2007, ambos inclusive en los dos periodos; años, sobre todo los últimos, de fuerte actividad económica. Desde 2008 a 2019 se han dado aumentos, superiores en más de mil personas en casi todos ellos.

Este año, curiosamente, para el conjunto del sector servicios ha tenido lugar un descenso del paro en 182 personas, mientras en septiembre de 2019 se dio un incremento de 1.281 trabajadores. En industria, frente a un aumento de 32 personas en 2019, se da un retroceso de 214 este año; en construcción el descenso es muy similar en los dos periodos y en el grupo de sin empleo anterior el avance es, también, bastante parecido.

¿Qué ha podido pasar? ¿A qué puede deberse este comportamiento en servicios? Un primer análisis nos lo da la propia crisis sanitaria y económica: la campaña turística ha sido muy inferior a la de 2019 y, por tanto, la contratación de personal, también; por ello, la finalización de contratos en septiembre y su paso al paro ha sido mucho menor. Por otro lado, por la pandemia, se ha contratado más personal en el inicio del curso escolar y también en sanidad.

Podemos argüir a favor de los buenos datos del mes, porcentualmente hablando, que el descenso del paro registrado en Castelló es superior al de la CV y España o que los contratos formalizados en septiembre en la provincia han sido mayores que en la CV y España y que el descenso respecto a septiembre de 2019 es inferior al de las otras dos áreas; o que Castelló sigue siendo la quinta provincia con más contratos indefinidos tras Illes Balears, Madrid, Girona y Barcelona, aunque con catorce contratos de cada cien.

Pero sigue la fuerte temporalidad en los contratos y en el agregado de los nueve primeros meses el descenso de la contratación en la provincia es, en tantos por ciento, superior al de la CV y España. Sigue siendo mayor el paro femenino, aunque en este mes ha bajado algo. Y sigue Castelló con más de una cuarta parte de paro de procedencia extranjera, porcentaje que va al alza en las tres áreas.

La afiliación a la Seguridad Social crece en este mes en 734 personas debido, fundamentalmente al sector agrario y, en menor medida,al régimen del mar, mientras se reducen los autónomos. Respecto a septiembre de 2019 hay retrocesos en los afiliados en 1297 personas en todos los regímenes, salvo en el agrario.

Con todo lo dicho, no puedo fiarme de los datos de este mes; me temo que son un espejismo porque la crisis sanitaria y económica está ahí y no se atisba un cambio a corto plazo y, sobre todo, porque la falta de una política estatal consensuada y con visión de futuro es cada vez más lejana y ello incide negativamente en las posibilidades de enfrentar con éxito de futuro el cambio de la economía y dela sociedad y en la imagen del país en Europa ¿Seremos capaces de pensar en lo que importa a los ciudadanos y no en lo que interesa a tal o cual partido? ¿Ustedes qué opinan?

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