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- 4 marzo, 2019 -

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado. En la larga y magnifica Historia de España, tan solo ha habido dos personajes, que hayan alcanzado... Franco, el Cid Campeador del s.XXI

Miguel Bataller. Ciudadano del mundo y jubilado.

En la larga y magnifica Historia de España, tan solo ha habido dos personajes, que hayan alcanzado la categoría de “Mitos” por ganar batallas después de muertos a sus más feroces enemigos, a aquellos a los que derrotaron en repetidas ocasiones.

D. Rodrigo Díaz de Vivar, nuestro emblemático Cid Campeador, gracias a la inteligencia y conocimiento de la sicología de sus enemigos por sus tropas, en pleno campo de batalla y después de muerto, le vistieron con su atuendo de guerra y le abrocharon firmemente a la grupa de su corcel Babieca, blandiendo en su mano derecha su espada Tizona y en una obra de arte del equilibrio, le situaron a la cabeza de su tropa y se lanzaron en campo abierto a la búsqueda y persecución de los sarracenos que huyeron despavoridos ante la aparición de aquel azote del Islam al que consideraban ya muerto.

A  Franco, un personaje que formaba ya parte de la Historia del segundo y parte del tercer tercio del siglo XX y a quienes sus coetáneos e hijos de los mismos, habíamos conseguido dejarle en el sitio que le correspondía en nuestras memorias, más negativas para unos y más positivas para otros, que  entre todos habíamos superado ese enfrentamiento nacional, para hacer depositaria a la Historia de ese pasado reciente de triste recuerdo para todos, le han convertido ahora en un “Mito” los dos últimos Presidentes de España del PSOE, Zapatero y Pedro Sánchez.

Esta pareja de incompetentes, ignorantes y mal intencionados personajillos, cuyos abuelos lucharon a las órdenes del General bien en la represión de la rebelión asturiana en 1934 al servicio de la República o bien después, durante la Guerra Civil  en el bando nacional y cuyos padres habían asumido perfectamente la política de reconciliación nacional llevada a cabo a partir de los años setenta por todos los componentes del arco parlamentario español, en el que figuraron personas tan dispares como la mismísima Pasionaria o Santiago Carrillo por un lado o el General Gutierrez Mellado y D. Manuel Fraga Iribarne por el otro.

Incapaces de aportar ninguna solución de tipo económico, social o laboral para mejorar la calidad de vida de todos los españoles, tuvieron que inventarse y atrincherarse en una Ley de Memoria Histórica para resucitar los odios entre los españoles que sus padres y abuelos pretendieron olvidar.

Lamentablemente estos catetos, no se percataron de que no podían limitarse a adoctrinar sólo en “la mitad de la Memoria Histórica” que a ellos les convenía e interesaba, porque se había vivido una única memoria histórica y no se podía recortar todo lo que ellos no querían que se publicara, porque no les interesaba.

La Historia, suele ser cruel con los ignorantes, desinformados o malintencionados, porque siempre han existido y existirán los auténticos historiadores que han dejado testimonio escrito de todo lo que se vivió en España entre 1931 y el 20 de Noviembre de 1975, fecha de la muerte de Franco, tanto en un bando como en otro y hasta hace muy poco aún han vivido personas e incluso siguen viviendo ancianos que recuerdan la Historia tal como fue o como se la contaron sus padres en sus primeros años de vida y esos testimonios siguen vivos en un caso y escritos en otros muchos.

Ese empeño absurdo y irracional de Zapatero primero y de Pedro Sánchez después, solo han conseguido elevar a la categoría de mito a la figura del General Franco, que desde su tumba en el Valle de los Caídos, les ha vuelto a ganar otra batalla después de muerto.

Uno (Zapatero) ya salió disparado de la Presidencia del Gobierno en 2011 dejando una España al borde de la quiebra más absoluta, tanto económica como moral y defenestrado por sus propios compañeros, arrinconados poco después por las urnas, en un fracaso estrepitoso del PSOE.

El otro (Pedro Sánchez) en menos de tres meses emprenderá el mismo camino, también con su vida asegurada con un salario millonario como su compañero, que no se ganaron ni mucho menos con su labor de Gobierno, aquel en menos de  dos legislaturas y este con apenas un año y un día de pasearse gratis por todo el mundo hasta tener asegurada por Ley esa pensión vitalicia con la que obsequiamos los españoles con nuestros impuestos, a quienes han presidido nuestro Gobierno, sin considerar nunca el daño que han creado, los esfuerzos que han hecho para dividir a todos los españoles y enfrentarnos entre nosotros, bien fuera a los de la izquierdas con los de derechas o a los independentistas y asesinos de nuestras autonomías, con el resto de los españoles.

Esas son las consecuencias de un Estado de las Autonomías mal concebido y peor ejecutado.

Nuestros políticos, después de casi medio siglo de Democracia en España, aun no se han dado cuenta de que los intereses nacionales de todos los españoles, deben de afrontarse y tratarse con los mismos criterios de racionalidad y sensatez con los que se afrontan los familiares o incuso de los empresariales de las sociedades bien gestionadas que perduran con el paso del tiempo y acaban sobreviviendo a cualquier régimen o partido político, porque los criterios de buena gestión, responsabilidad y rentabilidades sociales y económicas se imponen a los intereses personales de sus gestores.

Y por todo eso, ahora tenemos a un persona cuyo único lugar debería de estar en la Historia de España en el lugar que cada cual quiera otorgarle, ocupando las cabeceras de nuestros medios de comunicación escritos, radiofónicos e incluso televisivos todos los días, en detrimento de temas mucho mas importantes y fundamentales para la calidad de vida de los españoles.

Franco le gana la guerra después de muerto a Pedro Sánchez, un cadaber político, que se niega a reconocer su realidad a menos de tres meses de asistir a su propio entierro político.

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