Domingo, 29 de marzo, 2020  |  

- 18 marzo, 2020 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. Me van a disculpar si trato de forma poco reverente una cuestión que considero muy seria e incluso dramática... El sistema sanitario

Jorge Fuentes. Embajador de España.

Me van a disculpar si trato de forma poco reverente una cuestión que considero muy seria e incluso dramática pero creo que uno de los grandes tópicos de la pandemia que estamos atravesando es alabar sin límites nuestro sistema sanitario que incluye al Ministro de Sanidad, Salvador Illa, al portavoz Fernando Simón y al personal médico que nos atiende en los miles de hospitales, clínicas y consultas de España.

Encuentro muy justo aplaudir a médicos, enfermeros, limpiadores y demás personal pero sospecho que la parte política de nuestra Sanidad es claramente mejorable. El señor Illa, licenciado en Filosofía y Letras, colega de Iceta en el PSC, me suena algo perdido en el campo médico.

Más enterado sin duda es el epidemiólogo Simón a quien ya nos hemos acostumbrado desde sus comentarios sobre el ébola en 2014. Su loable empeño en tranquilizar nuestras conciencias le ha llevado en no pocas ocasiones a defender lo indefendible, como por ejemplo la justificación de la letal manifestación del 8M.

Debemos cargar sobre sus espaldas y sobre las del Presidente Sánchez y el conjunto del Gabinete, la tardía reacción a tomar medidas drásticas para combatir el virus y aun ahora, hacerlo de forma engañosa. Veamos.
Pese a nuestro confinamiento, las cifras de contagio aun siguen creciendo de forma exponencial y todos sospechamos que tales cifras siguen estando muy por debajo de la realidad debido a los insuficientes tests que se practican entre los 47 millones de españoles.

Me atrevo a decir que el sistema de tests no funciona. Compruébenlo ustedes mismos. Nos han repetido hasta la saciedad que si tenemos síntomas serios, no acudamos a urgencias sino que debemos llamar a los números que nos repiten constantemente por televisión. Prueben ustedes a telefonear a esos números y comprobarán que están permanentemente bloqueados.

Si las cifras que hoy nos dan rebasan los 11.000 contagiados y en menos de una semana rebasarán los 20.000, tengo la clara sensación de que estas cifras están puestas a ojo. Igual pueden ser el doble o triple de las proporcionadas. Quizá de lo que se trata es de estar por debajo de Italia, aunque el segundo puesto europeo no nos lo quita nadie.

Los políticos españoles lo están haciendo bastante mal. No tan mal como los franceses (que permitieron unas elecciones municipales anulables por incomparecencia), o los ingleses (que han decidido que la epidemia campe a su aire y sálvese quien pueda), o los alemanes (que “animaron” a sus ciudadanos diciéndoles que el virus atraparía al 80% del país). Todos nosotros lo estamos haciendo peor que otras naciones de menos relumbrón que con cifras de contagio inferiores a cien personas ya han declarado el Estado de alarma.

Otras rarezas clínicas. Telefoneé a mi “clínica de cabecera” -no les daré el nombre- para pedir consulta con un determinado especialista. La respuesta fue que todas las consultas están clausuradas hasta nueva orden. Les aclaro que en mi clínica el 80% de los médicos atienden consultas privadas y solo el 20% restante están asignados a urgencias. ¿Qué hace aquel 80%?, ¿Cómo contribuyen a cuidar nuestra salud si han cerrado sus consultas?
Otra anomalía: se nos repite hasta la saciedad que si usted se encuentra entre los agraciados con el test y le sale positivo es que, sin duda, está contagiado; pero si le sale negativo hoy, puede haber habido un error o es posible que mañana le salga distinto. Es decir, que el test no es 100% fiable.

No voy a seguir. No les voy a hablar de las mascotas de alquiler, de los desplazamientos contaminantes a residencias secundarias, de los paseantes con falsas cestas de compra. La picaresca española en acción, que por cierto, nada tiene que ver con nuestra sanidad.

Otro día hablaremos de las consecuencias económicas y sociales de esta pandemia que, como se ha publicado en el periódico británico The Independent, causará más pobres que muertos, aunque aquellos pueden remontarse y estos son irrecuperables.

Les dejo porque son las 12 y he de asomarme al balcón para oír el himno nacional. Y luego, aplaudir a los profesionales sanitarios.

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  • Están muy bien los comentarios de mi querido amigo Jorge y coincido en que quedan muchas particularidades sin resolver, pero una Orden de ALARMA para todo un pais impuesta “manu militari ” de forma urgente, sin ensayar y sin un estudio detallado previo ,(ocasiona para los ciudadanos muchos problemas, sobre todo sanitarios y los económicos , que estan por llegar y van a ser muy graves , excepto para los funcionarios y los pensionistas. Dios quiera que esta situacion pase lo mas pronto posible y QUE HAYA SUERTE!!!

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