sábado, 31 de octubre, 2020  |  

- 11 octubre, 2020 -

Jorge Fuentes. Embajador de España Ayer mi mujer y yo fuimos al cine. Era la primera vez que lo hacíamos desde que a principios... El cine bajo la pandemia

Jorge Fuentes. Embajador de España

Ayer mi mujer y yo fuimos al cine. Era la primera vez que lo hacíamos desde que a principios de febrero -¡hace  ocho meses!- fuimos a ver la laureada coreana ‘Parásitos’.

Creo que nunca, en toda mi vida, había estado tanto tiempo sin pisar un cine y ello me hizo notar la tremenda crisis que está sufriendo el sector.

De entrada, en esta ocasión, no pudimos ir a una de las salas del Neocine del Grao de Castellón, por la simple razón de que todas ellas han cerrado. Doce salas de cine quebradas al unísono. ¡Lo nunca visto!

A decir verdad no nos sorprendió demasiado la decisión de los empresarios pues en muchas ocasiones, antes de la pandemia, el aforo de las sesiones era mínimo, no mas de media docena de personas. Y más de una vez, éramos los únicos espectadores en la sala. Hay países en que la proyección no se efectúa si no hay al menos tres clientes.

Naturalmente fue Woody Allen y su última película, ‘Riftin’s festival’ la que nos hizo reanudar nuestra afición cinematográfica. El centro comercial La Salera, estaba a tope -en mi opinión demasiada gente y bastante descontrolada para los tiempos que corren- pero la sala en que se proyectó nuestra peli, solo reunió a seis fans. ¡Como en los buenos tiempos!

Todo aquello tenía un aire crepuscular. Empezando por las múltiples y repetitivas advertencias de cómo debíamos comportarnos, antes, durante y después de la proyección. Mascarillas, gel, distancias etc. Luego, por la escasa publicidad comercial y también por los poco atractivos trailers de los próximos films. Un par de películas españolas y nada mas. Es como si en el resto del mundo hubieran dejado de producir o como si también las distribuidoras, como los turistas, hubieran vetado a España.

La película de Allen es la segunda del director que ha sido proscrita en los Estados Unidos (la primera fue ‘Día de lluvia en Nueva York’) y llega de la mano de la productora española Mediapro de Jaime Roures, dueño de la Sexta TV. Sin comentarios. Roures ya había producido ‘Vicky, Cristina, Barcelona’, ‘Conocerás al hombre de tus sueños’ y ‘Medianoche en Paris’.

Que Woody Allen tenga que envolver sus películas en una especie de publicidad de diversas ciudades -París, Barcelona, Roma, Londres y ahora San Sebastián- es algo que supongo desagrada al realizador y también a muchos de sus incondicionales.

En esta ocasión repite el recurso que ya utilizó en ‘Hanna y sus hermanas’, cuando un arquitecto mostraba a su amiga sus edificios favoritos en Manhattan. Ahora, el paseo por San Sebastián de los dos protagonistas se nos queda corto, pues tras caminar por la playa de la Concha y poco más, nos vemos en un parque que podría encontrarse en aquella bellísima ciudad o en cualquier otra del mundo.

Hay algunos errores en el film. Empezando por el título, siguiendo por el protagonista escogido demasiado caricaturesco, el exceso de verborrea. Pero en conjunto retiene el atractivo de casi todas las obras del autor, contando esta vez con la propina de numerosos re-makes de sus autores favoritos, como son Bergman, Fellini, Buñuel, Truffaut y Godard.

Hay que añadir que el ambiente de crisis pandémica que envuelve al local, alcanza también al film que es atractivamente crepuscular. El personaje central, Mort Rifkin, es un Woody Allen profundo y valioso ignorado y rechazado por todo su entorno, esposa, familiares, amigos.

Es como si Woody Allen, a sus 85 años y expulsado de su Nueva York natal, empezara a intuir lo que le aguarda.
No se la pierdan.

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