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- 12 enero, 2018 -

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado. Esta semana nos acaba de llegar otra noticia relativa al independentismo catalán de una manera sorpresiva. El... ¿Por qué dimite ahora Artur Mas?

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.

Esta semana nos acaba de llegar otra noticia relativa al independentismo catalán de una manera sorpresiva.

El ahijado político de Pujol para llevar a cabo todo su proyecto independentista, a partir de su propia dimisión cuando se vio investigado por la UCO y se sintió en verdadero peligro, ahora sigue los mismos pasos de su antecesor.

Hace menos de tres años, Mas fue obligado por la CUP a presentar su renuncia como Presidente de la Generalidad catalana, para poder conseguir sus votos, imprescindibles para formar el primer Gobierno con claro color independentista y nombró a dedo como sucesor suyo a un anónimo e insignificante politiquillo de la tercera división catalana, que se ha ido creciendo a medida que su ‘padrino’ le iba marcando el camino a recorrer desde la sombra y sin asumir responsabilidades.

Ahora estos dos lamentables personajes del ‘pujolismo’ se encuentran en sendos callejones sin salida, fruto de la marcha lenta pero implacable de la Justicia española, que ha venido a demostrarnos a todos los españoles (catalanes incluidos) que nadie por poderoso que él se considere, está por encima de la ley española.

Como bien reza el refranero español, ‘a cada cerdo le llega su San Martín’, por eso ahora lo van a sentir en sus propias carnes tanto Mas como Puigdemont.

Al primero de ellos ya se le han embargado sus propiedades inmuebles en suelo español, por no pagar las multas a las que fue condenado por malversación de fondos públicos entre otras cosas, cuando llevó a cabo aquel simulacro de referéndum que no sirvió para nada, mas que para acabar con su carrera política, de la que él mismo acaba de escribir su epitafio al dimitir como Presidente del PdeCat o de los residuos putrefactos de lo que fue en su día Convergencia.

No estoy seguro de si sólo lo hace por eso o porque está acojonado ante la nueva tormenta que le va a llegar al dictarse próximamente sentencia del Caso Palau, pero no me preocupa.

Imagino que no va a pasar hambre ni penurias, porque supongo que en cualquiera de los paraísos fiscales en los que los Pujol mantienen su inmenso patrimonio oculto, su  alumno aventajado, tendrá su parte proporcional en agradecimiento a los servicios prestados.

No obstante, las carreras políticas del ‘padrino y el ahijado’ están más que finiquitadas, pero seguro que sus fortunas no las van a perder.

Sin duda Artur Mas hace mutis por el foro, para intentar pasar desapercibido y zafarse de las responsabilidades que van a acabar también con Puigdemont en la cárcel, en mi opinión, por ser el peón útil y figurón que ha llevado hasta extremos insospechados las triquiñuelas independentistas que diseñaron Pujol y Mas, para salir indemnes de sus  delitos, una vez proclamada de Republica Catalana.

Se van a quedar los tres, sin su soñada República Catalana de momento aunque el futuro es tiempo por venir.

Pero mientras  Puigdemont acabará encarcelado y con un beneficio económico que ignoro, mucho me temo que tanto  Pujol como  Mas no van a sufrir penas de cárcel y no tengo la menor duda de que por muchos millones que les pongan de multas por todas sus tropelías, no pasaran de ser ‘el chocolate del loro’ de los cientos de millones de euros acumulados en paraísos fiscales, porque las comisiones acumuladas durante tantos años, no han sido ‘moco de pavo’ en mi opinión.

Una vez más ‘el tonto útil y vanidoso’ va a acabar siendo el mayor perjudicado de muchos años de delitos encadenados, pese a llegar el último y haber disfrutado apenas dos años de su posición privilegiada.

De ese aquelarre de independistas soñadores (con todo su derecho a serlo que son los de ERC), antisistema insatisfechos ahora y siempre (los de la CUP) y algunos burgueses de derechas con las manos siempre a punto para apoderarse de todo lo ajeno por todos los métodos posibles, ya fueran legales o ilegales (algunos indignos dirigentes de CiU), no podía salir nada positivo.

Era una ensalada de intereses muy diversos y por diferentes razones nada coincidentes entre ellas.

Sólo se ha llegado a demostrar una cosa:

La Justicia española está demostrando ser tan lenta como segura.

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