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- 23 julio, 2019 -

José Antonio Rodríguez. Asesor Fiscal. La llegada de este calurosísimo verano conlleva inevitablemente  que salimos más, los jóvenes salen más, hay más fiestas, más... Cannabis con lupa

José Antonio Rodríguez. Asesor Fiscal.

La llegada de este calurosísimo verano conlleva inevitablemente  que salimos más, los jóvenes salen más, hay más fiestas, más alegría, más ganas de todo y como no, también se ‘adereza’ más  el asueto y la diversión con aceleradores como el cannabis.

Sustancia ilegal,  de gran consumo y facilísima adquisición; sobre ella una par de reflexiones en este estío que no ha hecho más que empezar.

Resulta sorprendente la banalización de su consumo e incluso la presentación del mismo como inocuo en medios de comunicación de gran audiencia y de forma habitual, haciéndolo más apetecible a  un segmento de población especialmente sensible, los jóvenes adolescentes a los que  se incita a  consumir.

El cannabis, al igual que muchas otras sustancias de este tipo son grandes desconocidas, pues existe una diferencia enorme entre sus efectos reales y la opinión que hay sobre ellos, tanto entre los jóvenes como en sus padres y si me apura mucho, señora, entre los miembros de la comunidad educativa, segunda casa de nuestros hijos durante muchos años.

Sorprendentemente es muy poco conocido, tanto en su presentación, en sus efectos a corto y medio plazo y mucho menos a largo plazo, por no mencionar la repercusión  en la salud integral de los más jóvenes.

Es muy  peligrosa y por ello los padres, una vez más, tienen la tarea ineludible de conocer los aspectos más importantes del cannabis, comenzando por conocerlo, sus formas de presentación, la diferencia entre un consumo experimental y un consumo abusivo, así como dotarse de herramientas para gestionar situaciones de descubrimiento de consumo por parte de los hijos.

No es tarea fácil, pero es imprescindible ubicarse de un modo adecuado, querido lector, pues aunque nos parezca descabellado, su consumo forma parte de las manifestaciones en su proceso evolutivo.

En secundaria o formación profesional para alumnos de quince y dieciséis años  se hace necesaria formación sobre la sustancia, fijando de un modo claro su realidad, llevada a cabo por especialistas que ante todo eviten que el lenguaje utilizado sea incitador al consumo.

Tampoco estará de más que los profesores que están en contacto con estos alumnos y no solo sus tutores se ‘reciclen’ o actualicen , de tal modo que conocimientos técnicos les permitan ante estos alumnos objetivizar  el problema, con independencia de la familia, pues no debemos olvidar la enorme influencia que ejercen estas figuras en los jóvenes.

Todo lo dicho anteriormente se preguntará, señora a santo de qué viene en pleno mes de julio en medio de un debate de investidura que está al rojo vivo y en el que hemos visto y oído hoy  intervenciones espectaculares, pues viene a cuento que no he oído hoy más allá del dogmatismo y el tu más, además de absténgase por favor, tratar temas que nos importen, como este, porque lo cierto es que en la formación de los más jóvenes principios como esfuerzo, dedicación, sacrificio, tenacidad, constancia parece que han dado paso a permisividad, relajación, falta de interés , adocenamiento. Educar y formar además de informar sobre asuntos importantes está entre las primerísimas obligaciones de nuestros gobernantes.

Si no lo tienen claro, por favor háganselo ver y sobre todo, conozcan la realidad con lupa del cannabis.

 

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