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- 22 julio, 2018 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. El título parece un juego de palabras pero no hace sino reflejar lo que ha sido la trayectoria del... Las primeras Primarias del PP

Jorge Fuentes. Embajador de España.

El título parece un juego de palabras pero no hace sino reflejar lo que ha sido la trayectoria del PP en que sus líderes accedían al poder ya fuera por tanteo -recordemos a Hernández Mancha, Herrero de Miñón, Marcelino Oreja y Aznar- o por dedazo -como fue el caso de Rajoy-.

Acabamos de asistir a un apasionante Congreso en que los populares han matado varios pájaros de un tiro. De un lado ha propiciado la reaparición  en una escena de la que habían hecho un mutis desde el doloroso golpe de la moción de censura destructiva.

En segundo lugar sirvió para rendir merecido homenaje a quien había sido su líder desde 2004 y que había sido capaz de vencer repetidamente en elecciones de diversa naturaleza, durante los últimos siete años.

Rajoy estuvo esplendoroso en su discurso en el que dejó plasmada su buena educación, su modestia y bonhomía. Aunque también vertió algunas exageraciones como que el problema catalán había quedado resuelto o que España está en el mejor momento de su Historia.

En tercer y principal lugar, el Congreso ha servido para seleccionar con no poco suspense, al nuevo Presidente. Los dos candidatos que pasaron la primera criba eran de buen nivel.

La ex Vice Presidenta Sáenz de Santamaría hizo una presentación clara y ordenada como si se encontrara ante un tribunal de oposiciones a la abogacía del Estado. Sin abusar, quiso presentarse como seguidora del legado de Rajoy que tan bien, aunque discretamente, le había preparado el terreno en su discurso de despedida.

Puesto que los miembros del último gobierno de Rajoy y también del Partido, se habían repartido casi por igual entre los dos candidatos, no es posible decir que el equipo del Presidente saliente  se volcó por uno u otro candidato. Hay un dato, sin embargo, que indica de que parte estaban los Rajoy: un pariente próximo del ex Presidente figuraba en el equipo de SSdeS.

Pablo Casado estuvo ágil y vibrante. Más rápido, menos ordenado, más global. Insistió en el agradecimiento a todos -simpatizantes, votantes, militantes, barones, candidatos, miembros de la mesa del Congreso, compromisarios- como si desde el primer momento supiera que iba a vencer.

Si la baza de Soraya fue el haber ganado el primer round -“los militantes me han votado, si no hubiera sido así yo me hubiera integrado en la lista de Pablo”-, la baza de Casado fue que los cuatro restantes candidatos -Cospedal, Margallo, García y Cabanes- se habían apresurado a apoyarle.

Los dos candidatos lo hicieron muy bien, pero en la presente coyuntura Soraya hubiera representado la continuidad de un Gobierno en que ella fue pieza clave y que había mostrado su fragilidad en muchos flancos.

Casado representa la recuperación del legado del PP desde Fraga hasta hoy sin olvidar a nadie. Por supuesto sin olvidar a Aznar pero ni siquiera a Suarez que desde UCD fue la prehistoria del PP.

Representa también, el intento de conquistar todo un espacio político -la derecha- que había quedado yermo en España.

Ya con la Presidencia conquistada, Casado formuló un ambicioso decálogo en que destaca la regeneración política que impida colocar a los sucesivos gobiernos como rehenes de los nacionalismos; las reformas fiscales; la recuperación de la Educación, la defensa del idioma español y de la Sanidad.

En los últimos meses hemos sido testigos de la volatilidad de la vida política. De la noche a la mañana y por obra y gracia de una moción legal pero ilegitima cae un Gobierno y nos encontramos con otro nuevo que cuenta en su haber una retahíla de derrotas electorales,  84 magros diputados -entre los que no se encuentra el propio Presidente Sánchez- y con alianzas sospechosas.

Hoy, con Casado en el poder de su partido, un candidato solo apoyado por un sector del PP, tiemblan los cimientos de la política. Podemos y Ciudadanos ya no pueden presumir  de monopolizar el don de la juventud política.  Buena parte del espacio de Rivera lo va a ocupar Casado. Y también probablemente del aun non nato VOX cosa lamentable pues Abascal y los suyos merecerían estrenarse en política como pago a sus muchos esfuerzos por el bien de España.

Ya era bastante sospechoso que todos ellos, incluido el PSOE, prefirieran a SSdeS. Los compromisarios debieron intuir la jugada y no se dejaron engañar.

El PP entra en una nueva etapa ilusionante. Es necesario que lo haga con vigor para frenar los desmanes que está cometiendo el actual Gobierno.

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