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- 4 julio, 2018 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. Suele decirse que la cultura es aquello que nos queda cuando hemos olvidado la mayor parte de lo que... Libros

Jorge Fuentes. Embajador de España.

Suele decirse que la cultura es aquello que nos queda cuando hemos olvidado la mayor parte de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas, particularmente en los años del aprendizaje  en la escuela, en el bachillerato o, eventualmente, en la universidad.

Debemos incluir la cultura acumulada de forma autodidacta por las experiencias vitales, los contactos humanos, los viajes y de forma especial, por las lecturas.

Leer es necesario y es hermoso. Es importante leer tanto libros de ficción como ensayos de toda naturaleza.

Confieso ser bastante buen lector pero no un devorador de libros. Recuerdo haber sabido de un individuo que afirmaba leer un libro diario los 365 días de cada año. Naturalmente, semejante ritmo excluye lecturas extensas de más de 300 paginas  que requieren más de las 24 horas de un día.

Por desgracia muchísimo más frecuente es el caso de quienes confiesan  no leer absolutamente nada en sus vidas. Entre ambos extremos, el caso más frecuente en nuestro país es el lector escaso , el que quizá lee una docena de libros al año que, en el caso más optimista puede estirarse hasta medio centenar de obras anuales.

Cuando entramos en una gran librería y no digamos en una biblioteca, nos acosa un gran complejo ¿Por dónde abordar  aquella acumulación de material que crece exponencialmente cada año? Ello se vuelve aun más espinoso si tenemos en cuenta que España es uno de los países donde más se edita, seguramente más se vende y, sin embargo, menos se lee.

Seamos realistas y también modestos. Hay que leer, conviene leer. Aparte de ejercitar nuestras neuronas, aprenderemos no poco, pasaremos buenas horas de ocio durante nuestras vacaciones o en el conjunto del año.

Pero es muy importante escoger bien nuestras lecturas ya que si no acertamos en la elección resultará que habremos malgastado el escaso caudal de lecturas con que contamos.

Una buena norma para acometer la tarea lectora puede ser el alternar libros de autores españoles con otros de los restantes países europeos, seguidos por estadounidenses, hispanoamericanos y del resto del mundo. Acaso podemos profundizar en un mismo autor leyendo diversas de sus obras o zapear entre diversos escritores. Quizá una combinación de ambos caminos sea lo más prudente.

No debe desalentarnos la ingente tarea a acometer. Sabemos que siempre nos quedaremos cortos en la operación. Apenas alcanzaremos el 1% de lo se se va editando y por añadidura caerá en el semi-olvido al cabo de un cierto tiempo. De esa tarea lectora solo nos quedará un vago recuerdo  que unido a otros recuerdos vagos  de otras lecturas son los que pasarán a componer nuestro meritorio bagaje cultural.

Una de las formas de disciplinar nuestras lecturas consiste en enrolarse en un club de lectores abundantes en todos los rincones de España. Ello nos asegurará leer al menos un libro al mes y nos animará a completar los “deberes” del club con otras elecciones propias.

Es también muy necesario anotar en un cuaderno especial cada una de nuestras lecturas con los comentarios que nos haya suscitado la obra. Ello nos asegurará recordar lo leído, evitar repeticiones y orientar futuros estudios.

¿Por qué no empezar este verano por un libro español? Les sugiero “Trilogía de la guerra” de Fernandez Mallo. Luego podrían seguir con “El orden del día” del autor francés, premio Goncourt de 2017, Eric Vuillard. Revisaría luego alguna obra de Borges o de Sabato, en mi opinión lo mejor de la literatura sudamericana para saltar luego a Jonathan Franzen uno de nuestros contemporáneos más inspirados al norte de Rio Grande.

En fin, busquen ustedes sus propios libros y sigan su propio método. Cualquier consejo puede desorientarles pero la lectura en general, nunca les defraudará.

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  • Por cierto, conviene revisar de vez en cuando las tres novelas consideradas mejores de nuestra literatura contemporánea: La Colmena de Camilo Jose Cela, Tiempo de silencio de Luis Martin Santos y El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio.

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