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Seat Ateca

- 17 marzo, 2017 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. El día a día de nuestras vidas nos da no pocos motivos de insatisfacción. Ya sea porque los jueces... La felicidad

Jorge Fuentes. Embajador de España.

El día a día de nuestras vidas nos da no pocos motivos de insatisfacción. Ya sea porque los jueces pronuncian sentencias muy benévolas para casos que consideramos graves, o porque un partido político estima que la televisión pública no debe emitir programas religiosos, o porque otro partido importante para la estabilidad del país se fragmenta ante nuestros ojos dibujando una fea perspectiva para nuestro futuro, o porque Europa no pita, o porque los EEUU no va como le agradaría a los españoles (aunque quizá si a los americanos). En fin, tenemos sobre nuestros hombros bastantes motivos de infelicidad.

Y sin embargo la felicidad es lo que todos buscamos, es lo más importante en nuestras vidas. Ello explicaría, entre otras cosas, que las librerías estén repletas de libros de auto-ayuda. Y que surjan por todas partes, como hongos, teorías más o menos sofisticadas que faciliten la consecución de la paz, la tranquilidad propia y la de nuestro entorno.

No voy a intentar recapitular todas las filosofías que circulan por nuestro mundo lo que haría la lista interminable. Me limitaré a las tres que están más de moda y que circulan con cierta intensidad por Europa y Norteamérica.

La primera de ellas es la doctrina Zen, derivada del budismo y que llegó con impulso a occidente en el siglo pasado, procedente de China, Japón y Corea. Su sentido clave es la meditación y, entre otras prácticas, conllevaría la reunión de un grupo de familiares y/o amigos (pueden ser dos o hasta alrededor de media docena de personas), sentados en círculo, con una bebida adecuada a la estación del año, fresca en verano, caliente en invierno, evitando el alcohol, con diez minutos de silente reflexión inicial para, a continuación, enumerar algunas razones por las que dar gracias y varios propósitos para las próximas horas o días.

Hace un par de años, Dinamarca se destapó con un nuevo remedio especial para combatir los largos inviernos nórdicos. Su nombre casi impronunciable es Hygue -pronúnciese uugue- que significa algo semejante a bienestar.

Simplificando, Hygue significa desechar todo lo estridente como el ruido, la tensión dialéctica, o la crispación política o laboral, resaltando por el contrario todo cuanto es tranquilizador como las luces cálidas e indirectas, las velas, el fuego de chimenea, la ropa cómoda, los peucos, la música ambiental, las bebidas calientes, el cocinar junto a los amigos. Con todo ello, ese hermoso y mediano país nórdico viene consiguiendo desde años, convertirse en el más feliz del mundo según las estadísticas más fiables.

Quizá picado por el éxito de su vecino menor, el país líder de la región, Suecia, acaba de lanzar una nueva mini-filosofía llamada Lagom (moderación) que puede resumirse en que no hay que pasarse ni tampoco quedarse corto y ello tanto en la alimentación, en el nivel de vida, en las diversiones, las bebidas, en el tono de voz, en la práctica deportiva etc…Todo debe ser moderado y mediano. Una filosofía que parece encontrarse detrás de IKEA en que nada es demasiado caro ni demasiado barato. Los franceses consideran al político Macron como muy Lagom. En España podría serlo Rajoy, lejos de Podemos y también de una extrema derecha inexistente.

En fin, lo Zen, lo Hygue, lo Lagom o lo que es lo mismo la meditación, el bienestar, la moderación sin duda no parecen grandes ideas dignas de aparecer en los manuales de Historia de la Filosofía, pero sin duda su práctica, no muy lejana a las ideas de las religiones occidentales y en especial la católica, nos volverá ciudadanos más apacibles, más amables y también más felices.

 

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  • “Chapeau” maestro…..
    Soy una persona emocionalmente positiva, aunque muy visceral, pero desde hace ya muchos años estoy convencido que la FELICIDAD, en mayúsculas nos la construimos o cultivamos cada uno de nosotros, acoplando nuestra forma de vida a nuestras propias convicciones, y procurando vernos lo menos afectados posibles por lo que haya de hostil en nuestro entorno.

    Esa seria una perfecta combinación fruto de un BIENESTAR que sin duda tenemos , MODERADO por cada uno de nosotros y perfectamente MEDITADO.

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