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- 10 octubre, 2018 -

Jorge Fuentes. Embajador de España. En pocas ciudades del mundo pueden verse tantos religiosos (curas y monjas) paseando sus hábitos por las calles como... Clero

Jorge Fuentes. Embajador de España.

En pocas ciudades del mundo pueden verse tantos religiosos (curas y monjas) paseando sus hábitos por las calles como en Roma, Zagreb y Varsovia. Probablemente esta última ciudad supera a las dos anteriores en afluencia de fieles en las numerosas misas de cada día aunque éstas se celebren a horas tan intempestivas como las 7 de la mañana o las 3 de la tarde.

Quizá ello explique un fenómeno que se está dando en estos días en Polonia y es que al mismo tiempo en que diversas cadenas de televisión transmiten el serial “Padre Mateusz”, con gran éxito desde hace décadas, acaba de estrenarse con arrolladora afluencia de público la película “Kler” (“Clero”). Son la cara y la cruz del mundo eclesiástico.

“Padre Mateusz” es la versión polaca de un serial italiano que fue también distribuido en España, interpretado por Terence Hill, protagonista de spaguetti westerns formando duo con el corpulento Bud Spencer. Hill cambió su atuendo vaquero, su caballo y sus pistolas por la sotana, la cruz y una bicicleta.

En Polonia les gustó tanto la idea que escogieron sus propios técnicos, guionistas y actores y produjeron alrededor de 150 capítulos, ¡y siguen!, narrando las peripecias de un cura de aldea, ambientadas en el precioso pueblo de Sandomiesz, que vive ejemplarmente en su casa/parroquia, contando con la casta domestica ayuda de una atractiva cuarentañera. Mediada la serie y para evitar maledicencias, se vería reforzada por una honorable septuagenaria.

Una sociedad tan amplia y diversa como la polaca no podía quedarse tan solo con la versión light del mundo de la Iglesia y de enmendar la plana se ha encargado el muy escandaloso realizador, Wojciech Smarcewski, autor de dramones del calibre de “Rosa” que narra las violaciones masivas cometidas por las tropas rusas tras la Segunda Guerra, a mujeres polacas residentes en la zona ex alemana de Prusia Oriental, o de “Wolym” que narra la masacre de decenas de miles de polacos en la región polaca del nombre del film por agresores ucranianos que finalmente absorbieron la región a raíz de las modificaciones fronterizas ocurridas al final de la Segunda Guerra Mundial. La película causó gran impacto el año pasado en el país, cuenta habida que desde el comienzo de la guerra ruso-ucraniana más de dos millones de ciudadanos de Ucrania emigraron a Polonia donde se encuentran bien integrados.

Con “Clero”, Smarczewski arremete contra la Iglesia narrando la historia entrelazada de tres curas rurales cuarentones. El primero, demasiado aficionado al vodka, convive carnalmente con su rubia y joven asistenta a la que deja embarazada y por la que finalmente cuelga los hábitos.. Ahí tenemos una clara réplica caricaturesca del bondadoso Padre Mateusz.
La segunda historia es la del sacerdote elegante, volcado en las finanzas de su diócesis que sobre la base del espionaje y el chantaje a su Obispo consigue ser alejado y ascendido para que continúe su carrera en el Vaticano. Versión impía de aquel famoso “Monseñor” ‘made’ in USA.

La tercera historia, inspirada en “Spotlight”, Oscar a mejor película y mejor guión 2015, hilo conductor del film, narra la historia de un párroco, violado en su niñez por un sacerdote que repite la historia con uno de sus monaguillos lo que le acarreará gravísimas consecuencias que no les cuento pues no dudo “Clero” será distribuida en esta España nuestra en que todo cuanto suponga denigrar a las instituciones supuestamente conservadoras, vale.

Toda sociedad necesita que sus instituciones sean ejemplares, que sus políticos no sean corruptos, que sus jueces no prevariquen, que los militares sean patriotas, los policías no delincan, los bomberos no sean pirómanos. La Iglesia en este sentido requiere un plus de ejemplaridad ya que ha hecho de la bondad, la caridad, la pobreza, la humildad, la castidad, su bandera.

Es cierto que en todas las Instituciones hay garbanzos negros pero la inmensa mayoría de sus componentes son gentes de bien que cumplen con sus obligaciones. Solo así la sociedad puede seguir adelante con paso más o menos certero. Y solo así la Iglesia católica ha sobrevivido 2000 años y sobrevivirá sin duda otros dos mil.

En su film, Smarcewski presenta una Iglesia totalmente corrompida, no aparece un solo religioso que sea positivo y desde ese momento el film es simplista, poco matizado y falso, aunque es evidente que hay casos de pedofilia, de latrocinio y de lujuria en la Iglesia.

Por añadidura, “Clero” está contado de forma desordenada y con frecuencia, confusa. Por su carácter escandaloso, sin embargo, en dos semanas ha sido visto por cerca de tres millones de espectadores, con respeto aunque sin entusiasmo. La Iglesia no ha reaccionado.

Por ahora.

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