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- 31 julio, 2017 -

Enrique Domínguez. Economista. En economía los sentimientos, las estimaciones, las perspectivas más o menos cambiantes, las incertidumbres tienen una papel cada vez más relevante... Los efectos del pre-Brexit

Enrique Domínguez. Economista.

En economía los sentimientos, las estimaciones, las perspectivas más o menos cambiantes, las incertidumbres tienen una papel cada vez más relevante que los datos reales puros y duros, que los análisis hechos por expertos. Incluso, sin haberse producido un hecho concreto, el pensar en lo que puede suponer, desencadena una serie de reacciones más o menos en cadena que adelantan con mucho lo que tal vez ocurra en el momento en que ese hecho ocurra.

Todo este comentario previo viene a cuento del fenómeno en torno al llamado Brexit. Todos sabemos que el 23 de junio del pasado año los británicos aprobaron por estrecho margen el desvincularse de la Unión Europea.

Solamente por ese hecho, bastante inesperado, la cotización de la libra cayó un 6% el 24 de junio. Se daba por hecho la salida del Reino Unido de la UE cuando, en realidad, para llevarse a cabo, debía cumplir unos trámites que señala el artículo 50 del Tratado y con la incertidumbre de ser la primera vez que se daba.

En realidad, fue el pasado 29 de marzo cuando se inicia el proceso de negociación que tiene un límite de tiempo marcado, dos años, pero que no va a ser un camino de rosas y del que, posiblemente, nadie salga vencedor. Se presuponía un Brexit duro, pero el resultado de las elecciones del 8 de junio en Reino Unido ha reducido el margen de maniobra de la primera ministra y pueden suavizarse las posturas maximalistas.

No va a ser fácil porque la UE quiere, antes de hablar del tratado comercial en sí, dejar resuelto el importe de la deuda a pagar por Gran Bretaña y la situación de los residentes comunitarios en Gran Bretaña y británicos en la UE.

Pero, con las negociaciones apenas iniciadas y sin saber nada de cuál será la situación final entre Reino Unido y la UE, si habrá tratado comercial y en qué condiciones o si volverán los aranceles, lo cierto es que se han producido hechos que han incidido de manera diferente sobre las distintas actividades económicas. Nos referiremos al intercambio comercial y a la afluencia turística.

Si nos centramos en el intercambio comercial con Reino Unido, lo más correcto desde mi punto de vista es comparar el primer cuatrimestre de este año (últimos datos publicados) con el mismo periodo de 2016; así compararíamos cuatro meses en el inicio del proceso de salida de la UE con un periodo en el que el Reino Unido formaba parte plena de la UE, si bien con la convocatoria de un referéndum cuyos organizadores esperaban que dijera sí a Europa.

También hay que tener en cuenta que la libra esterlina se ha depreciado respecto al euro en torno al 9% en el primer cuatrimestre de 2017 respecto a igual periodo de 2016. Y que el PIB trimestral británico aumentó un 0,2% en el primer trimestre de 2017 frente al 0,7% del último de 2016.

Dicho lo anterior, se constata un descenso de las exportaciones castellonenses a Reino Unido del 7,4% frente a un avance al total del mundo del 3,6%. Sin embargo, mientras se contrae la exportación de productos cerámicos, a diferencia de lo facturado al total del mundo, se reduce para las dos áreas lo facturado de frutas y frutos comestibles y de fritas y esmaltes, segundo y cuarto productos en importancia. En cambio, crece porcentualmente más lo vendido al Reino Unido de vehículos automóviles que al resto del mundo.

Italia también reduce sus ventas de productos cerámicos a Reino Unido, pero el precio medio por tonelada sigue siendo bastante superior al español.

La cotización de la libra respecto al euro es importante pero no fundamental para los intercambios comerciales; se prevé que siga debilitada mientras dure todo el proceso de negociación.

Y, a pesar de esa depreciación de la libra, el turismo británico sigue incrementándose en España y también en Castellón, por las líneas aéreas existentes en nuestro caso. El número de viajeros y de pernoctaciones de turistas británicos crece más del 6% en los primeros cinco meses de 2017.

Por tanto, el Brexit, o mejor dicho, los efectos del pre-Brexit están ahí pero su incidencia varía según sectores y según tipologías de productos. Por tanto, desde mi punto de vista, afirmaciones en el sentido de que el Brexit ya está creando dificultades más o menos importantes a nuestros sectores son demasiado aventuradas. ¿Qué piensan ustedes?

 

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