Sábado, 25 de noviembre, 2017  |  

- 4 noviembre, 2017 -

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado. Me he parado a pensar varias veces, el absurdo innegable que representa en España, el tener una... Incongruencias inexplicables… para mí

Miguel Bataller. Ciudadano del Mundo y Jubilado.

Me he parado a pensar varias veces, el absurdo innegable que representa en España, el tener una Constitución vigente en la que les niega a los ciudadanos españoles, el derecho a independizarse cualquier parte del territorio de la nación única española y sin embargo nuestro sistema legal, permite la existencia de partidos independentistas.

Sé muy bien, que no se pueden ilegalizar ideologías ni formas de pensar y me parece perfecta esa libertad de pensamiento e incluso de  estructuración partidista dentro del Estado Español.

Sin embargo parece algo irracional y de muy difícil comprensión, el tener una Constitución que niegue la alternativa independentista y a la vez permita la existencia de partidos independentistas.

Cuando lo he comentado con amigos interesados como yo en la política, siempre se me ha respondido que el hecho de que la Constitución de 1978 en su estado actual esté redactada y consensuada de ese modo, no quiere decir que no se pueda modificar y cambiar como se estime oportuno, siempre que se den las circunstancias y se puedan reunir en nuestras Cortes Constituyentes los votos necesarios para poder modificarla.

Y mi respuesta automáticamente es decirles, que en ese caso, ese sería el momento de legalizar los movimientos o partidos independentistas.

Tener ahora nuestra  Ley de Leyes limitando e ilegalizando la futura independencia de cualquier parte territorial del Estado Español y sin embargo permitir la existencia de partidos independentistas evidentemente activos y cuyo propósito fundamental es conseguir la independencia de Regiones o Comunidades Autónomas Españolas, parece de una estupidez absoluta.

Seguramente en los Estatutos registrados por esos partidos en las Instituciones Estatales correspondientes, se hayan cuidado mucho los autores de los mismos, de no incluir esa búsqueda de la Independencia, como objetivo fundamental de los mencionados partidos y por eso hasta ahora no se haya tenido que afrontar este problema como tal.

Pero creo que todos los españoles, hemos podido comprobar recientemente en Cataluña y bastante antes en el País Vasco que partidos como Herri Batasuna, Bildu, Esquerra Republicana, Cup y PdeCat  de una forma evidente y demostrada e incluso otros  como Podemos y  Compromís, que sin ser catalanes ni vascos, han apoyado totalmente en la reciente crisis catalana a los Independentistas, ofrecen pocas dudas con sus posicionamientos.

Quizás haya llegado el momento de plantearse su ilegalización, en vez de mantener ese contrasentido indudable entre nuestra Constitución y la Ley de los Partidos Políticos, que regula su funcionamiento, a fin de evitar un nido de problemas de difícil solución mientras no se corte de raíz, el origen del problema.

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