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- 14 marzo, 2019 -

Enrique Domínguez. Economista. Durante 2018, una parte relevante de los indicadores económicos han manifestado una evolución positiva, más favorable que el año precedente. ¿Se... 2019, un año con más sombras que luces

Enrique Domínguez. Economista.

Durante 2018, una parte relevante de los indicadores económicos han manifestado una evolución positiva, más favorable que el año precedente. ¿Se puede prever algo similar para este año que comienza respecto al de 2018?

Aunque no me gustan nada las respuestas tajantes y contundentes por cuanto creo que entre el sí y el no hay una amplia gama de posibilidades en economía, en este caso mi respuesta es que no. No se puede prever un comportamiento similar al registrado en 2018.

Sí se puede prever una trayectoria más débil, menos favorable, menos positiva aunque sin caer en la recesión; lo que no es fácil de prever es la intensidad de esa evolución menos positiva.

Hay, en mi opinión, factores externos a la economía española, internos de España y propios de la economía castellonense.

Entre los factores externos señalaría como principales la pugna comercial entre Estados Unidos y China, que puede afectar a todo el comercio mundial y pasar a una nueva fase de mayor proteccionismo que puede dificultar los intercambios económicos. Esa política de creciente protección de lo propio en detrimento de lo importado puede afectar a una economía como la castellonense, abierta al exterior.

Recientemente se ha llegado a decir que los mayores aranceles impuestos a la exportación china pueden beneficiar a nuestro principal sector exportador; para mí esto es muy preocupante porque refleja uno de los hándicaps más importantes del sector cerámico, sus precios de exportación ajustados.

También hay que hacer referencia a algunos apartados de los tratados internacionales firmados por la Unión Europea que, como en el caso de Sudáfrica, están afectando negativamente a la citricultura.

Otro factor exterior sobre el que, a día de hoy, no tenemos nada claro creo que nadie, es cómo evolucionará el Brexit. Queda poco para el 29 de marzo aunque, personalmente, creo que se alargará el tiempo para decidir la salida. Ésta creo que se dará y lo que también es claro es que las empresas deben prepararse ya para considerar a la Gran Bretaña como país tercero con todo lo que ello implica en cuanto a aranceles, licencias, homologaciones de los productos, etc.

Y, unido a lo anterior, las perspectivas menos favorables en cuanto a  crecimiento económico para las principales economías por parte de la mayor parte de los organismos internacionales, así como una dosis de creciente euroescepticismo dentro de la Unión Europea.

Entre los factores internos de España, aparte las previsiones de los organismos internacionales para este año en cuanto a la evolución del PIB, paro, inflación y deuda, destacaría dos aspectos de índole sociopolítica y que inciden e incidirán negativamente en este año y, me temo, en algunos más; me refiero a la cuestión catalana y a la falta del mínimo consenso entre los partidos políticos en los temas que deberían serlo de estado: La aparición de un nuevo partido y la deriva de otros pueden ayudar aún más a fracturar la sociedad española si alcanzan el poder. Ojalá me equivoque.

Esta situación de crispación política y hacia los políticos nos está llevando a primar los intereses de partido sobre los intereses y necesidades ciudadanas; a primar el derribo del partido en el gobierno sobre el intentar consensuar aquellos aspectos más delicados.

En esta línea, de la propuesta de presupuestos, que ha sido rechazada, se decía que era mala, que llevaría al país a la recesión, que sus ingresos eran ficticios y que subir los impuestos era erróneo. Pues bien, veremos qué ocurre con los presupuestos de los que ocupen los puestos de gobierno nacional, regional o local y hasta qué punto tienen razón o simplemente han sido faroles. La hemeroteca está ahí.

Y a nivel provincial nuestros principales sectores económicos adolecen de problemas relevantes para 2019 y siguientes: el sector citrícola, tras una de las peores campañas (o la peor) tiene pocos visos de mejora; el sector cerámico, con su política de producir calidad pero a precios ajustados está cada vez más expuesto a la creciente competencia y proteccionismo internacionales; y el sector turístico sigue igual, sin auténticos esfuerzos de coordinación, colaboración y puesta en común y en una web de todos los productos que se dice tener. La actividad comercial sigue languideciendo con crecientes cierres de establecimientos. Y el sector del automóvil está en horas bajas.

Por todo eso, considero que 2019 va a ser un año con bastantes más sombras que luces.

¿Qué piensan ustedes?

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