sábado, 31 de octubre, 2020  |  

- 8 octubre, 2020 -

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón Vivimos momentos de enorme complejidad. La pandemia de coronavirus ha llegado a... Las colas de la vergüenza

Begoña Carrasco. Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Castellón

Vivimos momentos de enorme complejidad. La pandemia de coronavirus ha llegado a nuestras vidas para cambiarlo todo desde el punto de vista sanitario, social y económico. Nada volverá a ser como era antes. No al menos hasta que la comunidad científica desarrolle una vacuna que nos permita volver a la normalidad, a la verdadera, no a la que desde el Gobierno de España de Pedro Sánchez nos trata de vender como nueva.

El coronavirus nos ha enseñado a distinguir lo urgente de lo importante. Y lo primero es la salud. Por eso cuesta creer que la atención sanitaria que reciben los castellonenses sea tan inadecuada cuando más se necesita.

Hace muchos días que lo venimos denunciando. En pleno Covid no pueden estar cerrados cuatro consultorios de la ciudad de Castellón: Constitución, Benadressa, Reyes y Lourdes. Si no cumplen los requisitos, la Generalitat debe buscar alternativas. No caben excusas. Lo que nunca podrá tomarse como una solución es cerrar la puerta y obligar a los castellonenses a concentrarse todos en centros de salud que, si ya estaban masificados, ahora mismo están desbordados. Hasta 15.000 personas tienen que recorrer muchos kilómetros para recibir la visita de un médico que deberían tener al lado de casa.

Tiempo ha tenido el Gobierno de Ximo Puig de buscar alternativas. Siete meses, con sus días y sus noches, desde que se decretó el Estado de Alarma. Después de tanto tiempo, no caben excusas. El ejemplo más claro es el del consultorio de Constitución, que da servicio a 10.000 residentes del centro de Castellón. Hace dos años que pedimos una alternativa a un recinto que no cumplía las garantías de seguridad y accesibilidad. Dos años en los que no se ha hecho, literalmente, nada. Y claro, ha llegado el Covid, y la Generalitat ha cerrado el centro.

La medida ha supuesto que los 10.000 usuarios que hacían uso de este ambulatorio deban recibir visita en el centro de salud de Palleter, que ahora mismo presta servicio a 30.000 pacientes. El resultado son las colas de la vergüenza. Cientos de personas que cada día esperan en una fila infinita a recibir hora con su médico, o para ponerse la vacuna de la gripe, o para obtener el resultado de la prueba PCR, por poner tres ejemplos muy reales. La situación no se da solo en Palleter. Lo mismo ocurre con el centro Fernando El Católico.

Tenemos unos profesionales sanitarios que están haciendo un trabajo espectacular. Nunca podremos estar lo suficientemente agradecidos. Pero hacen falta más medios humanos, técnicos e infraestructuras. El gobierno del PSOE, con sus recortes y contando también con el beneplácito de la alcaldesa de Castellón, que calla y otorga, nos está arrebatando un derecho básico y fundamental: nuestra salud.

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